Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Mitos y relatos sobre hormigas legionarias

Juan M. Vieira
jmvieira@puce.edu.ec

Esta peculiar clase de hormigas constituye un grupo de organismos muy interesante. A diferencia de la gran mayoría de sus congéneres, que son sedentarias en un nido donde establecen su colonia, las legionarias poseen una conducta nómada, teniendo reducidos períodos estacionarios cuando la reina se halla en etapa reproductiva. Se encuentran en continuo movimiento, como si estuvieran impulsadas por una energía infinita.
Son colonias enormes, que pueden sobrepasar los 2 millones de individuos a menudo. Obviamente, se necesita una gran cantidad de alimento para satisfacer el apetito voraz de tal población de hormigas. Se ha calculado que en un día una colonia puede consumir hasta 70 mil insectos que "desafortunadamente" se han atravesado en su camino.
En este artículo pretendo mostrar algunas de las tantas alegorías y relatos que se han tejido en torno a estos curiosos insectos.
La hormiga legionaria es un notable ejemplo de organismo estereotipado, cuya popular reputación ha sido moldeada en la interfaz de la ciencia y la mitología, dentro de la frontera penumbral entre la realidad y la ficción.
A pesar de merecer ampliamente la admiración y la atención científica, las hormigas legionarias y su reputación fueron inicialmente mostradas por la imaginación de creadores de mitos más que por el análisis cuidadosamente recolectado por los estudiosos.
Cabe así preguntarse ¿Es la hipótesis, aquella presunción del científico que explica un fenómeno observable, menos creativa en su origen en comparación a las construcciones ficticias de escritores y artistas? Hipótesis imaginativas, después de todo, han generado mucha de la cuantiosa investigación publicada sobre hormigas legionarias, y un sinnúmero de otras criaturas también.

Hormigas legionarias mitologizadas
Ninguna otra historia ha hecho más por inmortalizar a las hormigas legionarias y sus apetitos asesinos que la remarcable historia "Leiningen contra las hormigas", de Carl Stephenson. En este relato, una plantación brasileña es asediada por una ola enorme de hambrientas hormigas legionarias que indiscriminadamente devoran a toda cosa viviente que se atraviesa por su camino. Leiningen, el intratable dueño de la plantación, es prevenido sobre la horda en avance:
"El oficial de turno, claramente exasperado, atraviesa el aire con dedos salvajemente distendidos. Leiningen!, el gritó. Tú estás loco! Ellas no son criaturas a las que puedas hacerles frente ­ ellas son un elemento ­ un acto de Dios! Diez millas de largo, dos millas de ancho ­ hormigas, nada más que hormigas! Y cada una de ellas un diablo del infierno; antes de que tú puedas escupir tres veces, ellas podrían devorar a un búfalo grande hasta los huesos. Yo te digo que si tú no te esfumas de una vez de este lugar no quedará nada de ti, sino más que un esqueleto tan arrasado como tu propia plantación".
A medida que la masa de hormigas enloquecida llega a la plantación, Leiningen se monta en su caballo y cabalga hacia el enjambre venidero, listo a defender su vida y propiedad: "Ese fue un episodio que uno no podrá olvidar. Sobre las extensas colinas, tan lejos como un ojo podría ver, se movió sigilosamente un frente oscuro, cada vez más largo y ancho, hasta que la oscuridad se cernió a través de las pendientes, entonces descendente, más descendente, desde el este hacia el oeste, inexplicablemente rápida, y toda la verde pastura, de que amplia vista fue cortada como por un garfio gigante, dejando sólo la vasta oscuridad, extendiéndose, profundizándose y moviéndose más cerca".
Efectivamente, esta es la clase de material del cual las películas están hechas. En efecto, Hollywood no pudo resistir la tentación de convertir en film esta épica batalla del hombre contra la naturaleza. En 1954, el cuento de Stephenson fue transformado en La Selva Desnuda, una aventura cinemática protagonizada por Charlton Heston y Eleanor Parker.
Las hormigas arrasaron, destrozando la carne de hombres y caballos con poca fortuna como para poder escapar de la implacable legión, dejando a su paso esqueletos perfectamente limpios, terribles rezagos de su insaciable apetito.
En una más sombría nota, uno puede especular que las hormigas rojas a las que hace referencia la novela Cien años de soledad, la espectral obra maestra del premio Nobel Gabriel García Márquez, son hormigas legionarias.
La historia nos lleva, por instancias, a la pareja durmiente, Aureliano y Amaranta Ursula, que "son despertados por un torrente de hormigas carnívoras que estaban listas a devorarlos vivos". Más tarde, la devastación de la tragedia humana desciende hasta el lector mientras Amaranta muere trayendo a la vida a un hijo, el último de la familia.
Aureliano, sumido en su aflicción y nostalgia por amistades perdidas, olvida a su recién nacido. Sus sueños son pronto destrozados: "Y entonces él vio al niño. Eso fue una seca e hinchada bolsa de carne que todas las hormigas del mundo estuvieron arrastrando hacia sus agujeros a lo largo del camino de piedra en el jardín".
Si es esto alguna maravilla de otro mundo, entonces, dada la mitología y la realidad sobre las hormigas legionarias, insectos que son popularmente relegados hoy en día como consumados predadores de la naturaleza, ¿podrían ser guerreras cuyas acciones harían ruborizar a Genghis Khan con envidia? ¿No lo cree?

Museo QCAZ, Sección Invertebrados
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales
Pontificia Universidad Católica del Ecuador

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador