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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

POR LOS CAMINOS DE LA CIENCIA

A Giordano, el nolano

Fabián Romo
pegazi51@netscape.net

Transcurría el 17 de febrero de 1600, fecha en la cual el inmenso universo que nos rodea había empezado a dejar de ser un misterio para nuestra civilización, cuando en el Campo Di Fiori de Roma, en ese entonces un campo de flores, de allí su nombre, se encendía la hoguera de un nuevo crimen, cometido por la Macabra Inquisición, encargada de diezmar a la humanidad de la misma manera que Hitler y otros atroces desalmados lo hicieron en otros lugares a su tiempo. La nueva víctima era un fraile que de joven se había unido a la comunidad dominicana, irónicamente la misma que tuvo a su cargo la responsabilidad de organizar las acciones de la Inquisición, que ahora tenía el encargo de asesinarle. Su pecado: Pensar que vivíamos en un universo con innumerables soles, cada uno rodeado de su corte de planetas en los cuales podía existir vida, de la misma manera que en el nuestro, y por ese motivo, debía ser quemado vivo

En la actualidad, el pensamiento del que en algún momento fue un joven fraile, está haciéndose realidad a pasos agigantados, pues somos testigos y estamos presenciando los descubrimientos de la comunidad científica: ya se han descubierto las estrellas y se ha inferido por medios matemáticos y por medición de los probables efectos en su entorno, la existencia de los objetos relativísticos en que se transforman al final de sus días: Estrellas de Neutrones, Agujeros Negros, Estrellas de Quarks, Enanas, etc. Se los ha medido y se ha descrito en términos generales de evolución a la mayoría de ellos, aun sin conocerlos, se han determinado las características de planetas que están en órbita alrededor de otras estrellas y se están buscando signos de vida, esto es Oxígeno u Ozono, Metano, Gas Carbónico. Todos éstos son productos de la bio degeneración o transformación de la materia viva, vegetal o animal, si bien también pueden ser producto de fenómenos puramente químicos. Ya se han descubierto más o menos 150 planetas en estrellas cercanas, algunas de ellas con varios planetas en su órbita, al igual que nuestro sistema solar y ahora están en busca de planetas físicamente similares al nuestro, que estén a una distancia de su estrella similar a la distancia de la Tierra al Sol, en la franja de lo que se llama Zona de Vida y si bien se ha establecido una altísima posibilidad de que un meteoro de Marte trajo fósiles de vida inferior que pudo haber existido hace algunos miles de millones de años, la comunidad científica todavía desea tener más pruebas de que en realidad nuestro vecino, el Planeta Rojo, albergó vida cuando tenía grandes cantidades de agua y una atmósfera más densa.

La tecnología ha evolucionado tanto, que en ciertos sectores de la comunidad científica se tiene la confianza de que en los próximos años lograremos detectar señales de radio o electromagnéticas, generadas por seres inteligentes de algún lugar de la galaxia, es decir estamos buscando señales que indiquen que hay vida en otros planetas, y eso es lo que predijo el Fraile Giordano Bruno.

Por ahora, revisemos un poco la historia, honremos por unos instantes a ese ilustre personaje, conozcamos el pensamiento de ese sabio a quien llamaban el Nolano, y pidamos que la Iglesia también lo honre y además se arrepienta de su magnicidio.

A partir de nuestra próxima entrega, veremos detalles de su vida y obra, en mayor profundidad.

Fuente: La Cena de las Cenizas, De los Infinitos Mundos y Giordano Bruno, el Hereje Impenitente.

 
 
 
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La Hora 2002
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