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La
luna llena y su imagen menguante
Fabián Romo Proaño
quistar000@yahoo.com
UNA LUNA DE 10 DÍAS
El domingo 4 de enero del 2004, estuvimos a 3 días de
Luna Llena y desde el décimo día de este ciclo,
el movimiento del Terminador hacia el oeste nos ha dejado ver
a Copérnico, uno de los más hermosos cráteres
de nuestro satélite. Es más pequeño que
Bailey, el más grande de todos, no es tan profundo como
Newton, no es el más brillante y ni siquiera tiene un
sistema de rayos como Tycho, pero tiene un poco de cada una de
esas características y está ubicado casi en el
centro del disco lunar, justo al norte de la Línea Equinoccial
y a 15º del meridiano 0, en un borde del Mar Insularum y
eso lo hace enormemente llamativo. En (F TYC), se pueden apreciar
a Tycho y Copérnico con sus respectivos sistemas de rayos.
Los rayos del joven Tycho, recuerdos de un impacto de hace solo
50 millones de años, cuando se desarrollaba nuestro antepasado
Aegiptopitecus, llegan hasta más de 500 kilómetros
de longitud.
En estos días, es posible ver a la planicie amurallada
Clavius, al sur del Terminador, que es la segunda más
grande del lado visible de la Luna. Por su tamaño, su
visión es impresionante, ya que en el fondo de Clavius
es posible apreciar un piso convexo, es decir la curvatura de
la Luna y a través de él, se ven una serie de pequeños
cráteres dibujando un arco desde el sur a la pared oeste.
Son 6 en total y es una prueba interesante del poder de resolución
de un telescopio contar cuantos son visibles. En CL1, se lo aprecia
iluminado en una luna de 9 días, en CL2 lo vemos con una
iluminación de 23 días. En las imágenes
se puede apreciar el piso convexo, debido a la curvatura de la
Luna.
Al norte de Copérnico se despliega el Mar Imbrium, (F
Im) que es una suave elipse rodeada de montañas que en
el sentido de las agujas del reloj van desde el oscuro Plato
al norte, los Alpes, los Caucasos, los Apeninos y los Carpatos,
que lo limitan con el Mar Insularum, sugiriendo que toda la hoya
fue el resultado de un gigantesco impacto del pasado.
En el borde noroeste del Imbrium está Sinus Iridium, (F
SI) una suave elipse anillada por las Montañas Jura. El
pequeño cráter en la mitad de Juras es Bianchini.
A 1 Uso Horario (15º. Al igual que en la Tierra, hay 24
usos horarios para un total de 360º) al oeste de Copérnico,
en el Océano Procellarum, está el pequeño
Kepler. Al norte de Kepler y junto al Terminador está
Aristarco. (F AR) En Luna Llena es el objeto más brillante
de la superficie. Copérnico, Kepler y Aristarco, forman
un triángulo rectángulo que conforme la Luna mengua,
se lo ve con un brillo que parece artificial.
A 45º al oeste de Tycho, está la planicie amurallada
Schickard, (F) con su obscuro piso convexo. Su curvatura es tan
fuerte que impide que las paredes opuestas sean vistas desde
los bordes interiores
Cerca de la Luna Llena, el detalle más notorio es Grimaldi,
cuyo óvalo es una de las partes más obscuras de
la Luna, con un albedo de 0.06. Albedo es la capacidad de reflexión
de un material, 0 es lo mínimo. Está cerca de la
extremidad noroeste de la brillante parte sur de la Luna y justo
bajo el Océano Procellarum que ocupa un cuarto del borde
oeste del disco lunar.
Cerca del Terminador, 15º al norte de Procellarum, está
el largo Pythagoras, con su fino pico central. Solo su posición
en el limbo previene de que sea una de los detalles más
notables de la superficie lunar. Por contraste, 15º al norte
y 15º al este de Grimaldi, en el borde del Procellarum (allí
alunizo la nave soviética Luna 9 en 1966), está
la pequeña luz de Galileo. Es probablemente el menos destacado
de los detalles lunares, es decir muy poco honor a uno de los
más grandes hombres en la historia de la ciencia, pues
la dio inicio. Tal vez fue otra obra de la malvada "Santa
Inquisición", que lo juzgó y condenó
a prisión en su casa hasta morir, poco después
de juzgar y quemar vivo a Giordano Bruno, por el hecho de pensar
que podrían haber otros soles, otros planetas y otras
civilizaciones en este hermoso y lindo universo.
La imagen de la Luna en el día 23 es histórica.
Cuando Galileo vio la Luna por primera vez con telescopio hace
400 años, es posible que la haya visto como en estos días.
3 de los 5 dibujos que aparecen en Siderius Nuncius (El Mensajero
Celestial) de 1610, claramente enseñan los arcos brillantes
de los Alpes y de los Apeninos, llegando al lado obscuro desde
los lados norte y sur del mar Imbrium, a 1/4 del casquete norte.
Fuente: Internet.
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