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Películas caseras:
testimonio de vida
Ricardo Segreda
Madres que alzan a sus hijos,
padres que hacen muecas a la cámara, niños con
los ojos vendados tratando de romper la piñata, y sobretodo,
una orgía de manos que se agitan. ¡Qué aburrido!
Al menos esta fue mi primera reacción cuando leí
que 'Ocho y Medio' estaría lanzando un Festival de películas
caseras. ¿Quién dará dinero para ver algo
tan banal?, me preguntaba.
Sin embargo, el organizador
del Festival, Miguel Alvear, no sólo ha anticipado esta
posible reacción, sino que está haciendo de la
misma banalidad del material un tema interesante en sí
mismo, lleno de interés histórico, sociológico,
y antropológico.
EMOCIONES DESCONOCIDAS
"Estamos muy concientes
(de que puede ser aburrido)", dijo Alvear en una entrevista
con La Hora. "Si tú no conoces la gente que está
en la película, te puedes aburrir a muerte pero si tú
conoces las personas te emocionas increíblemente. Esto
es una realidad, porque estas películas son históricas,
ya tienen su interés".
Y para Alvear, esto es clave para entender y disfrutar estas
películas.
"Son películas que están hechas sin pretensiones
artísticas, sin pretensiones comerciales. Nos ayudan a
ver otro lado de nuestra historia", según él,
"que no es la gran historia del gran discurso. Es la pequeña
historia, la historia íntima, la historia de la familia".
MEMORIA COTIDIANA
Pablo Cuvi, autor ecuatoriano,
quien contribuye al Festival con sus propias películas
caseras, que fueron hechas por su padre de 1955 a 1973, tiene
una justificación a lo Proust sobre el porqué un
tal festival merece atención.
Cuvi asgura que "las películas caseras son una manera
de recuperar la memoria cuotidiana. Son un magnífico testamento
que permite que uno recupere la sensación y la atmósfera
que también se consigue por medio de la literatura."
"Uno entra directamente en otro tiempo", dijo Cuvi.
"Estas películas captan el mundo como es, ingenioso,
fresco e ingenuo. Valoramos la importancia de los libros de historia,
pero es igualmente importante conservar memorias personales de
la familia como lo es conservar historia política".
Cuvi es autor del libro 'El Quito que se fue', que publicó
el año pasado la Academia Nacional de Historia con fotografías
del Quito pasado.
UN REGISTRO HISTÓRICO
Y SICOLÓGICO
"Vamos a ver a Quito como
era en los años sesenta," dijo Alvear. Vamos a ver
como la gente se vestía, como bailaban. El norte de Quito
era semi-campo todavía."
El interés en las películas irá creciendo
en varios niveles, como en el científico.
"Hay una familia que solo filma a sus dos hijas," dijo
Alvear. "Vamos viendo como van creciendo en un periodo de
mas o meno 20 anos."
Habrá también un ángulo sociológico.
Alvear agrega que allí algunas familias tienen una perspectiva
más externa, donde la cámara no está dirigida
a sus miembros,. "Mas bien los intereses o documentales
del señor van por las corridas de toros, carreras de automóviles,
eventos deportivos".
Y habrá la perspectiva urbana. "En los años
70 Quito terminaba casi en la avenida Orellana," dijo Alvear.
"Toda la parte de La Paz, de la González Suárez
era campos. Es interesante también ver cómo lo
ciudad va evolucionando".
UN RETRATO
La compilación de las
películas va a durar hora y cuarto, tiempo para el que
Alvear está seleccionando escenas muy diversas. "Entonces
vamos a ver carrera de automóviles, corridas de toros,"
dice, "fiestas de cumpleaños y matrimonios."
Alvear admite de que, por mucho tiempo, solo las familias de
clase media y alta podían tener los medios para adquirir
una filmadora, esto no es un retrato completo de la vida histórica
en Ecuador. "Cuando hablamos de cine casero estamos hablando
de un segmento de la población que tiene acceso a este
tipo de maquinas." Concluye.
Es una situación que empieza a cambiar en los años
80 con el desarrollo de cameras de video.
Alvear ha contratado a Fabiáno Kueva, un músico
profesional, para musicalizar las películas, lo que añade,
como dijo Alvear, "otro carácter diferente,"
también con sonido, a las películas.
Para Marta Reyes, que aportó 30 películas de Super
Ocho, filmadas desde 1967 hasta 1980, entre otras el filme de
su hija comiendo granizo el día, en que, hace muchos años,
Quito estuvo tapado con granizo, estas películas caseras
son extraordinarias.
"Recuerda que el tiempo siempre se mueve", dijo Reyes.
"Que estos momentos no regresan". Con la excepción
de las películas.
HECHO EN CASA
DÓNDE: Ocho y Medio
CUÁNDO: hasta el martes
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