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Un
cine para que el pueblo lo pueda ver
"Torrencial y humana,
eléctrica y andina; pequeña como una semilla de
plata, sus ojos eran una lección de Historia."
Estela Garzón
La frase de Omar González,
presidente del Instituto Cubano de Cine (ICAIC) dicha durante
el sepelio de Beatriz Palacios, miembro del Consejo de cineastas
de América Latina, fundadora y directora de la Escuela
Andina de Cinematografía y asesora de la Federación
de mujeres campesinas de Bolivia, define la vitalidad de esta
extraordinaria y batalladora mujer aymará de espíritu
libre y grande que amaba su cultura, que era fiel a su pueblo
y a sí misma. Sus trabajos y sus días en el Grupo
Ukamau, así lo atestiguan.
Ella respetaba profundamente a las más sencillas personas
y con enorme entereza y coraje luchaba por sus derechos y reivindicaciones.
Mujeres dirigentes del movimiento indígena de Bolivia
y de Ecuador, quienes la conocieron y compartieron sus sueños
y sus luchas, nos comunicaron su muerte ocurrida meses atrás.
Beatriz hizo un trabajo infatigable en la investigación,
realización y proyección de un cine horizontal
que cuenta con la fuerza interna de la participación colectiva,
que penetra en la cosmovisión andina para captar su alma
y sus ritmos internos. Un cine que deja constancia de su rostro
y su cultura y que coloca a la poesía y al arte superior
al alcance del pueblo.
El postulado irrenunciable de todo arte revolucionario: "La
verdad por intermedio de la belleza", se cumple en toda
la obra de Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau, cuya Vicepresidenta
fue Beatriz. El hecho cinematográfico se funde con la
realidad en el acto revelador y creativo del pueblo.
Tratándose de cine revolucionario antiimperialista, este
cine juega la importante labor de clarificación, rescate
y toma de conciencia. Es devuelto al propio pueblo como instrumento
de identidad y de lucha que "capta y transmite el espíritu
y aliento de todo un pueblo." (teoría y práctica
de un cine junto al pueblo, Jorge Sanjinés y grupo Ukamau,1980).
En comunión de intereses y preocupaciones sociales, junto
a su compañero Jorge Sanjinés ("una pareja
que simboliza una parte imprescindible de la historia contemporánea"
), Beatriz impulsó esa manera de hacer cine consecuente
en la forma y en el contenido, con la intervención presente
y viva de los propios protagonistas y testigos de los hechos
que interpretan sus experiencias. "Batalló por cada
centímetro de celuloide y fue una activa promotora del
cine latinoamericano en las comunidades campesinas e indígenas
y entre los movimientos obreros, fundamentalmente el sector minero".
A esa gran capacidad de trabajo y decisión de compartirlo
les debemos obras que enaltecen a su patria Bolivia, a la cultura
universal contemporánea. Esta trascendente obra fue llevada,
por sus manos, hasta sus propios destinatarios. Recordemos que,
en la década del setenta, no existían ni en la
imaginación las enormes posibilidades de abaratamiento
de la producción y distribución que hoy ofrecen
las nuevas tecnologías.
Para Pedro Susz, Director de la Cinemateca Boliviana "el
cine del Grupo Ukamau ha sido el mejor espejo en el que tuvieron
la ocasión de mirarse sucesivas generaciones para indagar
en los orígenes de nuestros sueños y desesperanzas,
para conocer quiénes somos, cuáles son nuestras
raíces, qué debemos hacer para construir un futuro
mejor, sin discriminación y sin marginamiento, respetuoso
de la diversidad".
Para expresar la solidaridad, en homenaje a las víctimas
de la guerra del gas de octubre 2003, el filme 'Las Banderas
del Amanecer' (1983), que codirigieron Jorge y Beatriz, abrió
el ciclo de cine de Jorge Sanjinés y Ukamau, en noviembre
pasado, en La Paz.
El paso de Beatriz por los
andes ecuatorianos
El carácter y fortaleza interior de Beatriz Palacios y
de su compañero Jorge Sanjinés, su enorme entereza
para llevar a cabo un oficio tan duro, aún en el exilio
impuesto por los tiranos, irradió en Ecuador durante
la filmación de Lloksy Kaymanta (¡Fuera de Aquí!)
que se produjo en 1977. Su presencia enriqueció los sueños
de liberación del pueblo, fortaleció la organización
indígena e impulsó el cine en el país. Beatriz
fue jefe de producción de este filme dirigido por Jorge:
"Un canto a la solidaridad de esos campesinos quechuas
que por su calidad humana y la fuerza de su cultura saben sacrificarse
luchando por los derechos de los demás".
Esta película fue un trabajo mancomunado de cineastas
de Ecuador, de Bolivia y Venezuela, en torno al Grupo Ukamau,
que junto a los indígenas ecuatorianos hicieron posible
esta obra. ¡Fuera de Aquí! fue producida en coproducción
con la Universidad Central del Ecuador, a través de su
Departamento de Cine dirigido por Ulises Estrella; y con la Universidad
de los Andes de Venezuela, gracias a la participación
del Departamento de Cine.
En Ecuador, país donde fue filmada ¡Fuera de Aquí!
los pueblos indígenas lo utilizaron intensamente. "Las
propias organizaciones tienen copias y deciden su difusión.
Son miles y miles de campesinos que conocen la película,
que la han discutido y que se refieren a ella como un producto
de su propia lucha."
La relación de trabajo con la Secretaría de Prensa
de la Federación de Trabajadores de Pichincha, FTP y la
Escuela de Educación Sindical de la Confederación
de Trabajadores del Ecuador que dirigía Ulises Estrella,
significó para mí la posibilidad de participar
en un compromiso, lleno de desafíos. "Faltaban imágenes
visuales de la historia pasada y reciente, sin embargo la divulgación
de películas latinoamericanas (en especial las del boliviano
Jorge Sanjinés) fue un incentivo que nos llevaba a identificar
referentes para el análisis." (Memoria Incandescente,
Ulises Estrella, 2003). Este objetivo movilizador me dio la
oportunidad de conocer a Beatriz y Jorge y ser testigo de la
coherencia e inseparable vínculo entre cine-vida-obra
que caracteriza sus vidas y que es un ejemplo difícilmente
igualable en el contexto de la cinematografía latinoamericana
y mundial. No olvidaré nunca su admirable capacidad de
trabajo, su generosa amistad, su sencillez, su alegría,
sus enseñanzas y su compromiso para revertir la situación
de opresión y llevar el cine hasta los lugares a los que
éste nunca había llegado.
Las opiniones de obreros y campesinos que veían y reclamaban
¡Fuera de Aquí! y las otras películas de
Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau (galardonadas internacionalmente)
fueron con esmero recogidas por Beatriz y Jorge. "Por la
identidad cultural y la coincidencia de problemáticas
que las películas contienen, algunas de las películas
han alcanzado un número de espectadores sorprendente:
¡En dos meses y medio El Coraje del Pueblo fue vista y
discutida por cerca de 40 mil obreros, sólo en el área
de Quito! Pero, las películas también fueron llevadas
al interior del país y al campo.
Universidades, cine club, sacerdotes tercermundistas y directamente
organizaciones sindicales, indígenas y campesinas difundieron
el material con intensidad sorprendente. Nosotros calculamos
ahora, por las cifras estadísticas recolectadas y considerando
la labor de difusión entre los campesinos de distintos
lugares del país, que en un solo año de difusión
aproximadamente 340 mil espectadores obreros, campesinos y estudiantes
concurrieron a ver los filmes de nuestro grupo".
El sentido de este cine contribuyó a transformar las salas
estáticas en el equipo móvil que se instaló
en fábricas y sindicatos (algunos en huelga) y en comunidades
andinas.
Agosto 1975. Film: "El coraje del pueblo". Opina
compañera de la organización de mujeres lavanderas
de Quito: "¿Quiénes son los actores de esta
película, compañeras? ¡Es el pueblo mismo
de Bolivia, es el Ecuador! Es el pueblo que llora como sólo
él sabe hacerlo. ¡Nos da mucho coraje y sería
bueno que cuando nos agarre el coraje, nos agarre bien!. No
tenemos armas, pero sí podemos unirnos, organizarnos,
porque organizarnos es como despertar. ¡Esta película
es como poner armas en las manos del pueblo! ¡Esto les
debe arder como fuego a los ricos! Septiembre 1975. Film: "El
enemigo principal".
Expresa indígena de Santa Rosa, Tungurahua: - "¡Caraju!
¡No sabía esto antes! Mis hermanos de otras tierras
tienen problemas como nosotros, tienen patrón igualito
que nosotros. Soy pobre pero con fuerza para luchar contra gamonales.
(...)
¡Esto no puede seguir así mismo en Ecuador! Hay
muchos casos iguales: Al dirigente Cristóbal Pajuña
lo mataron hace como un año, no más lo asesinaron;
claro, peleaba por nosotros. El patrón hizo matar pagando
a un asesino. Al pobre Pajuña le arremataron a sangre
fría en su propia casita. A Julián de la película
lo asesina el mismo gamonal. La película hace pensar
que debemos unirnos para luchar contra estos asesinos que reciben
ayuda de los gringos. ¡Con la fuerza de la unión
se puede hacer temblar el páramo!
Enero 1976. Comenta indígena de Chibuleo, Tungurahua:
"Como se eleva la música al terminarse la película,
nos elevaremos libres si luchamos organizados y ya nunca más
seremos cargadores de los cargados de plata".
Octubre 1977. Film: "¡Fuera de Aquí!".
Palabras de un campesino de Imbabura: "Tenemos que ser
un solo puño para alcanzar nuestra victoria, para derrotar
a los explotadores. Si es así, hemos de poder, si no
nunca hemos de vencer. La película es para todos, no es
sólo para los indígenas sino para los blancos también
es, y para todos los pobres. Los ricos que tienen plata no harán
caso de estas cosas, ¡pero se van a dar cuenta que esta
película es nuestra!"
"Creo que el mundo está cada vez peor y quiero proponer
una reflexión visual. Voy a trabajar con chicos de la
calle", dijo Beatriz Palacios, a fines del 2000 cuando se
refirió a su guión y proyecto fílmico "La
tierra sin mal" que la cineasta trabajó intensamente
como el sueño de dirigir su propia película, pero
que esa muerte que "corta el hilo y el cristal", lo
dejó inconclusa.
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