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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Un cine para que el pueblo lo pueda ver

"Torrencial y humana, eléctrica y andina; pequeña como una semilla de plata, sus ojos eran una lección de Historia."

Estela Garzón

La frase de Omar González, presidente del Instituto Cubano de Cine (ICAIC) dicha durante el sepelio de Beatriz Palacios, miembro del Consejo de cineastas de América Latina, fundadora y directora de la Escuela Andina de Cinematografía y asesora de la Federación de mujeres campesinas de Bolivia, define la vitalidad de esta extraordinaria y batalladora mujer aymará de espíritu libre y grande que amaba su cultura, que era fiel a su pueblo y a sí misma. Sus trabajos y sus días en el Grupo Ukamau, así lo atestiguan.
Ella respetaba profundamente a las más sencillas personas y con enorme entereza y coraje luchaba por sus derechos y reivindicaciones. Mujeres dirigentes del movimiento indígena de Bolivia y de Ecuador, quienes la conocieron y compartieron sus sueños y sus luchas, nos comunicaron su muerte ocurrida meses atrás.
Beatriz hizo un trabajo infatigable en la investigación, realización y proyección de un cine horizontal que cuenta con la fuerza interna de la participación colectiva, que penetra en la cosmovisión andina para captar su alma y sus ritmos internos. Un cine que deja constancia de su rostro y su cultura y que coloca a la poesía y al arte superior al alcance del pueblo.
El postulado irrenunciable de todo arte revolucionario: "La verdad por intermedio de la belleza", se cumple en toda la obra de Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau, cuya Vicepresidenta fue Beatriz. El hecho cinematográfico se funde con la realidad en el acto revelador y creativo del pueblo.
Tratándose de cine revolucionario antiimperialista, este cine juega la importante labor de clarificación, rescate y toma de conciencia. Es devuelto al propio pueblo como instrumento de identidad y de lucha que "capta y transmite el espíritu y aliento de todo un pueblo." (teoría y práctica de un cine junto al pueblo, Jorge Sanjinés y grupo Ukamau,1980).
En comunión de intereses y preocupaciones sociales, junto a su compañero Jorge Sanjinés ("una pareja que simboliza una parte imprescindible de la historia contemporánea" ), Beatriz impulsó esa manera de hacer cine consecuente en la forma y en el contenido, con la intervención presente y viva de los propios protagonistas y testigos de los hechos que interpretan sus experiencias. "Batalló por cada centímetro de celuloide y fue una activa promotora del cine latinoamericano en las comunidades campesinas e indígenas y entre los movimientos obreros, fundamentalmente el sector minero". A esa gran capacidad de trabajo y decisión de compartirlo les debemos obras que enaltecen a su patria Bolivia, a la cultura universal contemporánea. Esta trascendente obra fue llevada, por sus manos, hasta sus propios destinatarios. Recordemos que, en la década del setenta, no existían ni en la imaginación las enormes posibilidades de abaratamiento de la producción y distribución que hoy ofrecen las nuevas tecnologías.
Para Pedro Susz, Director de la Cinemateca Boliviana "el cine del Grupo Ukamau ha sido el mejor espejo en el que tuvieron la ocasión de mirarse sucesivas generaciones para indagar en los orígenes de nuestros sueños y desesperanzas, para conocer quiénes somos, cuáles son nuestras raíces, qué debemos hacer para construir un futuro mejor, sin discriminación y sin marginamiento, respetuoso de la diversidad".
Para expresar la solidaridad, en homenaje a las víctimas de la guerra del gas de octubre 2003, el filme 'Las Banderas del Amanecer' (1983), que codirigieron Jorge y Beatriz, abrió el ciclo de cine de Jorge Sanjinés y Ukamau, en noviembre pasado, en La Paz.

El paso de Beatriz por los andes ecuatorianos
El carácter y fortaleza interior de Beatriz Palacios y de su compañero Jorge Sanjinés, su enorme entereza para llevar a cabo un oficio tan duro, aún en el exilio impuesto por los tiranos, irradió en Ecuador durante la filmación de Lloksy Kaymanta (¡Fuera de Aquí!) que se produjo en 1977. Su presencia enriqueció los sueños de liberación del pueblo, fortaleció la organización indígena e impulsó el cine en el país. Beatriz fue jefe de producción de este filme dirigido por Jorge: "Un canto a la solidaridad de esos campesinos quechuas que por su calidad humana y la fuerza de su cultura saben sacrificarse luchando por los derechos de los demás".
Esta película fue un trabajo mancomunado de cineastas de Ecuador, de Bolivia y Venezuela, en torno al Grupo Ukamau, que junto a los indígenas ecuatorianos hicieron posible esta obra. ¡Fuera de Aquí! fue producida en coproducción con la Universidad Central del Ecuador, a través de su Departamento de Cine dirigido por Ulises Estrella; y con la Universidad de los Andes de Venezuela, gracias a la participación del Departamento de Cine.
En Ecuador, país donde fue filmada ¡Fuera de Aquí! los pueblos indígenas lo utilizaron intensamente. "Las propias organizaciones tienen copias y deciden su difusión. Son miles y miles de campesinos que conocen la película, que la han discutido y que se refieren a ella como un producto de su propia lucha."
La relación de trabajo con la Secretaría de Prensa de la Federación de Trabajadores de Pichincha, FTP y la Escuela de Educación Sindical de la Confederación de Trabajadores del Ecuador que dirigía Ulises Estrella, significó para mí la posibilidad de participar en un compromiso, lleno de desafíos. "Faltaban imágenes visuales de la historia pasada y reciente, sin embargo la divulgación de películas latinoamericanas (en especial las del boliviano Jorge Sanjinés) fue un incentivo que nos llevaba a identificar referentes para el análisis." (Memoria Incandescente, Ulises Estrella, 2003). Este objetivo movilizador me dio la oportunidad de conocer a Beatriz y Jorge y ser testigo de la coherencia e inseparable vínculo entre cine-vida-obra que caracteriza sus vidas y que es un ejemplo difícilmente igualable en el contexto de la cinematografía latinoamericana y mundial. No olvidaré nunca su admirable capacidad de trabajo, su generosa amistad, su sencillez, su alegría, sus enseñanzas y su compromiso para revertir la situación de opresión y llevar el cine hasta los lugares a los que éste nunca había llegado.
Las opiniones de obreros y campesinos que veían y reclamaban ¡Fuera de Aquí! y las otras películas de Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau (galardonadas internacionalmente) fueron con esmero recogidas por Beatriz y Jorge. "Por la identidad cultural y la coincidencia de problemáticas que las películas contienen, algunas de las películas han alcanzado un número de espectadores sorprendente: ¡En dos meses y medio El Coraje del Pueblo fue vista y discutida por cerca de 40 mil obreros, sólo en el área de Quito! Pero, las películas también fueron llevadas al interior del país y al campo.
Universidades, cine club, sacerdotes tercermundistas y directamente organizaciones sindicales, indígenas y campesinas difundieron el material con intensidad sorprendente. Nosotros calculamos ahora, por las cifras estadísticas recolectadas y considerando la labor de difusión entre los campesinos de distintos lugares del país, que en un solo año de difusión aproximadamente 340 mil espectadores obreros, campesinos y estudiantes concurrieron a ver los filmes de nuestro grupo".
El sentido de este cine contribuyó a transformar las salas estáticas en el equipo móvil que se instaló en fábricas y sindicatos (algunos en huelga) y en comunidades andinas.
Agosto 1975. Film: "El coraje del pueblo". Opina compañera de la organización de mujeres lavanderas de Quito: "¿Quiénes son los actores de esta película, compañeras? ¡Es el pueblo mismo de Bolivia, es el Ecuador! Es el pueblo que llora como sólo él sabe hacerlo. ¡Nos da mucho coraje y sería bueno que cuando nos agarre el coraje, nos agarre bien!. No tenemos armas, pero sí podemos unirnos, organizarnos, porque organizarnos es como despertar. ¡Esta película es como poner armas en las manos del pueblo! ¡Esto les debe arder como fuego a los ricos! Septiembre 1975. Film: "El enemigo principal".
Expresa indígena de Santa Rosa, Tungurahua: - "¡Caraju! ¡No sabía esto antes! Mis hermanos de otras tierras tienen problemas como nosotros, tienen patrón igualito que nosotros. Soy pobre pero con fuerza para luchar contra gamonales. (...)
¡Esto no puede seguir así mismo en Ecuador! Hay muchos casos iguales: Al dirigente Cristóbal Pajuña lo mataron hace como un año, no más lo asesinaron; claro, peleaba por nosotros. El patrón hizo matar pagando a un asesino. Al pobre Pajuña le arremataron a sangre fría en su propia casita. A Julián de la película lo asesina el mismo gamonal. La película hace pensar que debemos unirnos para luchar contra estos asesinos que reciben ayuda de los gringos. ¡Con la fuerza de la unión se puede hacer temblar el páramo!
Enero 1976. Comenta indígena de Chibuleo, Tungurahua: "Como se eleva la música al terminarse la película, nos elevaremos libres si luchamos organizados y ya nunca más seremos cargadores de los cargados de plata".
Octubre 1977. Film: "¡Fuera de Aquí!". Palabras de un campesino de Imbabura: "Tenemos que ser un solo puño para alcanzar nuestra victoria, para derrotar a los explotadores. Si es así, hemos de poder, si no nunca hemos de vencer. La película es para todos, no es sólo para los indígenas sino para los blancos también es, y para todos los pobres. Los ricos que tienen plata no harán caso de estas cosas, ¡pero se van a dar cuenta que esta película es nuestra!"
"Creo que el mundo está cada vez peor y quiero proponer una reflexión visual. Voy a trabajar con chicos de la calle", dijo Beatriz Palacios, a fines del 2000 cuando se refirió a su guión y proyecto fílmico "La tierra sin mal" que la cineasta trabajó intensamente como el sueño de dirigir su propia película, pero que esa muerte que "corta el hilo y el cristal", lo dejó inconclusa.

 
 
 
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