Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

POR LOS CAMINOS DE LA CIENCIA

GIORDANO BRUNO vs. LA INQUISICIÓN

FRAGMENTOS DE LA HISTORIA

Bruno fue juzgado primero en Venecia y luego en Roma. Las actas del juicio fueron descubiertas en el Vaticano entre 1844 y 1848, 250 años después de su muerte. Esas actas fueron publicadas en 1849 por D. Berti. Los documentos daban una descripción del proceso en Venecia en 1592, pero no decían nada de los 7 años que paso en la prisión del Vaticano. En 1925 el cardenal Merrcati, prefecto de los archivos secretos del Vaticano comprobó que el papa de ese entonces León X había ordenado que las acatas del juicio le fueran entregadas, sin que se revelara su contenido a ninguna persona. En 1940, en los archivos de Pío XI, se encontraron los documentos que describían la sentencia final dictada contra Bruno, pero no rebelaban los 6 años de torturas en Roma.

LA SENTENCIA

El gran Inquisidor, Cardenal Santero di Santa Severina, ese día estaba bastante disgustado. En la Cámara de Congregación del Vaticano hacia un frío terrible y no pudo evitar recordar con nostálgico placer la atenciones que su amante le había dispensado aquella misma mañana. Despeinado y con el cuerpo adolorido, el cardenal había sido apartado de aquellas atenciones y se le recordó (con la debida reverencia) que debía lavarse y vestirse para ir a la sala de la congregación donde se seguiría el juicio contra el despreciable hereje Giordano Bruno, a quien ahora veía, un hombrecillo de cabello negro, delgado como un palo, consumido y lleno de cicatrices, con el rostro y el cuerpo lleno de marcas de la Inquisición, a la cual había resistido 7 AÑOS, SIN DOBLEGARSE. El cardenal leyó los 8 cargos por los que se le acusaba de herejía, luego de lo cual se agachó y leyó un texto del Papa Clemente: "Decretó y ordenó que la causa sea llevada hasta las medidas extremas..." Con esas últimas palabras, fue sacado de la sala para enfrentarse a nuevas torturas y horas después, volvió a encontrase ante los jueces de la Inquisición, en el Monasterio de Minerva. El gobernador de Roma, obispo de Sidonia a quien le habían pagado 27 scudi de honorarios por ese privilegio, apartó la túnica de la espalda de Bruno y le arrancó la insignia de sacerdote, condenando a su alma a padecer las llamas perpetuas del infierno, es fácil imaginarse donde estará ese Obispo, querían hacer desaparecer la misma esencia de Bruno, querían dar la impresión de que no había vivido.

GIORDANO Y EUROPA

Nacido después de Copernico, había llevado su pensamiento mucho más lejos, pues creía que el universo era infinito y que debían existir infinitos mundos con seres inteligentes. Luego de ser ordenado, muy pronto empezó a demostrar los errores de la filosofía de Aristóteles a sus colegas, algunos de cuyos postulados habían sido tomados como cuestiones de fe por el Vaticano, por lo que fue denunciado. Bruno optó por huir, para salvarse y así empezó a llevar una vida sin hogar.

Cuando Bruno empezó a recorrer Europa, ya existía la imprenta y unos 50 millones de libros circulando. La esperanza de vida era de 25 años y la mayoría de los europeos pasaba casi toda su existencia acosada por el hambre, enfermedades y plagas y los ricos padecían lo mismo que los pobres. Con excepción de pocos afortunados, todos eran analfabetos y pasaban la mayor parte del tiempo sumidos en la embriaguez. Casi nadie se alejaba mucho de su hogar y los forasteros despertaban desconfianza. Nadie sabía en qué año vivían, ni sabían nada del mundo más allá de su aldea. La responsabilidad de esa ignorancia, fue debida al oscurantismo que predominó en la Iglesia Católica. Esa situación empezó a cambiar, con la llegada de la revolución industrial por el año de 1870.

UN MUNDO SIN LA INQUISICIÓN

Si la Iglesia hubiera actuado justo de una manera opuesta a la que actuó, el renacimiento se hubiera iniciado por el año 1000, con los Copernicos, Brunos, Galileos y Newtons de esa época. América hubiera sido descubierta por un Colón del año 1200 y el desarrollo y progreso que vivieron nuestros antepasados a inicios de 1900 incluyendo la Relatividad de Einstein, hubiera brotado algunos siglos antes y como consecuencia, nuestra civilización ya estaría viviendo lo que vivirán nuestros herederos dentro de 200 años.
Un planeta menos poblado y con esas características, hubiera desarrollado una sociedad más humana y conciente de su importancia, en la que no hubieran podido existir ni las grandes pestes, ni la Inquisición, ni Hitler, ni ninguno de los males que azotaron a la humanidad en los últimos siglos.

Fuente: INTERNET, La Cena de las Cenizas, De los Infinitos Mundos y Giordano Bruno, el Hereje Impenitente

Fabián Romo Proaño
pegazi51@netscape.net

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador