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Brigada 49
Por Ricardo Segreda
Dependiendo de su punto de
vista, una película como Brigada 49, o es un tributo a
los bomberos que murieron el 11 de septiembre, 2001 en Nueva
York, o un intento de explotar el dolor de su tragedia. Quizás
la película es un poco de los dos. En uno y otro caso,
es difícil imaginar esta película independientemente
de los acontecimientos de ese horrible día. Toda la razón
de ser de la película es la nobleza de los bomberos que
pusieron en peligro su vida. Infortunadamente, en ello esta el
defecto de la película como arte dramático.
El director Jay Russell y el
guionista Lewis Colick cuentan la historia de un joven bombero
llamado Jack Morrison, protagonizado por Joaquín Phoenix,
y sus años de servicio en una estación de bomberos
en la ciudad de Baltimore, Maryland. John Travolta protagoniza
al capitán de la estación de bomberos. La película
nos hace seguir a Jack durante once años, desde sus años
de novato, sus progresos para llegar a ser un bombero experimentado,
hasta el fin de la película. Durante este tiempo se casa,
tiene dos niños, y junto con sus compañeros bomberos
ocasionalmente lamenta la pérdida de alguno de sus colegas
de trabajo. El director hace ver a la audiencia que los bomberos
son heroicos. Y esto es básicamente todo lo que Brigada
49 tiene que decir.
Desde hace treinta o cuarenta
años ha habido una tendencia en Hollywood de parte de
quienes hacen cine orientados a audiencias adultas, a enfocar
casi exclusivamente la atención en los aspectos neuróticos
y sicóticos de naturaleza humana, ostensiblemente en nombre
de realismo. A este respecto, Brigada 49 resulta desconcertantemente
anacrónica, en cuanto que todos los personajes principales
son excepcionalmente decentes y bien equilibrados, sin demonios
interiores.
Infortunadamente, por hacer
tan perfectos y decentes a todos los personajes principales,
sin que haya villanos o conflictos humanos, se despoja a la película
de dramatismo, y el concluir honrando el auto sacrificio de los
bomberos es como una afirmación de lo obvio.
Vale comparar esta película
con La Tormenta Perfecta (2000), dirigida por Wolfgang Petersen,
inspirada en el libro de Sebastian Junger, del mismo título,
una película que Russell y Colick deberían haber
estudiado antes de hacer Brigada 49. Ambas películas tratan
de hombres que trabajan hombro a hombro, jugándose sus
vidas por causa de sus profesiones. Sin embargo, en La Tormenta
Perfecta no hubo recelo para dramatizar los conflictos de personalidad
y el choque de egos, que son consecuencia inevitable de personas
que tienen que trabajar juntos.
La conclusión de La
Tormenta Perfecta es mucho más profundamente conmovedora,
porque presenta personajes imperfectos con los que la audiencia
puede identificarse más fácilmente, y los pescadores
en peligro dejan a un lado sus diferencias por el bien de su
supervivencia colectiva, que sienten más trascendente,
simplemente porque los personajes tenían algo que trascender.
Hay algunos momentos de conflicto
humano en Brigada 49, pero con la excepción de Jack, no
son desarrollados, y ninguno de los otros papeles, ni siquiera
el del capitán o el de la esposa de Jack, son explorados
con alguna profundidad específica. En cambio, La Tormenta
Perfecta provee un trasfondo detallado de todos sus personajes
secundarios.
Otro defecto de Brigada 49
es el intervalo de tiempo de once años en la historia.
Parece completamente irrelevante para la narrativa de la película;
hubiera podido ocurrir en un año. Además, los actores
no envejecen. El incendio y las escenas de rescate son impactantes,
pero sin personajes interesantes, y el efecto final de tales
escenas es como una comida rica en carbohidratos pero muy baja
en proteína: Usted se siente después vacío.
Octaedro, Ocho y Medio, y el
Cine Club de la Casa de La Cultura Ecuatoriana en Quito son tres
capillas para que los devotos del cine busquen comunión
con sus entusiastas colegas en el sagrado acto de ver una película.
Entre las recomendadas para
este abril, Octaedro presenta Tristana de Luis Buñuel
y El Último Tango en París de Bernardo Bertolucci,
dos contemplaciones hipnóticas de obsesión sexual.
Cine Club presentará
a Los Desesperados, de Miklos Jancso, un director de cine húngaro
que mantiene la admiración de los estudiosos serios de
cine. Y Ocho y medio tendrá una mini-exposición
retrospectiva de las películas de John Huston, presentando
dos de sus más aclamadas películas, La selva de
asfalto y El Honor de Prizzi.
La Selva de Asfalto fue echa
en 1950. En aquella época la censura en Hollywood era
tan estricta acerca de la sexualidad humana, que aun la palabra
"embarazada" no estaba permitida. La Selva de Asfalto
es notable a este respecto por la forma creativa como Huston
soslayó a los censores para comunicar una impresión
muy realista de sexo, avaricia, desesperación, y ambición
entre criminales. El Honor de Prizzi, hecha 35 años más
tarde, sigue explorando estos temas, pero con el mordaz humor
negro. La conclusión, especialmente, de El Honor de Prizzi
es a la vez amarga y estimulante.
Ficha técnica:
Título original: Ladder 49, En español: Brigada
49 País y año: EE.UU. (2004)Género: Drama
Duración: 105' Director: Jay Russell Guión:
Lewis ColickReparto: John Travolta, Joaquín Phoenix, Jacinda
Barret
Casa de la Cultura: Tel. 252-0075
Octaedro: Tel. 246-9170
Ocho y Medio: Tel. 2904720
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