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Hormigas
cortahojas: agricultoras por excelencia
Juan M. Vieira
jmvieira@puce.edu.ec
Museo QCAZ, Sección Invertebrados
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Cuántas veces, en nuestros
viajes de vacaciones por la selva, hemos observado largas columnas
de hormigas cortahojas, singulares criaturas que, con una fuerza
casi sobrenatural, llevan grandes trozos de hojas, a menudo mucho
más grandes que ellas.
Al observar tal hermoso espectáculo de la naturaleza nos
hemos preguntado, sin duda alguna, qué es lo que hacen
con su peculiar carga. ¿Es qué acaso comen las
hojas? ¿Las usarán para embellecer su nido? Ninguna
de estas interrogantes está cerca de la respuesta.
Pues créalo o no, amigo mío, las hormigas cortahojas
cultivan hongos sobre la materia vegetal, que sirve de sustrato
para la construcción de grandes jardines de cosecha para
su alimentación.
Estas hormigas están entre los más avanzados insectos
sociales. Se conocen alrededor de 200 especies de cortahojas;
todas son cultivadoras de hongos obligadamente.
El cultivo de diversas especies de hongos, que realizan sistemáticamente,
se originó hace alrededor de 50 millones de años,
durante el período terciario temprano, y, por consiguiente,
predatan a la agricultura humana por muchísimo tiempo.
Durante su extensiva historia evolucionaria, esta simbiosis entre
las hormigas cortahojas y sus jardines de hongos ha adquirido
una asombrosa complejidad, incluyendo la secreción de
"herbicidas" antibióticos para controlar posibles
patógenos, y la elaboración de planes de cultivo
para maximizar sus cosechas. Se piensa que son capaces de cultivar
sus hongos en monocultivos (una sola especie), a pesar de que
existe continua exposición a microbios competidores ya
presentes en el material vegetal de los jardines.
La domesticación de nuevos cultivos y el cambio que puede
darse entre ellos han sido temas antiquísimos en la agricultura
de las cortahojas, situación que presumiblemente empezó
a partir de una hormiga ancestral que estaba facultativamente
asociada con los hongos.
La fungicultura permite alcanzar poblaciones de hasta un millón
de hormigas en una sola colonia, y explica porque las cortahojas
son los herbívoros dominantes en el Neotrópico.
Colonias de ciertas especies pueden sobrevivir por largos períodos,
a menudo hasta 8 o 10 años. En un inicio, la reina que
funda una nueva colonia excava cámaras en el suelo, distribuyendo
restos de una "pelotita" de hongos que ella ha traído
desde su colonia natal, e inicia el cultivo se sus propios jardines,
los cuales comienzan usando materia fecal de la reina como sustrato.
La fundación de una colonia comienza en una cámara
claustral, que permanece cerrada hasta que la primera generación
de obreras aparece, las cuales comienzan a buscar materia vegetal
apropiada para continuar los cultivos.
Sin embargo, no todo es color de rosa en este llamativo caso
de agricultura en la naturaleza.
Las hormigas cortahojas consumen más vegetación
que cualquier otro grupo de animales, incluyendo mamíferos
y otros grupos de insectos. Se ha calculado que una sola colonia
puede usar alrededor de 90 a 250 kilogramos de materia seca cada
año.
Han sido importantes dentro de la economía en América
Latina a lo largo de tiempos históricos. Los colonizadores
portugueses, en 1587, llamaron a Brasil 'el reino de las hormigas',
y a las cortahojas, 'saúva', dejando algunos testamentos
como los que siguen: "Si es por algo que en esta tierra
no hay mucho vino es porque las hormigas arrasan con las hojas
y la fruta" y 'O Brasil mata a la saúva, o la saúva
matará a Brasil'.
En la actualidad, su permanente actuación en ecosistemas
forestales y agrícolas acredita su bien ganada fama de
plaga de importancia económica. Los daños causados
sobre la vegetación cultivada son cuantiosos e incalculables
en la mayoría de países de nuestra región;
es por esto que propuestas para su manejo apropiado están
siendo planteadas.
El objetivo mayor, sin embargo, debe ser el control inteligente
de sus poblaciones y nunca tratar de erradicarlas por completo.
Nuestra ventaja (y nuestra responsabilidad) reside en el factor
de que nosotros podemos pensar acerca de estos asuntos, y ellas
no.
De esta manera, querido lector, espero haberle enseñado
algo nuevo acerca del mundo de las hormigas, cuyo estudio necesita
avanzar para comprender un poco más sobre el maravilloso
entorno natural que nos rodea, el cual muchas veces está
oculto a nuestros ojos.
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