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Verificando a Einstein, en
el horizonte de un gigantesco agujero negro
Fabián Romo Proaño
pegazi51@netscape.net
Luego de 42 años de
un hermoso viaje relativista, Kip Thorne (Fig. 1) en su libro
BLACK HOLES & TIME WARPS ahora nos llevaba a visitar un monstruoso
Agujero Negro, con una masa equivalente a la de 15 millones de
millones de soles y un Horizonte de Acontecimientos de 29 años-luz
de circunferencia. Al iniciar el descenso, veíamos el
disco del AN rodeado de un anillo de deformes figuras de luz
provocadas por la multiplicidad de imágenes que se crean,
al actuar como un gigantesco lente de aumento, pues cada borde
del Agujero reproducía imágenes de galaxias que
estaban detrás, una y otra vez, distorsionándolas,
es decir, el Anillo verificaba el Efecto de Lente predicho por
Einstein, (F. Lente)
UNA ACLARACION
Debemos mencionar que si quisiéramos
amarizar en el Pacifico, desde lejos veríamos la Tierra
agrandándose conforme nos acercamos y al flotar justo
sobre el agua, el océano se extendería bajo nuestros
pies, en todas direcciones, pero jamás podríamos
imaginarnos que SIN HUNDIRNOS EN EL AGUA, la superficie se eleve
por todos lados, formando las paredes de un gigantesco cilindro
de agua, dejándonos ver solo un circulo de cielo sobre
nuestras cabezas, de la misma manera que lo miraríamos
desde el fondo de un pozo, pero los efectos relativistas de un
Agujero Negro que parecen magia, hacen eso y por eso es que al
ACERCARNOS al Horizonte de Acontecimientos de espaldas, viendo
inicialmente solo el pedazo de cielo que nos permitía
la pequeña ventana de nuestra nave, poco a poco por ella
fue posible ver mas estrellas, como si sacáramos la cabeza
para espiar y así vimos las que estaban en el borde y
tras el Agujero, todo eso debido a que la fuerte gravedad curvaba
los rayos de luz que venían de detrás y los "doblaba"
para que "caigan" por la ventanilla de la nave (Fig.
2) y gracias a ese fenómeno, por nuestros ojos pasaron
todas las estrellas y galaxias del universo, Einstein nuevamente
no se había equivocado.
LAS MATEMATICAS NO HAN SIDO
TAN EXACTAS
Para comprobar otra predicción
sobre la distorsión del espacio-tiempo, realizamos medidas
para verificar si el valor de pi (_) = 3.14 (Circunferencia dividida
para el Diámetro) es constante o varía. Al inicio
del descenso el valor era de 3,14 tal como lo estableció
Euclides 2.000 años atrás, pero conforme bajábamos,
fue disminuyendo a 2,98, 2,22, 0,94 y finalmente cuando la órbita
fue apenas un centésimo más grande que el Horizonte,
el valor bajó a 0,31, verificando experimentalmente otra
predicción de la Relatividad de Einstein. Recordamos que
la distorsión dentro del Agujero es tan alta, que un Horizonte
de pocos centímetros de circunferencia, podría
tener un radio de millones de kilómetros de longitud.
TODO EL UNIVERSO EN UNA
VENTANA
En la última etapa,
la nave llega a una orbita solo 1 milésimo más
grande que la del Horizonte. En el centro de la ventana se ven
las galaxias que realmente están en el cenit, un poco
a los lados están las que normalmente las veríamos
en el horizonte y mas hacia el borde vemos las que están
detrás del Agujero, seguidas de imágenes duplicadas
de las mismas, producto de la distorsión del espacio-tiempo
explicada previamente. (F. 2) De igual manera, los colores se
distorsionaban, pues nuestro Quasar 3C273 que se detecta en el
infrarrojo se lo veía verde y una galaxia que se veía
verde, brilla como Rayos X, pues la fuerte gravedad reduce la
longitud de onda de la radiación electromagnética.
LA VELOCIDAD DE LA LUZ
Dentro de la nave, al tocarnos,
consumir alimentos y beber agua, todo era normal. Un láser
de Argón que era verde, sigue siendo verde y al medir
la velocidad de la luz con un rayo láser rojo de rubí,
medimos que era 299.792 km/s, verificando otra de las predicciones
de Einstein, que dijo que las leyes de la Física deben
ser las mismas, en pequeñas regiones en las cuales se
puede ignorar la curvatura del espacio-tiempo, como por ejemplo
nuestra nave.
Finalmente lanzamos una sonda con un láser en la punta
y un espejo en la cola, para verificar que la velocidad de la
luz no cambia. Conforme la sonda cae, la luz que originalmente
era verde se vuelve roja, infrarroja, microonda y poco después
la luz desaparece, pero siempre la sonda transmitió la
misma velocidad, una vez mas había salido airosa la Relatividad
de Einstein.
Habíamos cumplido con el objetivo del viaje y era hora
de decidir que hacer, pues nuestra Tierra seria 4 mil millones
de años mas vieja si regresábamos a ella, por lo
que analizábamos otras alternativas de investigación,
igualmente maravillosas, ya que lo que un día fue nuestro
Puerto de Palos talvez ya no existía, o acaso fue engullida
por la Gigante Roja en la cual se estaba transformando el Sol.
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