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Una mirada al Quito Prehispánico
(Segunda parte)
Hugo Burgos Guevara
Ph D en Antropología
En el Quito inca encontramos
los cuatro caminos al Tahuantinsuyu. La calle Maldonado o del
Mesón era el camino real (cápac ñan) al
Collasuyo o Cuzco. La Guayaquil salía para el norte (Chinchasuyu)
y se bifurcaba para el Oriente (Antisuyo).
Por la calle Bahía se salía al Collasuyu, la costa,
tratando de alcanzar Mindo en la tierra de los Yumbos, intermediarios
del intercambio del trópico.
La geografía de las jefaturas quiteñas se hizo
sagrada y la adaptación era la clave. El panorama que
vieron los primeros españoles en 1534 era de una
de una ciudad o campamento aborigen ubicado entre quebradas y
lomas, resguardadas por cuatro cerros cercanos.
La mitad de la meseta estaba ocupada por el cerro de Yavirag
(Panecillo) y en los extremos se veían dos lagunas, una,
Turubamba, producto de los deshielos del Guagua Pichincha; otra,
de Añaquito formada por los lahares y corrientes del Rucu
Pichincha que originaron la quebrada de Rumipamba.
Los incas se adaptaron a Quito, y no al revés, utilizando
algunas estrategias.
Tomarían a la ciudad
como refugio. De esta manera, vivirían entre dos quebradas
principales, por lo menos la nobleza, para protegerse de las
incursiones de la resistencia 'Quitu-Cara'.
Edificio importante era la casa de Atahualpa, en donde pusieron
a su hijo Francisco Auqui, después de su muerte, ocupando
la manzana donde hoy es el Centro Cultural Metropolitano.
El espacio entre las dos quebradas debía contener amplios
cimientos incas que fueron borrados por la rápida ocupación
hispana.
Otro tipo de arquitectura se veía en las calles y manzanas
marginales, construidas para albergar a otros estamentos incas:
yanaconas (sirvientes de la nobleza); mitimaes nobles; acllas,
mujeres vírgenes dedicadas al culto y al inca; mindaláes
o comerciantes de los productos señalados. Además,
debía quedar espacio para vivienda de la "gente de
afuera" o sea los dueños de la tierra, cuando sus
caciques aceptaron asimilarse con prebendas al gobierno inca.
B) En la privilegiada posición
debía construirse el nuevo imperio, quedando Cuzco como
la ciudad sagrada, Tomebamba, como militar y deleite de
Huayna Cápac. Quito sería "el lugar de la
edificación del nuevo imperio de los incas", una
vez que un agudo proceso de desertificación y de guerras
se observaba en el Perú.
C) El 'otro Cuzco' debía
estar más cerca de la línea equinoccial, único
sitio de donde podrían ver "pasar al sol por el zenith"
y conjeturar calendarios y oráculos. Por ello, no construyeron
ni un templo del sol ni de la luna en Quito, sino que llevaban
a sus guerras y conquistas un representante del sol, que era
el ídolo de Huanacauri, uno de los cuatro hermanos míticos
que convertido en piedra, tomó forma de un halcón
sagrado en Cuzco. Este sería el principal templo que construyeron
en Quito, lo que hoy es el convento de San Francisco.
D) Finalmente, sobre la geografía
quiteña aplicarían sus representaciones míticas,
religiosas y políticas, tomando como sagrados a los cuatro
cerros que rodean la ciudad para recordar sus mitos de origen.
El Panecillo fue llamado Yavirag, que lo tomaban como una boa
enroscada, para enfrentarlo a su ave mitológica, el Huanacauri,
con cuyo nombre bautizaron al cerrillo de San Juan, simbolizando
la lucha entre las deidades de la tierra con las del cielo.
El cerrito del Placer de Huayna Capac, o Carminga, quedaba opuesto
al Itchimbía, el cerrillo de su abuela, llamado
Mama Anahuarque (esposa del fundador histórico del imperio,
Pachacútec). Finalmente, el espacio que quitaron a los
propietarios fue llamado Hanasaya, barrio de arriba (al sur-occidente)
donde vivirían los conquistadores incas, y Hurinsaya barrio
de abajo (al sur-este) donde se ubicarían los conquistados.
Una línea divisoria partiría en dos estas dos mitades
simbólicas, pasando por la Cruz de la Catedral, en la
práctica era la segunda quebrada, llamada de Zanguña,
la cual, extendiéndose hasta el infinito, formaba una
alineación que unía el volcán Pichincha
con el Antisana. De esta línea para el sur-oeste
(Hanansaya) quedaba el territorio ya "conquistado";
hacia nor-este (Hurinsya) quedaba el territorio por conquistar,
la guerra contra Caranqui, Cayampi y Cochasqui, pueblos recios
en su defensa.
Los primeros españoles reutilizaron la estructura inca-quiteña,
conformando un modelo político religioso, que el autor
ha llamado Cuatripartición de la Geografía Sagrada
Incaica, que fue fundamento de la Cuatripartición española
de la ciudad de San Francisco del Quito, en cuyos cuadrantes
se fundaron los templos de San Francisco, La Merced, Santo Domingo
y San Agustín.
Los moradores de Quito son así el producto de esa larga
prehistoria, vienen de un crisol de razas y culturas muy alejadas
en tiempo y espacio. ¿A dónde van? Son todavía
transeúntes de la modernidad, avanzando adelante pero
con la cara volteada para atrás, en vanagloria del pasado.
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