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Ley de Cine, el anteproyecto
que estudia el congreso
Ricardo Segreda
viajenuevo@yahoo.com
Hace tres semanas el legislador
Dr. Marco Proaño Maya tuvo a bien pedirme que evaluara
la propuesta de Ley de Cine que presentaría al Congreso
Nacional, para el desarrollo de una industria del cine en Ecuador.
Algunos meses antes yo había entrevistado a uno de sus
asesores con respecto a la posibilidad de una ley de cine y al
impacto del TLC en las industrias culturales en Ecuador.
Habiendo leído la propuesta del Dr. Proaño, encontré
algunos vacíos que hacían deseable el involucramiento
de los cineastas, activamente interesados en que haya una industria
del cine en Ecuador, a quienes consulté.
BIENINTENCIONADA PERO INADECUADA
La intención del Dr.
Proaño es meritoria; una ley de cine ha debido existir
desde hace mucho tiempo. Ecuador y Paraguay son los únicos
dos países que no proporcionan ninguna ayuda gubernamental
para sus industrias del cine. Pero, aunque bien intencionada,
la ley es inadecuada.
La esencia de la oferta es la promoción de una industria
por medidas pasivas más que activas, sobre todo en forma
de ventajas tributarias para la producción de las películas.
Según la propuesta "las empresas estarán exentas
de impuestos y tasas que graven la filmación y producción
dentro del país". Además, las películas
extranjeras filmadas en Ecuador no tendrían que pagar
tributos, más que tasas para servicios aduaneros y equipos
especializados.
FALTAN ESTÍMULOS
Hubiera sido deseable que el
Dr. Proaño retrasara un par de días la introducción
de la ley en el Congreso para que hubiera consultado con la amplia
y activa comunidad de cineastas, escritores y promotores de la
industria del cine en Ecuador, como se lo sugerí, al ofrecerle
mis comentarios.
Me refería ante todo a que no sería conveniente
tratar en una misma ley lo referente a la televisión,
que requiere un tratamiento aparte;
En cuanto a incentivos, como lo han hecho en otros países
-como Colombia, Argentina y Brasil- proponía establecer
un Fondo para el Desarrollo Cinematográfico; además,
establecer un 'Día Nacional del Cine Ecuatoriano', tal
como existe en Colombia, para atraer la atención al cine
como forma de arte, y en particular a los artistas de cine locales;
y conceder premios a los artistas de cine locales, quienes, como
Sebastián Cordero y Enrique Chediak, han ganado reconocimiento
internacional por su trabajo en cine.
EMBAJADORES CULTURALES
El anteproyecto de ley de cine
fue introducido el primero de junio. Será discutido en
las varias comisiones durante los dos próximos meses antes
de ser sometido a votación en el Congreso.
Es de esperar que durante este tiempo se mejore su contenido,
especialmente en cuanto a un acercamiento mucho más activo
para promover el cine local, no solamente subvencionando su producción,
sino institucionalmente, creando mecanismos de relaciones públicas
que organicen festivales de cine ecuatoriano en otros países,
para que los directores de cine y guionistas ecuatorianos sean
embajadores culturales del país.
Ninguno de los que consulté en la comunidad de cine en
Ecuador se mostró muy entusiasmado con el anteproyecto
de ley de cine, tal como estaba.
PROGRAMACIONES PLANIFICADAS
Juan Martín Cueva, el
director del festival 'Cero Latitud', comentando sobre la estipulación
de que el Banco de Fomento establecerá líneas de
crédito en condiciones preferenciales, dijo que era ambigua;
"¿En qué se diferenciaría -dijo- este
mecanismo de financiamiento de los créditos actualmente
existentes para proyectos culturales (FONCULTURA), que no funcionan
realmente?"
Muy astutamente, Cueva intuye también que la imprecisión
de la propuesta de ley de cine dará espacio para abusos.
Por ejemplo, la ley estipula que los exhibidores de películas
deben prever tiempo para la programación nacional, pero
sin señalar el cuándo y el tipo de producción.
"En base a ese texto -comenta Cueva-, se podría equiparar
un largometraje a la transmisión de un partido de fútbol,
y la cuota establecida para la producción de cine nacional
se habría cumplido de ese modo."
Además, como Cueva anota, la ley de cine carece de un
plan específico: "ningún mecanismo de financiamiento
real, ni la creación de una institución que centralice
el asunto del fomento a la industria y a la creación audiovisual"
EL ALMA DE NUESTRA IDENITDAD
La pregunta es si un país
del Tercer Mundo, como Ecuador, puede permitirse una ayuda que
no es más que pasiva para la creación de una industria
local de cine.
Hice esta pregunta a Cecilia Elizalde, una quiteña, cuya
tesis en la escuela del diseño de Parsons en Nueva York,
fue sobre la promoción de las películas ecuatorianas.
"La ignorancia es una de las razones principales de la pobreza
-dice Elizalde-. Cuba utiliza el cine para enseñar y para
impartir sus ideas. Ecuador podía hacer la misma cosa.
Por otra parte, podríamos impartir no solamente nuestras
ideas vía la película, a nuestra sociedad, pero
también al resto del mundo".
Lo que está en juego en esta ley no son solamente las
ambiciones de los jóvenes cineastas, sino el alma misma
de nuestra identidad como una cultura única. Así
pues, antes de que la ley de cine esté lista para el voto
final, sinceramente espero que el Dr. Marco Proaño Maya
y los legisladores sean receptivos a las voces de sus constituyentes,
como seguramente lo estarán.
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