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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

El cine francés

Marcel Taillefer

Delegado general de la Alianza Francesa

"Si bien hasta la Primera Guerra Mundial, el cine francés y las películas de los herederos de los hermanos Lumière reinaron en las primeras salas obscuras del mundo entero, asistimos, desde 1945, al incremento en potencia y en todos los mercados, de las producciones hollywoodenses.

UNA BUENA POSICIÓN

Consciente del rol que significa la exportación de filmes, el cine francés ha reaccionado rápidamente; y, la reacción viene en particular de los poderes públicos. Así tenemos que el sector del mercado del cine francés en el extranjero, ha sido evaluado, entre 2 y 4 por ciento en promedio, cifra aparentemente débil, que, sin embargo, le permite situarse en tercera posición en la mayoría de países, detrás de las producciones americanas; y esto, conforme a la vocación del cine francés que, como lo recuerda Daniel Toscan du Plantier, "no es ser el segundo cine mundial, detrás y lejos del primero, sino ser el líder de una alternativa frente al monopolio"

Es así como podemos estimar que el balance es ampliamente positivo. El cine francés anda bien tanto en Francia (más del 40 por ciento de todo el mercado, dentro del territorio nacional) como en el extranjero; y las beneficiarias no son únicamente las grandes producciones al estilo "americano", como Asterix y Obelix contra el César.

ASCENSIÓN CONSTANTE

Numerosos filmes, más modestos, probaron que las fronteras podían ser franqueadas, "Ressources Humaines" (Recursos Humanos) de Laurent Cantet (Premio del Descubrimiento Europeo en el año 2000) se "vendió" muy bien en el extranjero, consiguiendo el Gran Premio del Festival de Buenos Aires. Y, muy recientemente, Laurent Cantet obtuvo el Premio al Mejor Guion por su película "L'emploi du temps" (Tiempo de Mentir) en el Festival de Cuenca. Podríamos también citar el suceso alcanzado por "C'est la vie" o "Marius et Jeannette", sin hablar del tan sonado éxito de "Amélie Poulain".

LO CUALITATIVO

Más allá de las cifras y de las recompensas, creo que se debe acoger favorablemente la diversidad de la oferta francesa que consigue alejarse de la gigantesca maquinaria hollywoodense, atreviéndose, al mismo tiempo, a competir ­ a veces brillantemente- con los mismos americanos, en su propio terreno, con películas del género de "Pacte des Loups" (Pacto de Lobos) o "Promenons-nous dans le Bois" (En lo profundo del bosque), que tendremos la oportunidad de ver en el marco del Festival de Cine.

Igualmente, podemos afirmar, sin demasiada jactancia, que, en el mercado más difícil de ser conquistado, aquel que hace soñar, o sea en los Estados Unidos, el cine francés se encuentra presente y es apreciado. En Estados Unidos algunas de las estrellas francesas gozan de un nivel de afecto muy especial: Catherine Deneuve, Gérard Depardieu, Juliette Binoche, sin hablar de Jeanne Moreau, venerada por todo Hollywood.

RECEPTIVIDAD GLOBAL

Del lado de los cineastas, Luc Besson y Jean-Jacques Annaud, han demostrado sus aptitudes desde hace mucho tiempo, Regis Wargnier ­ quien recibió el Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1992 por "Indochine" (Indochina), se une a ellos sosegadamente. Pero, otras películas, más modestas, de otros autores y de otros cineastas, llegaron a emocionar. Signo alentador: un periodista americano clasificó a 3 películas francesas entre los 10 filmes preferidos ("L'humanité" de Bruno Dumont, "Ressources humaines" de Laurent Cantet y "Beau Travail" de Claire Denis).

También en el Japón gustan del cine francés, "Les rivières pourpres" (Las riveras púrpuras) de Kassowitz fue proyectado en más de 250 salas y figura entre los 10 éxitos más grandes de 2001. En cuanto a "Alta Tensión 2" , ésta pulveriza los resultados de "Alta Tensión 1".

No podemos sino regocijarnos del hecho que el cine francés recoja los favores del público, dentro de su territorio o en el extranjero; y que, de esta manera, pueda procurarnos un punto de vista distinto, tanto del mercado como de los hombres y de la sociedad; introduciendo así diversidad, es decir riqueza.

En Ecuador, vaya nuestra gratitud a nuestros amigos del "Ocho y Medio" por permitirnos presentar al público el cine francés contemporáneo".

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador