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POR LOS CAMINOS DE LA CIENCIA
A Giordano, el nolano
Fabián Romo
pegazi51@netscape.net
Transcurría el 17 de
febrero de 1600, fecha en la cual el inmenso universo que nos
rodea había empezado a dejar de ser un misterio para nuestra
civilización, cuando en el Campo Di Fiori de Roma, en
ese entonces un campo de flores, de allí su nombre, se
encendía la hoguera de un nuevo crimen, cometido por la
Macabra Inquisición, encargada de diezmar a la humanidad
de la misma manera que Hitler y otros atroces desalmados lo hicieron
en otros lugares a su tiempo. La nueva víctima era un
fraile que de joven se había unido a la comunidad dominicana,
irónicamente la misma que tuvo a su cargo la responsabilidad
de organizar las acciones de la Inquisición, que ahora
tenía el encargo de asesinarle. Su pecado: Pensar que
vivíamos en un universo con innumerables soles, cada uno
rodeado de su corte de planetas en los cuales podía existir
vida, de la misma manera que en el nuestro, y por ese motivo,
debía ser quemado vivo
En la actualidad, el pensamiento
del que en algún momento fue un joven fraile, está
haciéndose realidad a pasos agigantados, pues somos testigos
y estamos presenciando los descubrimientos de la comunidad científica:
ya se han descubierto las estrellas y se ha inferido por medios
matemáticos y por medición de los probables efectos
en su entorno, la existencia de los objetos relativísticos
en que se transforman al final de sus días: Estrellas
de Neutrones, Agujeros Negros, Estrellas de Quarks, Enanas, etc.
Se los ha medido y se ha descrito en términos generales
de evolución a la mayoría de ellos, aun sin conocerlos,
se han determinado las características de planetas que
están en órbita alrededor de otras estrellas y
se están buscando signos de vida, esto es Oxígeno
u Ozono, Metano, Gas Carbónico. Todos éstos son
productos de la bio degeneración o transformación
de la materia viva, vegetal o animal, si bien también
pueden ser producto de fenómenos puramente químicos.
Ya se han descubierto más o menos 150 planetas en estrellas
cercanas, algunas de ellas con varios planetas en su órbita,
al igual que nuestro sistema solar y ahora están en busca
de planetas físicamente similares al nuestro, que estén
a una distancia de su estrella similar a la distancia de la Tierra
al Sol, en la franja de lo que se llama Zona de Vida y si bien
se ha establecido una altísima posibilidad de que un meteoro
de Marte trajo fósiles de vida inferior que pudo haber
existido hace algunos miles de millones de años, la comunidad
científica todavía desea tener más pruebas
de que en realidad nuestro vecino, el Planeta Rojo, albergó
vida cuando tenía grandes cantidades de agua y una atmósfera
más densa.
La tecnología ha evolucionado
tanto, que en ciertos sectores de la comunidad científica
se tiene la confianza de que en los próximos años
lograremos detectar señales de radio o electromagnéticas,
generadas por seres inteligentes de algún lugar de la
galaxia, es decir estamos buscando señales que indiquen
que hay vida en otros planetas, y eso es lo que predijo el Fraile
Giordano Bruno.
Por ahora, revisemos un poco
la historia, honremos por unos instantes a ese ilustre personaje,
conozcamos el pensamiento de ese sabio a quien llamaban el Nolano,
y pidamos que la Iglesia también lo honre y además
se arrepienta de su magnicidio.
A partir de nuestra próxima
entrega, veremos detalles de su vida y obra, en mayor profundidad.
Fuente: La Cena de las Cenizas,
De los Infinitos Mundos y Giordano Bruno, el Hereje Impenitente.
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