Nam
June Paik, padre del vídeo-arte
La ciencia: pincel del arte
Desde 1969, Paik ha buscado
"vías nuevas, imaginativas y humanistas de usar la
tecnología", de acuerdo con los organizadores de
la
instalación, el Public Art Fund y los dueños del
Rockefeller Center.
Alejandra Villasmil
Las instalaciones ciencio-tecnológico-artísticas
de Nam June Paik, ampliamente considerado en el mundo artístico
como el "padre del vídeo-arte", logran un sobrecogedor
encuentro mágico entre el arte, la ciencia, el pasado
y el futuro.
Paik, diabético y de
70 años de edad, sufre una apoplejía desde 1996
que le dificulta el habla. Pero eso no lo ha intimidado en los
más mínimo. Desde 1969 ha buscado "vías
nuevas, imaginativas y humanistas de usar la tecnología",
de acuerdo con los organizadores de la instalación, el
Public Art Fund y los dueños del Rockefeller Center.
El láser es uno de los
elementos de la tecnología moderna que más ha interesado
a Paik desde finales de los 60, y ha sido clave en su trabajo
"pos-vídeo" desde finales de los 90.
"TRANSMISSION"
"Transmission", se
titula su último trabajo, una torre radial en el que utiliza
genialmente los rayos láser. Es el primer trabajo de Paik
que se presenta en un espacio público de Nueva York, rodeado
por 16 coches antiguos .
Una magna instalación
compuesta por 16 autos antiguos pintados de plata -que el artista
transformó en 1997- y una torre de transmisión
radial que emana rayos láser da la bienvenida a quienes
transitan la plazoleta del Rockefeller Center de Nueva York.
El espectáculo es un
híbrido entre una torre de transmisión radial contemporánea
y una de los años 30, sobre cuyos peldaños están
alineadas luces de neón de brillantes colores.
Todas las noches, rayos láser
de colores rojo, verde y azul se disparan desde la cúspide
de esta torre de 10 metros de alto, y sus reflejos pueden verse
a mucha distancia.
COMPUTADORAS
Cada hora, ordenadores programados
proyectan los rayos en una espectacular fanfarria visual que
rebota en la arquitectura "art-decó" del Rockefeller
Center, una de las mayores atracciones turísticas de la
ciudad de los rascacielos.
Para la inauguración
anoche del espectáculo, Paik añadió un toque
de dramatismo interpretando en un teclado temas como "Aleluya",
o "Barras y Estrellas", símbolo del patriotismo
de los estadounidenses.
Las notas, cargadas de improvisaciones,
se sincronizaban con el juego de luces de la instalación.
"Es una yuxtaposición
entre la tecnología del siglo XX y los avances del siglo
XXI", dijo Paik tras finalizar su interpretación.
En el evento, saludó
a la nutrida audiencia, tocó 15 minutos y se marchó
a la velocidad de un "rayo láser", transportado
en silla de ruedas por sus asistentes.
Este fue, de hecho, el primer "performance" (interpretación)
de Paik en Nueva York desde 1977.
MOZART Y LASER
La torre de rayos láser
está rodeada por 16 vehículos de la instalación
"32 autos para el Siglo XX: Toca el Réquiem de Mozart
Suavemente", perteneciente a la colección de la Fundación
Cultural Samsung, en Seúl (Corea).
Los autos clásicos,
desde un Ford Modelo A de 1929 a un Buick del año 59,
ya dejaron de ser para Paik los símbolos del poderío
automotriz estadounidense, y de hecho están desprovistos
de toda ingeniería que los pueda hacer funcionar.
Los vehículos están
completamente pintados de plata, a excepción del parabrisas.
Por esa ventana delantera se puede espiar un interior lleno de
equipos audiovisuales difuntos y verdaderas reliquias de la tecnología
del siglo XX.
De cerca, se escucha el Réquiem
de Mozart, el último e inacabado trabajo del gran compositor.
Para Paik, músico entrenado profesionalmente y el primero
en acuñar el término "superautopista de la
información" en 1974, los 32 automóviles conjugan
varios de los temas recurrentes de su carrera.
La obra es, claramente, su
oda al siglo XX, una era que fue testigo del apogeo y crisis
del culto al automóvil y de la cultura mediática.
Es un comentario, o una elegía, a la naturaleza del consumismo,
la tecnología y la obsolescencia. EFE
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