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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Ley de Cine, el anteproyecto que estudia el congreso

Ricardo Segreda
viajenuevo@yahoo.com

Hace tres semanas el legislador Dr. Marco Proaño Maya tuvo a bien pedirme que evaluara la propuesta de Ley de Cine que presentaría al Congreso Nacional, para el desarrollo de una industria del cine en Ecuador. Algunos meses antes yo había entrevistado a uno de sus asesores con respecto a la posibilidad de una ley de cine y al impacto del TLC en las industrias culturales en Ecuador.
Habiendo leído la propuesta del Dr. Proaño, encontré algunos vacíos que hacían deseable el involucramiento de los cineastas, activamente interesados en que haya una industria del cine en Ecuador, a quienes consulté.

BIENINTENCIONADA PERO INADECUADA

La intención del Dr. Proaño es meritoria; una ley de cine ha debido existir desde hace mucho tiempo. Ecuador y Paraguay son los únicos dos países que no proporcionan ninguna ayuda gubernamental para sus industrias del cine. Pero, aunque bien intencionada, la ley es inadecuada.
La esencia de la oferta es la promoción de una industria por medidas pasivas más que activas, sobre todo en forma de ventajas tributarias para la producción de las películas.
Según la propuesta "las empresas estarán exentas de impuestos y tasas que graven la filmación y producción dentro del país". Además, las películas extranjeras filmadas en Ecuador no tendrían que pagar tributos, más que tasas para servicios aduaneros y equipos especializados.

FALTAN ESTÍMULOS

Hubiera sido deseable que el Dr. Proaño retrasara un par de días la introducción de la ley en el Congreso para que hubiera consultado con la amplia y activa comunidad de cineastas, escritores y promotores de la industria del cine en Ecuador, como se lo sugerí, al ofrecerle mis comentarios.
Me refería ante todo a que no sería conveniente tratar en una misma ley lo referente a la televisión, que requiere un tratamiento aparte;
En cuanto a incentivos, como lo han hecho en otros países -como Colombia, Argentina y Brasil- proponía establecer un Fondo para el Desarrollo Cinematográfico; además, establecer un 'Día Nacional del Cine Ecuatoriano', tal como existe en Colombia, para atraer la atención al cine como forma de arte, y en particular a los artistas de cine locales; y conceder premios a los artistas de cine locales, quienes, como Sebastián Cordero y Enrique Chediak, han ganado reconocimiento internacional por su trabajo en cine.

EMBAJADORES CULTURALES

El anteproyecto de ley de cine fue introducido el primero de junio. Será discutido en las varias comisiones durante los dos próximos meses antes de ser sometido a votación en el Congreso.
Es de esperar que durante este tiempo se mejore su contenido, especialmente en cuanto a un acercamiento mucho más activo para promover el cine local, no solamente subvencionando su producción, sino institucionalmente, creando mecanismos de relaciones públicas que organicen festivales de cine ecuatoriano en otros países, para que los directores de cine y guionistas ecuatorianos sean embajadores culturales del país.
Ninguno de los que consulté en la comunidad de cine en Ecuador se mostró muy entusiasmado con el anteproyecto de ley de cine, tal como estaba.

PROGRAMACIONES PLANIFICADAS

Juan Martín Cueva, el director del festival 'Cero Latitud', comentando sobre la estipulación de que el Banco de Fomento establecerá líneas de crédito en condiciones preferenciales, dijo que era ambigua; "¿En qué se diferenciaría -dijo- este mecanismo de financiamiento de los créditos actualmente existentes para proyectos culturales (FONCULTURA), que no funcionan realmente?"
Muy astutamente, Cueva intuye también que la imprecisión de la propuesta de ley de cine dará espacio para abusos. Por ejemplo, la ley estipula que los exhibidores de películas deben prever tiempo para la programación nacional, pero sin señalar el cuándo y el tipo de producción.
"En base a ese texto -comenta Cueva-, se podría equiparar un largometraje a la transmisión de un partido de fútbol, y la cuota establecida para la producción de cine nacional se habría cumplido de ese modo."
Además, como Cueva anota, la ley de cine carece de un plan específico: "ningún mecanismo de financiamiento real, ni la creación de una institución que centralice el asunto del fomento a la industria y a la creación audiovisual"

EL ALMA DE NUESTRA IDENITDAD

La pregunta es si un país del Tercer Mundo, como Ecuador, puede permitirse una ayuda que no es más que pasiva para la creación de una industria local de cine.
Hice esta pregunta a Cecilia Elizalde, una quiteña, cuya tesis en la escuela del diseño de Parsons en Nueva York, fue sobre la promoción de las películas ecuatorianas. "La ignorancia es una de las razones principales de la pobreza -dice Elizalde-. Cuba utiliza el cine para enseñar y para impartir sus ideas. Ecuador podía hacer la misma cosa. Por otra parte, podríamos impartir no solamente nuestras ideas vía la película, a nuestra sociedad, pero también al resto del mundo".
Lo que está en juego en esta ley no son solamente las ambiciones de los jóvenes cineastas, sino el alma misma de nuestra identidad como una cultura única. Así pues, antes de que la ley de cine esté lista para el voto final, sinceramente espero que el Dr. Marco Proaño Maya y los legisladores sean receptivos a las voces de sus constituyentes, como seguramente lo estarán.

 
 
 
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