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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Markus, alquimista de la ciencia y el arte

La ciencia y el arte han estado divorciadas por milenios. Los filósofos y pensadores griegos (que ya calificaban como científicos), raíz poderosa de nuestra civilización se enriquecieron con tan excitante matrimonio (es más le añadieron otro componente: el deporte).

Los egipcios no concebían la una sin la otra.

Las antiguas culturas de Oriente, como China y Japón, tampoco consideraban que ambas líneas fuesen divergentes -en todo caso paralelas-.

Ciencia y Arte fueron también consonantes para la concepción de los antiguos habitantes de América.

Pero, de repente, el mundo occidental los separó, los divorció, los hizo antagónicos y rivales. Pero, alguien se ha propuesto, no solo hacerlos consonantes, si no fusionarlos.

El desafiante

Este desafío lo enfrenta Mario Markus, un audaz científico latinoamericano, que ejerce una jefatura ante un grupo de investigación científica en el Instituto Max-Planck en Alemania, y ejerce como catedrático en la Universidad de Dortmund. A esta actividad científica aúna la producción artística: plástica, literatura, poesía, y otras que, de seguro, irá encontrando en su camino.

Markus es chileno, pero "más bien latinoamericano", dice. Por eso visita, por lo menos, dos veces al año su natal Chile, y recorre un poco de su gran patria americana. Y lo hace regalando lo que él llama "un producto nuevo: una amalgama de ciencia y arte que, siendo algo novedoso, es algo difícil de rechazar, tanto para científicos como para artista".

El gabinete del doctor Markus

Los temas de investigación en biofísica son de amplia variedad: control de arritmias del corazón, borritmos y formación de dibujos en las cáscaras de las conchas. Además, trabaja en problemas relacionados con la obtención de agua potable de iceberg transportados a zonas desérticas.

HA publicado 130 reportajes en revistas internacionales (incluyendo "Science" y "Nature") y los libros "From Chemical to Biological Organization", "Nonlinear Wave Precesses" y "Discretely-Coupled Dynamical Systems".

A ese extraordinario ambiente científico lo ha convertido Markus en un escenario de fascinantes figuras oníricas, abstractas, surrealistas, danzas de luz y oleadas de energías, vibraciones intramoleculares, arritmias y vibración de fermentos; en fin, fórmulas matemáticas y reacciones bioquímicas convertidas en el pensamiento del Universo.

En cuanto a la poesía, la creatividad de Mario Markus ha logrado encontrar el camino para convertir la vibración sonora y a la cadencia del alma en soportes descriptivos para realidades científicas, demostrando que la ciencia no es prosaica ni árida, que son la canción la danza cadenciosa del Mundo y sus misterios.

La palabra

En la novela y el cuento encontró Mario la fórmula para generar la ciencia-posible (contraparte fascinante de la ciencia-ficción). Evidencia de ello es su pasmoso cuento "Bilis negra", un relato en la que a la fusión ciencia-arte, añade el autor un sorprendente elemento: la teología.

El proyecto de futuro inmediato de este científico-artista es un poemario que incluirá un verso para cada uno de los 228 elementos químicos de la Tabla Periódica. Un desafío que lo obligará a encontrar himnos épicos en las insondables dimensiones donde rigen el caos y la incertidumbre; así como el ritmo y orden inconmensurables de los fractales.

Un cariño muy especial

Markus ama al Ecuador, sobre todo su Oriente. "Es un milagro. tiene un algo que se le ha perdido al mundo", dice el científico. "No está globalizado, aún tiene corazón"

El recuerda con mucho cariño como se encontró un día en Santiago de Méndez (provincia de Morona Santiago). "Solo de paso (para comprar ropa nueva)" y se vio involucrado en una aventura humana que nunca olvidará.
Él cuenta que al entrar al almacén ("de esos donde venden de todo en los pueblos") descubrió que el dueño era el director del colegio de la localidad. Luego todo se desenvolvió de una manera tan inesperada y natural a la vez. Se propició una reunión con los alumnos, y charlas de arte y conversaciones de ciencia y conversaciones humanas y... "Todo tan humano, tan entrañable, tan dulce".

"También en otras localidades ecuatorianas -sobre todo del Oriente- me topé con gente de esa altísima calidad", dice Markus. "Son experiencias que revivo con inmensa nostalgia".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador