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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Hormigas cortahojas: agricultoras por excelencia

Juan M. Vieira
jmvieira@puce.edu.ec
Museo QCAZ, Sección Invertebrados
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Pontificia Universidad Católica del Ecuador

Cuántas veces, en nuestros viajes de vacaciones por la selva, hemos observado largas columnas de hormigas cortahojas, singulares criaturas que, con una fuerza casi sobrenatural, llevan grandes trozos de hojas, a menudo mucho más grandes que ellas.
Al observar tal hermoso espectáculo de la naturaleza nos hemos preguntado, sin duda alguna, qué es lo que hacen con su peculiar carga. ¿Es qué acaso comen las hojas? ¿Las usarán para embellecer su nido? Ninguna de estas interrogantes está cerca de la respuesta.
Pues créalo o no, amigo mío, las hormigas cortahojas cultivan hongos sobre la materia vegetal, que sirve de sustrato para la construcción de grandes jardines de cosecha para su alimentación.
Estas hormigas están entre los más avanzados insectos sociales. Se conocen alrededor de 200 especies de cortahojas; todas son cultivadoras de hongos obligadamente.
El cultivo de diversas especies de hongos, que realizan sistemáticamente, se originó hace alrededor de 50 millones de años, durante el período terciario temprano, y, por consiguiente, predatan a la agricultura humana por muchísimo tiempo.
Durante su extensiva historia evolucionaria, esta simbiosis entre las hormigas cortahojas y sus jardines de hongos ha adquirido una asombrosa complejidad, incluyendo la secreción de "herbicidas" antibióticos para controlar posibles patógenos, y la elaboración de planes de cultivo para maximizar sus cosechas. Se piensa que son capaces de cultivar sus hongos en monocultivos (una sola especie), a pesar de que existe continua exposición a microbios competidores ya presentes en el material vegetal de los jardines.
La domesticación de nuevos cultivos y el cambio que puede darse entre ellos han sido temas antiquísimos en la agricultura de las cortahojas, situación que presumiblemente empezó a partir de una hormiga ancestral que estaba facultativamente asociada con los hongos.
La fungicultura permite alcanzar poblaciones de hasta un millón de hormigas en una sola colonia, y explica porque las cortahojas son los herbívoros dominantes en el Neotrópico.
Colonias de ciertas especies pueden sobrevivir por largos períodos, a menudo hasta 8 o 10 años. En un inicio, la reina que funda una nueva colonia excava cámaras en el suelo, distribuyendo restos de una "pelotita" de hongos que ella ha traído desde su colonia natal, e inicia el cultivo se sus propios jardines, los cuales comienzan usando materia fecal de la reina como sustrato.
La fundación de una colonia comienza en una cámara claustral, que permanece cerrada hasta que la primera generación de obreras aparece, las cuales comienzan a buscar materia vegetal apropiada para continuar los cultivos.
Sin embargo, no todo es color de rosa en este llamativo caso de agricultura en la naturaleza.
Las hormigas cortahojas consumen más vegetación que cualquier otro grupo de animales, incluyendo mamíferos y otros grupos de insectos. Se ha calculado que una sola colonia puede usar alrededor de 90 a 250 kilogramos de materia seca cada año.
Han sido importantes dentro de la economía en América Latina a lo largo de tiempos históricos. Los colonizadores portugueses, en 1587, llamaron a Brasil 'el reino de las hormigas', y a las cortahojas, 'saúva', dejando algunos testamentos como los que siguen: "Si es por algo que en esta tierra no hay mucho vino es porque las hormigas arrasan con las hojas y la fruta" y 'O Brasil mata a la saúva, o la saúva matará a Brasil'.
En la actualidad, su permanente actuación en ecosistemas forestales y agrícolas acredita su bien ganada fama de plaga de importancia económica. Los daños causados sobre la vegetación cultivada son cuantiosos e incalculables en la mayoría de países de nuestra región; es por esto que propuestas para su manejo apropiado están siendo planteadas.
El objetivo mayor, sin embargo, debe ser el control inteligente de sus poblaciones y nunca tratar de erradicarlas por completo. Nuestra ventaja (y nuestra responsabilidad) reside en el factor de que nosotros podemos pensar acerca de estos asuntos, y ellas no.
De esta manera, querido lector, espero haberle enseñado algo nuevo acerca del mundo de las hormigas, cuyo estudio necesita avanzar para comprender un poco más sobre el maravilloso entorno natural que nos rodea, el cual muchas veces está oculto a nuestros ojos.

 
 
 
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