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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

El enigmático mundo de las plantas

Elena Roldán Baca

No hace mucho que la atención del hombre se centraba en lo vasto: los continentes, los astros y el mar. Poco a poco el hombre, observador de lo que oye, ve y siente, puso atención a lo pequeño y su visión se centro en las plantas. Hoy, todo el reino vegetal, es punto de mira de la inteligencia humana. E hizo bien, porque en los vegetales, que son uno de los tres reinos creados por Dios, son un auténtico reino de maravillas por las riquezas extraordinarias que contiene. Así la más pequeña de las plantas, el más humilde de los vegetales tiene en su interior riquezas invalorables.
Montalvo, uno de los escritores más sobresalientes de nuestro país en términos que solo él sabia usarlo para ennoblecer o denigrar refiriéndose por ejemplo, al humilde tubérculo que es la papa dice que, la bella flor morada de ese tubérculo era el adorno preferido de Luis XVI que lo lucía diariamente en el ojal de su real levita. Será por algo que Platón, discípulo de Sócrates, que en frase de Cicerón daba sus lecciones de filosofía ,vale decir de Sabiduría, paseando entre alamedas de plátano y de esas lecciones se nutrían los que tuvieron el privilegio de escucharlo mientras las plantas, en su lenguaje de silencio, sonreían como comprendiendo en arcano, el mágico decir del sabio.
Pasan los años y Shubert, el émulo de Beethoven, se inspira en los bosques de su Viena inmortal las dulces armonías de sus lieds. Y es que nada como la dulce y tierna sensibilidad de la planta y de los vegetales para endulzar la soledad del espíritu. Pero es en el año 1966 cuando Bakster el más famoso examinador de detectores de mentiras de los Estados Unidos, sintió el impulso de aplicar los electrodos de uno de sus detectores a las hojas de la dracena, planta doméstica que le acompañaba siempre. (La dracena es una planta tropical parecida a la palmera que tiene hojas grandes y un denso racimo de flores pequeñas). Se la llama árbol de dragón porque que según la leyenda popular de su resina mana sangre de dragón (draco en latín). Bakster tuvo la curiosidad de ver si las hojas eran afectadas por el agua vertida en las raíces. Mientras la planta sorbía el agua el galvanómetro, aparato que sirve para detectar la mentira, no indicó menos resistencia. La verdad es que Bakster dedicándose cada vez con más ahínco a sus observaciones pudo llegar a decir que las plantas sin tener órganos visibles como los humanos, ven, oyen y sienten más que los seres humanos. Es decir que la percepción hipersensorial de las plantas es tal que aventaja en mucho a la del ser humano que no obstante estar provisto de órganos especiales de vista, oído, olfato, etcétera, se equivoca, como dice el vulgo del medio a la mitad con tremendas consecuencias.
Y todo lo anterior lo probó Bakster con el mayor detalle y en la forma más precisa lo que le llevó a decir "las plantas piensan". Llega a hablar incluso lo que afines del siglo XVIII el P. Maximiliano Hell, astrónomo de la Corte de Austria había expuesto como tesis científica, y que él llamó la "electricidad animal" sensible a cualquier emoción por leve que sea.
Esto lleva a pensar que el vegetal o la planta verdaderamente "lee el pensamiento humano" significando con esto que el vegetal percibe la intención del hombre aunque sea disimulada.
Desde entonces se ha desencadenado un fuerte debate entre científicos y parasicólogos sobre la existencia de la ESP o sea la "percepción extrasensorial" de la planta dotada por la madre Natura de un "sentido perceptor". Para establecer estas grandes verdades científicas Bakster propuso crear un auténtico laboratorio digno de la edad espacial. Por registros precisos y claros las plantas, llegó a concluir reaccionan ante la súbita aparición de un perro en la habitación en que ella está o la presencia de una persona que disgustaba a las plantas.
Las observaciones y experimentos de Bakster pasaron a ser objeto de estudio de la Universidad de Yale que llegó a determinar que una planta capta las decisiones de huir de una araña que había estado encerrada en la misma habitación en que se hallaba la planta. Dice Bakster que las plantan reaccionan en defensa propia de manera parecida como lo hacen los pulpos e inclusive los humanos algunas veces perdiendo el sentido. Esto aconteció cuando entró a su laboratorio cierto fisiólogo que en alta voz manifestó que destruye las plantas con las que trabaja. La reacción de ellas fue de terror, cuando el fisiólogo salió 45 minutos más tarde, las plantas retornaron a la normalidad.
Este experimentó llevó a Bakster a la conclusión de que las plantas llegan a ser mete- misadas o aturdidas adrede por los seres humanos igual lo que sucede en el ritual del sacrificador que va a matar a un animal según el estilo kosher.
El mundo de las plantas es mundo de silencio, paz, amistad, tranquilidad. Razón esta para pensar que hizo bien Platón al dictar sus lecciones de sabiduría en el mejor salón escogido que son las grandes alamedas de árboles cuyo follaje fresco y aromático refrescaba el noble cerebro del incomparable sabio griego.
No en vano, según lo relata la Historia Sagrada, Jesús se retiró al Huerto de Getsemaní, a un lugar de plantas y árboles, para meditar y pedir a su Padre fuerza antes del sacrificio y muerte.
Antes de concluir esta reseña refiramos a otro don de las plantas: el de la amistad, el de una verdadera, y notoria afinidad que se entabla entre las plantas y el cuidador de ellas, de igual forma que una encina se ponía prácticamente a temblar de miedo cuando se le acercaba su depredador, es decir, un leñador. Otra de las virtudes de las plantas es que su hipersensibilidad sensorial no tiene ni reconoce límites. Las plantas sienten a la distancia, a lo lejos. Bakster declara que no tiene la menor idea de que clase de onda de energía puede llevar a una planta los pensamientos o sentimientos del hombre. Es más Bakster ha encerrado a una planta en una jaula Faraday y en un receptáculo de plomo y ninguno de esos protectores interceptaba el canal sensorial de la planta. El piensa que el equivalente a las ondas conductoras tiene que operar de alguna manera extraña más allá del espectro electromagnético.
Las investigaciones de Bakster no se contrajeron solo a las plantas sino que se extendieron a los huevos como principio de la vida animal. Como todo descubrimiento esta investigación le condujo al científico a una simple y fortuita contingencia, que será tema de una próxima colaboración. Hasta pronto.

 
 
 
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