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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Al fin, humanos

Fabián Romo Proaño
pegazi51@netscape.net

Al llegar a las llanuras libres de obstáculos, puesto que la vista tenía mayor alcance, desplazó al olfato en funciones como localizar a la distancia: presas, enemigos y pareja. Así apareció nuestro más antiguo antepasado homínido, Ramapitecus, (F: 1) que ya podía caminar erguido.

Acertijo genético de humanos y grandes simios

El inicio del Plioceno se caracterizó por la aparición de los seres humanos y de los grandes simios. De acuerdo a análisis genéticos de nuestro árbol de vida, los Gibones se nos separaron hace 10 millones de años, los Orangutanes hace 7 y los Gorilas y Chimpancés hace 4, pero existen fósiles de criaturas iguales al hombre que ya caminaban erguidos hace 4 millones de años, es decir, los restos fósiles no concuerdan con los estudios genéticos. Parecería que luego de que se separaron de nuestra línea de vida los gibones y los orangutanes, los chimpancés y los gorilas sufrieron una gran evolución genética, que los diferenció de los anteriores y posteriormente se separaron primero los gorilas y luego los chimpancés. Los humanos, chaimpancés y gorilas son africanos, mientras que los gibones y orangutanes son asiáticos.

Las cadenas de proteínas del hombre y del chimpancé son 99% iguales, es decir, aparentemente los genes que nos hacen humanos son solo el 1%, y puesto que durante el período de gestación inicial somos casi iguales, parece que son los del crecimiento, los que nos hacen diferentes.

En el Plioceno, hace 10 millones de años, se produjeron extinciones masivas por glaciaciones, nuestros antepasados que abandonaron los árboles empezaron a difundirse en las estepas para competir con los grandes depredadores y a pesar de que eliminaron casi todo el pelo del cuerpo, conservaron las cejas, para proteger los ojos del sudor que les caía.

El amor y el dolor

Se estableció una relación del cerebro con el corazón que parece ser la sede de nuestros confusos sentimientos, aunque realmente se localizan en la corteza cerebral, donde se halla nuestra capacidad de imaginación, si bien lo que llamamos sensaciones las sentimos en el mismo lugar donde se producen. Empezó el almacenamiento de experiencias y la obtención de consecuencias a partir de ellas, desarrollaron la capacidad de encender fuego y ponerlo a su servicio, aprendieron a construir herramientas y nos convertimos en humanos. La vinculación de la mano con el cerebro la transformó en el mas humano de los órganos (F. 3) y cuando el cerebro logro pensar, sacar conclusiones y dio origen a la conciencia del YO, se desarrolló la capacidad de hablar coherentemente, apareció la sensación de dolor espiritual y apareció el sentido humano de la belleza.

Aparecieron nuestros antepasados australopitecinos y en el Pleistoceno, hace un millón de años, se produjeron edades de hielo y la cadena iniciada con Ramapitecus, evolucionó al Homo Sapiens, Homo Habilis, Homo Erectus y finalmente el Homo Sapiens Moderno.

Primeras sociedades

Se estima que en el Oleoceno, hace 10.000 años, empezaron a formarse conglomerados humanos que en el Asia Menor probablemente, dieron fruto a las primeras sociedades modernas, cuando dejaron de ser nómadas para establecerse en lugares fijos, gracias al desarrollo de la agricultura, pues aprendieron a sembrar, a regar y a cultivar productos de su necesidad.

Junto al material genético que solo se puede cambiar por mutación, apareció otro mecanismo director, el cerebro, que habla y transmite sus experiencias a sus descendientes. Nuestros órganos respiratorios y fonadores se convirtieron en ampliaciones fundamentales del material genético, Gracias a esto, se desarrolló la comunicación oral y el ser humano se convirtió en humanidad, apareció la escritura y al transformar las palabras en materia, la equiparó al material genético.

El desarrollo de las lenguas y la escritura, permitieron transmitir a otras generaciones los conocimientos y experiencias de las anteriores, produciéndose una explosión en el desarrollo de todos los pueblos primitivos que adquirieron esas habilidades, que hace 2.000 años escribieron el primer libro de la naturaleza, la Biblia, el libro religioso del Bien y que hace solo 400 años, gracias a Giordano Bruno y Galileo Galilei, mostraron al mundo el segundo libro, el del Universo y la Naturaleza, aquel que de acuerdo a Galileo, está escrito en un lenguaje llamado "Ciencia", formado por figuras geométricas y símbolos matemáticos, completando el legado de Dios, a los seres que ahora nos llamamos humanos...

Bibliografía: Orígenes, Internet

 
 
 
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