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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Una mirada al Quito Prehispánico

(Segunda parte)

Hugo Burgos Guevara
Ph D en Antropología

En el Quito inca encontramos los cuatro caminos al Tahuantinsuyu. La calle Maldonado o del Mesón era el camino real (cápac ñan) al Collasuyo o Cuzco. La Guayaquil salía para el norte (Chinchasuyu) y se bifurcaba para el Oriente (Antisuyo).
Por la calle Bahía se salía al Collasuyu, la costa, tratando de alcanzar Mindo en la tierra de los Yumbos, intermediarios del intercambio del trópico.
La geografía de las jefaturas quiteñas se hizo sagrada y la adaptación era la clave. El panorama que vieron los primeros españoles en 1534 era de una  de una ciudad o campamento aborigen ubicado entre quebradas y lomas, resguardadas por cuatro cerros cercanos.
La mitad de la meseta estaba ocupada por el cerro de Yavirag (Panecillo) y en los extremos se veían dos lagunas, una, Turubamba, producto de los deshielos del Guagua Pichincha; otra, de Añaquito formada por los lahares y corrientes del Rucu Pichincha que originaron la quebrada de Rumipamba. 
Los incas se adaptaron a Quito, y no al revés, utilizando algunas estrategias.

Tomarían a la ciudad como refugio. De esta manera, vivirían entre dos quebradas principales, por lo menos la nobleza, para protegerse de las incursiones de la resistencia 'Quitu-Cara'. 
Edificio importante era la casa de Atahualpa, en donde pusieron a su hijo Francisco Auqui, después de su muerte, ocupando la manzana donde hoy es el Centro Cultural Metropolitano.  
El espacio entre las dos quebradas debía contener amplios cimientos incas que fueron borrados por la rápida ocupación hispana.
Otro tipo de arquitectura se veía en las calles y manzanas marginales, construidas para albergar a otros estamentos incas: yanaconas (sirvientes de la nobleza); mitimaes nobles; acllas, mujeres vírgenes dedicadas al culto y al inca; mindaláes o comerciantes de los productos señalados. Además, debía quedar espacio para vivienda de la "gente de afuera" o sea los dueños de la tierra, cuando sus caciques aceptaron asimilarse con prebendas al gobierno inca.

B) En la privilegiada posición debía construirse el nuevo imperio, quedando Cuzco como la ciudad sagrada, Tomebamba, como militar  y deleite de Huayna Cápac. Quito sería "el lugar de la edificación del nuevo imperio de los incas", una vez que un agudo proceso de desertificación y de guerras se observaba en el Perú.

C) El 'otro Cuzco' debía estar más cerca de la línea equinoccial, único sitio de donde podrían ver "pasar al sol por el zenith" y conjeturar calendarios y oráculos. Por ello, no construyeron ni un templo del sol ni de la luna en Quito, sino que llevaban a sus guerras y conquistas un representante del sol, que era el ídolo de Huanacauri, uno de los cuatro hermanos míticos que convertido  en piedra, tomó forma de un halcón sagrado en Cuzco. Este sería el principal templo que construyeron en Quito, lo que hoy es el convento de San Francisco.

D) Finalmente, sobre la geografía quiteña aplicarían sus representaciones míticas, religiosas y políticas, tomando como sagrados a los cuatro cerros que rodean la ciudad para recordar sus mitos de origen.
El Panecillo fue llamado Yavirag, que lo tomaban como una boa enroscada, para enfrentarlo a su ave mitológica, el Huanacauri, con cuyo nombre bautizaron al cerrillo de San Juan, simbolizando la lucha entre las deidades de la tierra con las del cielo.
El cerrito del Placer de Huayna Capac, o Carminga, quedaba opuesto al  Itchimbía, el cerrillo de su abuela, llamado Mama Anahuarque (esposa del fundador histórico del imperio, Pachacútec). Finalmente, el espacio que quitaron a los propietarios fue llamado Hanasaya, barrio de arriba (al sur-occidente) donde vivirían los conquistadores incas, y Hurinsaya barrio de abajo (al sur-este) donde se ubicarían los conquistados.
Una línea divisoria partiría en dos estas dos mitades simbólicas, pasando por la Cruz de la Catedral, en la práctica era la segunda quebrada, llamada de Zanguña, la cual, extendiéndose hasta el infinito, formaba una alineación que unía el volcán Pichincha con el Antisana.  De esta  línea para el sur-oeste (Hanansaya) quedaba el territorio ya "conquistado"; hacia nor-este (Hurinsya) quedaba el territorio por conquistar, la guerra contra Caranqui, Cayampi y Cochasqui, pueblos recios en su defensa.
Los primeros españoles reutilizaron la estructura inca-quiteña, conformando un modelo político religioso, que el autor ha llamado Cuatripartición de la Geografía Sagrada Incaica, que fue fundamento de la Cuatripartición española de la ciudad de San Francisco del Quito, en cuyos cuadrantes se fundaron los templos de San Francisco, La Merced, Santo Domingo y San Agustín.  
Los moradores de Quito son así el producto de esa larga prehistoria, vienen de un crisol de razas y culturas muy alejadas en tiempo y espacio. ¿A dónde van? Son todavía transeúntes de la modernidad, avanzando adelante pero con la cara volteada para atrás, en vanagloria del pasado.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador