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El cine
francés
Marcel Taillefer
Delegado general de la Alianza
Francesa
"Si bien hasta la Primera
Guerra Mundial, el cine francés y las películas
de los herederos de los hermanos Lumière reinaron en las
primeras salas obscuras del mundo entero, asistimos, desde 1945,
al incremento en potencia y en todos los mercados, de las producciones
hollywoodenses.
UNA BUENA POSICIÓN
Consciente del rol que significa
la exportación de filmes, el cine francés ha reaccionado
rápidamente; y, la reacción viene en particular
de los poderes públicos. Así tenemos que el sector
del mercado del cine francés en el extranjero, ha sido
evaluado, entre 2 y 4 por ciento en promedio, cifra aparentemente
débil, que, sin embargo, le permite situarse en tercera
posición en la mayoría de países, detrás
de las producciones americanas; y esto, conforme a la vocación
del cine francés que, como lo recuerda Daniel Toscan du
Plantier, "no es ser el segundo cine mundial, detrás
y lejos del primero, sino ser el líder de una alternativa
frente al monopolio"
Es así como podemos
estimar que el balance es ampliamente positivo. El cine francés
anda bien tanto en Francia (más del 40 por ciento de todo
el mercado, dentro del territorio nacional) como en el extranjero;
y las beneficiarias no son únicamente las grandes producciones
al estilo "americano", como Asterix y Obelix contra
el César.
ASCENSIÓN CONSTANTE
Numerosos filmes, más
modestos, probaron que las fronteras podían ser franqueadas,
"Ressources Humaines" (Recursos Humanos) de Laurent
Cantet (Premio del Descubrimiento Europeo en el año 2000)
se "vendió" muy bien en el extranjero, consiguiendo
el Gran Premio del Festival de Buenos Aires. Y, muy recientemente,
Laurent Cantet obtuvo el Premio al Mejor Guion por su película
"L'emploi du temps" (Tiempo de Mentir) en el Festival
de Cuenca. Podríamos también citar el suceso alcanzado
por "C'est la vie" o "Marius et Jeannette",
sin hablar del tan sonado éxito de "Amélie
Poulain".
LO CUALITATIVO
Más allá de las
cifras y de las recompensas, creo que se debe acoger favorablemente
la diversidad de la oferta francesa que consigue alejarse de
la gigantesca maquinaria hollywoodense, atreviéndose,
al mismo tiempo, a competir a veces brillantemente- con
los mismos americanos, en su propio terreno, con películas
del género de "Pacte des Loups" (Pacto de Lobos)
o "Promenons-nous dans le Bois" (En lo profundo del
bosque), que tendremos la oportunidad de ver en el marco del
Festival de Cine.
Igualmente, podemos afirmar,
sin demasiada jactancia, que, en el mercado más difícil
de ser conquistado, aquel que hace soñar, o sea en los
Estados Unidos, el cine francés se encuentra presente
y es apreciado. En Estados Unidos algunas de las estrellas francesas
gozan de un nivel de afecto muy especial: Catherine Deneuve,
Gérard Depardieu, Juliette Binoche, sin hablar de Jeanne
Moreau, venerada por todo Hollywood.
RECEPTIVIDAD GLOBAL
Del lado de los cineastas,
Luc Besson y Jean-Jacques Annaud, han demostrado sus aptitudes
desde hace mucho tiempo, Regis Wargnier quien recibió
el Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1992
por "Indochine" (Indochina), se une a ellos sosegadamente.
Pero, otras películas, más modestas, de otros autores
y de otros cineastas, llegaron a emocionar. Signo alentador:
un periodista americano clasificó a 3 películas
francesas entre los 10 filmes preferidos ("L'humanité"
de Bruno Dumont, "Ressources humaines" de Laurent Cantet
y "Beau Travail" de Claire Denis).
También en el Japón
gustan del cine francés, "Les rivières pourpres"
(Las riveras púrpuras) de Kassowitz fue proyectado en
más de 250 salas y figura entre los 10 éxitos más
grandes de 2001. En cuanto a "Alta Tensión 2"
, ésta pulveriza los resultados de "Alta Tensión
1".
No podemos sino regocijarnos
del hecho que el cine francés recoja los favores del público,
dentro de su territorio o en el extranjero; y que, de esta manera,
pueda procurarnos un punto de vista distinto, tanto del mercado
como de los hombres y de la sociedad; introduciendo así
diversidad, es decir riqueza.
En Ecuador, vaya nuestra gratitud
a nuestros amigos del "Ocho y Medio" por permitirnos
presentar al público el cine francés contemporáneo".
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