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Viaje a la Luna con energía
solar
Julio
Godoy
(Tierramérica)
La primera misión espacial
europea a la Luna, que comenzó el 27 de septiembre, analizará
la composición de regiones inexploradas del satélite
terrestre, y ensayará nuevas técnicas de miniatura,
como la propulsión solar iónica que podría
constituir la tecnología de la futura exploración
del Universo.
La nave SMART 1 (por su nombre en inglés Small Missions
for Advanced Research and Technology o Pequeñas misiones
para investigación y tecnología avanzadas), fue
lanzada al espacio a las 20.02 del sábado 27 en una raqueta
de tipo Ariane 5, desde la base que la Agencia Espacial Europea
mantiene en Kourou, en la Guyana francesa, fronteriza con Brasil.
Durante los próximos meses, SMART 1, piloteada desde la
Tierra, deberá aproximarse gradualmente a la Luna, entrar
en órbita con ella en diciembre de 2004 y, con la ayuda
de nueva tecnología de miniatura, observar su superficie,
sobre todo en el polo sur.
En entrevista con Tierramérica, el director del proyecto,
Guiseppe Racca, explicó que "al principio, nuestro
plan estaba determinado por una restricción y una libertad".
"Por un lado, disponíamos de poco tiempo para diseñar
un proyecto nuevo de investigación espacial, lo que también
significaba poco dinero. Por otro lado, puesto que el proyecto
europeo no tenía antecedentes, no debíamos integrar
a nuestros planes una herencia engorrosa", sostuvo.
Con menos de cuatro años de desarrollo, la nave espacial
SMART 1 es el resultado de esos dos factores.
Costó apenas 125 millones de dólares, tiene un
diseño elegante, el tamaño de un refrigerador,
menos de un metro cúbico de volumen y sólo 367
kilogramos de peso.
Gracias a la mini tecnología, en ese espacio reducido
hay instrumentos de gran precisión que permitirán
la exploración del suelo lunar.
SMART 1 es tan pequeña y ligera que compartirá
un cohete de tipo Ariane 5 con otras dos misiones.
Según Racca, una de las grandes innovaciones de la nave
es la utilización de la propulsión solar iónica,
o dual, pues utiliza la energía solar para alimentar motores
iónicos, el combustible principal de la SMART 1.
"Los motores iónicos expelen partículas cargadas
eléctricamente -los iones- produciendo un impulso en la
dirección opuesta, que mueve la nave espacial", explicó
el científico. "La electricidad necesaria para alimentar
los motores viene de la luz solar, que SMART 1 captura y transforma
en energía a través de las células adosadas
a sus alas".
Los motores iónicos son extremadamente eficientes. Producen
diez veces más potencia por kilogramo de combustible que
los comúnmente usados en viajes espaciales.
La tecnología dual iónica es aplicable en viajes
a zonas del espacio interior del sistema solar, donde la luz
del sol pueda alimentar las células y los motores iónicos.
En un futuro cercano, y para viajes al exterior de nuestro sistema,
donde la luz del sol es muy débil o inexistente, la propulsión
dual podría incluir motores nucleares, en sustitución
de la energía solar, según Racca. Pero en esta
primera misión europea a la Luna, esta técnica
será sometida a una prueba muy difícil, advirtió.
"SMART 1 va a acercarse lentamente a la Luna, para lo que
deberá contrarrestar la fuerza de gravitación lunar,
hasta alcanzar en diciembre de 2004 una órbita determinada
muy cerca del satélite", dijo Racca.
"La trayectoria es muy compleja, de modo que la propulsión
solar iónica va a ser probada en condiciones de extrema
dificultad, comparables a un viaje al espacio sideral profundo",
aseveró.
Otra innovación es el uso de cámaras infrarrojas
de gran definición. Son "cámaras del tipo
AMIE, que miden la luz visible con una definición de un
millón de puntos en un campo de visión de cinco
grados, y cuyos filtros son capaces de seleccionar luz amarilla,
roja o infrarroja de muy corta ondulación", explicó
Racca.
"Las cámaras AMIE van a observar regiones seleccionadas
de la Luna desde distintos ángulos y bajo condiciones
de luminosidad diferentes, que nos darán nuevas pistas
sobre la forma en que el satélite de la Tierra ha evolucionado
o no con el paso del tiempo".
Otra tecnología de SMART 1 es el espectómetro infrarrojo
(SIR), capaz de detectar minerales extremadamente raros, y revelar
particularidades de cráteres formados por el choque de
meteoritos sobre la Luna.
A partir de diciembre 2004, cuando la sonda comenzará
a orbitar la Luna, enviará material fotográfico
al centro espacial de Kourou, sobre todo de la cuenca de Aitken,
un enorme cráter en el polo sur del satélite, producido
por el choque de un meteorito gigante. Aitken es el cráter
más grande de los conocidos en el sistema solar.
"La superficie lunar llena de cráteres da una imagen
de la superficie de la Tierra hace unos 4.000 millones de años,
en una época en que cometas y asteroides llovían
constantemente sobre el recién formado sistema solar",
explicó.
Los cráteres que estos asteroides dejaron en la corteza
terrestre desaparecieron con la evolución de nuestro planeta,
pero la Luna no ha cambiado casi en 3.500 millones de años,
cuando la lava derretida creó esos rasgos típicos,
oscuros y planos, que los científicos llaman "maria".
Otro de los objetivos de SMART 1 es comparar la composición
mineral de los dos cuerpos celestes para confirmar su origen
común.
"Gracias a la fotografía infrarroja, SMART 1 nos
permitirá trazar mapas minerales de la Luna de mayor precisión
que los obtenidos durante los últimos 40 años",
afirmó Racca.
"Así podremos realizar el primer inventario mineral
y químico verdaderamente exhaustivo de regiones inexploradas
de la Luna, y compararlo con el de la Tierra", estimó.
Una de las teorías preferidas por los científicos
sobre el origen de la Luna afirma que cuando la Tierra era un
planeta joven, un choque de un meteorito gigante provocó
su escisión en dos. El pedazo más grande sería
nuestro planeta, y el más pequeño la Luna.
"SMART 1 va a abrir nuevos horizontes. Y compartiremos esos
descubrimientos con todo el mundo, con noticias y fotografías
cada día", prometió el jefe de la misión.
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