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Isabel
Izquierdo y el arte-ciencia de meterse en el alma
Cuando uno lee a Isabel Izquierdo
no puede escapar a quedar involucrado en sus tramas. La escritora
construye a sus personajes y situaciones de tal manera que arrastran
al lector a donde ella deasea llevarlo.
A partir de la cotidianidad
y las cosas sencillas, que es donde atrapa el alma, Isabel eleva
consigo a su lector a las glorias de sus protagonistas, y lo
abisma hasta los estados espirituales más angustiosos,
sin escapar a las pasiones, emociones y hasta perversas sensaciones,
pero sobre todo a los sentimientos.
Isabel pone su dolor y alegría
en lo que escribe. "Ese llegar a la gente con realidades
y sentimientos es difícil, es lacerante: te asfixia, te
lastima, te agota", dice la escritora apasionándose.
Talvez eso sea porque Isable
Izquierdo escribe siempre sobre la realidad, y siempre sobre
seres reales.
EL PRINCIPIO DE LA INCERTIDUMBRE
Isabel se toma poco a poco
todos los cuerpos aúricos de que habla la filosofía
oriental: va tentando los sentidos, los satura para pasar a la
sensibilidad. Lo emocional se toma toda reacción racional,
hasta llegar a la siquis del lector. De ahí en adelante,
el que lee no tiene más remedio que ir por los caminos
que impone la escritora, que se solaza en hacer sentir a su invitado
todos los sufrimientos, alegrías, inquietudes de sus personajes.
Con 'perversa' maestría,
Isabel prepara a su lector para recibir su mensaje. El lector,
vuelto a nacer, en mil protagonistas; bautizado, en las aguas
de la incertidumbre. Desnudado, glorificado y humillado al mismo
tiempo, se entrega como un niño... Y, entonces, Isabel
Izquierdo da la estocada final.
DULCEMENTE
Todo el proceso sucede sin
rimbombancias en el texto. Su estilo no es espectacular; es sutil,
dulce, tierno. Las disquisiciones son impecables, razonables,
perfectamente posibles. ¡No! Más que eso, probables
(tanto, que son arrancadas de la realidad). Aquel cliché
"esto no puede estar pasándome a mí",
se convierte en convicción: "Sí, esto me está
sucediendo".
El estilo de Isabel Izquierdo
se refina en 'Cuando el miércoles termine...', una novela
contundente, con una temática actualísima: ¡el
sida!
Sin duda una obra que nos pone a pecho descubierto al 'esto no
me va a pasar a mí'. Ideal para educar a la gente sobre
el amor en tiempos de VIH. De hecho, 'Cuando el miércoles
termine...' es usada en muchas instituciones educativas para
enfrente a los chicos a una realidad con la que debemos acostumbrarnos
a vivir pro mucho tiempo.
Isabel Izquierdo ha escrito
múltiples relatos, todos ellos tienen como alma el lado
duro de la vida, envueltos en el sutil velo de las esquivas alegrías.
Pero, no nos equivoquemos, el trabajo de Isabel Izquierdo no
es una disquisición pesimista. ¡No! todo lo contrario,
sus relatos son un himno a la vida, son un manual para vivir
plenamente, a pesar de las crisis.
POR LOS CAMINOS DEL DANTE
"¿Qué es
más saludable para el espíritu!" Se pregunta
Hamlet en su célebre monólogo. Pues, Isabel nos
enseña a optar por la alegría de la vida. Porque,
si al igual que Virgilio nos guía por las entrañas
del Averno, igual nos regodea en las delicias del cielo, bajo
la protección de la dulce Beatriz.
Isabel Izquierdo asegura que
no es fácil su labor. "Yo misma debo sufrir en cada
uno de mis personajes. A mí misma me arrastran sus caprichos,
defectos, vicios y virtudes", dice.
Ella recuerda una de sus experiencias
más traumáticas como escritora: cuando escribió
una novela sobre el aborto. "La protagonista estaba inspirada
en una mujer que vivía junto a mi casa, ella había
abortado y yo estaba embarazada. No solo la ficción me
sumía en sombras, sino que la realidad me ponía
como un espejo de anti-imagen, porque yo sabía que ella
veía con tristeza el avance de mi embarazo, mientras ella
había perdido a su bebé. Pero, yo no podía
detenerme: mi deber era escribir".
CIRCUNLOQUIOS
La escritora ha incursionado
en la poesía, la reconoce más difícil, pero
no se le amilana. La poesía de Isabel es más bien
intimista, y aunque prefiere la temática del amor, la
naturaleza y lo bucólico, también se ha aventurado
con asuntos sociales, de reivindicación y justicia. Sin
embargo, no se alinea con ninguna bandera política. "Soy
humanista -dice-, pero jamás me acerco a los extremos".
Ahora, se encuentra en una
nueva misión literaria: "Estoy escrIbiendo, muy lentamente,
una novela sobre la muerte, en el contexto del delicado trato
entre padres e hijos. La muerte tratada como un puente de unión...".
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