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Espadachines
franceses adoptan uniformes bolivarianos
Carlos Rota-Mi
Que 'dejaba en soletas' al
rey que brilló como el sol, decía el fugaz 'trailer'.
Anunció una película francesa que exhibirá
en breve la Cinemateca de la Casa de la Cultura. Eso de las 'soletas'
es argot criollo de hoy , puesto que 'opacar' sonaba mas apropiado
en los días en que d'Artagnan y sus tres compañeros,
los inmortales tres mosqueteros, con la espada atravesaban a
cuanto bicho de mala ralea en el camino se les cruzaba. Si a
un monarca con el Astro Rey comparan, "no hay duda de que
de Luis XIV se tratara", dije para mis adentros.
Vi, completa y así la
saboree,la versión de LA COLMENA de Cela, versión
que en carne y hueso manifiesta -es de una claridad que coloca
al espectador dentro de la cinta hasta que palpa todo lo que
en ella ve- una serie de personajes, la mar de ellos llena de
los ingredientes de los esperpentos de Valle-Inclán. Me
quedé, empero, para la siguiente función. Claro,
no se cansa uno de ver la colmena-colmena, 'colmenísima'
en lengua montubia, que tan magistralmente llevó a Cela
a que hubiese inmortalizado algunos de los personajes que encarnan
caricaturas y que, de paso, en version gemela, tropiezan a cada
rato con quien aguanta el Quito en el que la crisis 1os moldea
hasta igualar epocas en que España se desesperó
según el colorido paisajístico del ganador del
premio Nobel al que aquí me refiero.
No me quede únicamente
para un 'segundo round' en que uno ve al 'chulla quiteño'
charlatán 'plantilla' y tramposo que encarna en su gemelo
espano. El desfile resultaba el de plenos paralelos de tanto
bicho -ejemplares de la pituquería quiteña en su
versión madrileña, por ejemplo- que arma todo el
folklore esperpéntico de por acá. No quise, ante
todo ver el 'trailer' y si acerté o no cuando un dejo
de Luis XIV, el Rey Sol, crei que capté. Sí, así
resulto, sólo que habla de un tal VATEL -y me parece que
ese nombre lleva la cinta que de Francia viene- y, así,
me confirma en el cúmulo de ignorancias que en mi mente
rigen. Voraz lector, según desde mi muy temprana niñez
soy -mi madre se ocupaba de que pronto llegara a mis manos la
revista infantil EL PENECA que de Chile cada semana venía
para mi tranquilidad espiritual -confieso que no doy con Vatel.
La historia consigna a Fouquet como el personaje que hizo que
el Rey Sol se hubiese sentido en eclipse. Libros y enciclopedias,
mis investigaciones históricas igual, enmudecen cuando
a Vatel busco.
Sea como sea -más lee
y estudia uno y más se percata de la enorme ignorancia
que le embarga- es muy importante que resalte que el año
entrante se celebra un bicentenario que trae el mundo de los
espadachines de divrersos días monárquicos de Francia
a estos parajes. Alexandre Dumas, cuyas obras con héroes
como los tres mosqueteros e infinidad de otros a tanta gente
instruyeron. y solazaron, cumple 200 años en fecha bolivariana,
y bolivariana como la que más: nació, en efecto,
el preciso día en que el Libertador cumplió 20
años. ¿Cabe, en comarcas andino-bilivarianas un
evento en que luzca ante el mundo lo mucho que de Plutarco, el
biógrafo e historiador por excelencia, en Dumas palpita?
La PUCE será sede de un evento de la máxima calidad
mundial acerca de Dante en octubre del 2003. ¿Hay campo
para que -como lo que la doctora Di Patre sobre el genial poeta
florentino para el bien cultural del mundo como inicitiva de
entre los que lideran el mundo dantesco lanza- acerca de Duma,
como uno de los que más rutilan en el genero de la novela
histórica que Walter Scott creó, algo también
andino-bolivariano, aquí surja?
A Plutarco tilda Clough, en la mejor de sus ediciones inglesas,
de poco cuidadoso, de que se despreocupa en cuanto a números
y de que contradice cosas que afirma. Agrega que en anécdotas
se apasiona y que repite relatos que amenizan. Le atribuye el
que relata imposibles..., cosa que, ahora que lo esotérico
gana terreno, espanta cada día menos. Que no hace justicia
a Demóstenes y a Pericles, dice también y cuando
sugiere que se corrijatan milenarias biografías, cosa
que nadie pidió al "apenas noveIista" Dumas.
En vísperas, entonces del bicentenario de éste,
eventos académicos caben, pues sí hay lugar para
que se le adjudique un cierto ángulo de historiador como
algo que se suma a lo de novelista. Tal, al menos, se si boserva
que las críticas que mas descuellan en cuanto a Plutarco
-historiador y biógrafo neto y escueto y, sí, basta
-se identifican con Ias que siempre hubo quien lanzó contra
Dumas, que se proclamó novelista y nada más. Sobre
Luis XIV mucho paraleliza lo que él relata con lo que
historiadores como Abbott exponen. Reconoció que otorgó
poca importancia a hechos muertos y que Ie apasionaban las verdades
vivas de la historia, lo que endosan a Plutarco. "Se puede
violar la Historia -decía- con tal de darle un hijo".
Sus héroes aparecen con colores bolivarianos y, si trae
el pasado con exactitud del nivel que siempre dan a Plutarco-
modelo 'standard' del biografo para el mundo- ¿cabrá
o no un evento, bolivariano este también, en que se traiga
nueva luz a lo que a las ciencia sociales a las que aludo aporta?
¿Sumará el bicentenario otro título que
el de novelista a la susodicha imagen cultural?
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