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Troya: de la literatura al
cine
César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com
ARDIÓ TROYA
No es nada casual el uso reiterativo
de esta frase:
«ardió Troya». Más aún, si las
construcciones de este tipo responden a un bagaje histórico
y son el
resultado de cambios profundos en la sociedad. Sin
embargo, pocas trascienden. La perla a la que se hace alusión
esta vez tiene relación con un proceso de disputa entre
griegos y troyanos en el siglo XIII,
según algunos estudiosos.
Esta guerra fue dada a conocer en 15 mil versos cortos, bajo
el título de 'Ilíada'. Ésta es una obra
épica que fue escrita por el poeta más grande de
los griegos: Homero. De este 'artista de la palabra' se dicen
muchas cosas. Desde ciego, pasando por nómada, hasta loco
y fantasioso. Hasta hoy mismo, varios pueblos disputan su cuna
de origen.
En el devenir del tiempo, las joyas de Homero (la
Ilíada y la Odisea) han sido lectura obligatoria para
escolares y universitarios. Mucho más, para los
amantes de la reconstrucción histórica y la crítica
literaria. En ese sentido, se encuentra una infinidad
de interpretaciones que desnudan la mitología clásica
y dejan entrever las lecciones de un pasado rico en leyendas,
intercambios culturales y cosmovisiones.
Héroes legendarios como Aquiles, Ulises y Héctor
son reproducidos bajo versiones modernas en las pantallas chica
y grande. No obstante, los intentos son vanos, pues cada actor
siguió la lógica de una época concreta en
los ámbitos social, económico, político
y cultural.
LAS LEYENDAS
Varias han sido las leyendas,
pasajes históricos y
mitos que han sido adaptados al celuloide. Faraones, emperadores,
guerreros, dictadores, revolucionarios y personajes descollantes
han revivido detrás del telón.
Muchas películas siguen vigentes por la narración
de hechos inolvidables. Pero también se ha presentado
el caso de que unas cuantas han fracasado por la pobreza de la
realización.
De todas maneras, estas propuestas
nos hablan sobre la importancia de la historia como fuente primaria
de múltiples producciones. Sin duda, este camino reanima
la memoria colectiva de los pueblos, sin que pierdan legitimidad
los libros y el análisis de contenido de las películas.
No hace mucho tiempo, Hollywood (2 004) nos presentó una
de sus últimas vitrinas dentro de un contexto histórico.
'Troya' abre una ruta muy importante para revisar y revalorizar
los clásicos griegos.
La película, dirigida por Wolfgang Petersen, se fundamenta
en la Ilíada. Drama y épica, sentimientos y pasiones,
palabras y armas se conjugan en el filme. Esta iniciativa presenta
lecturas diferentes a las clásicas, pues los héroes
al igual que todos cumplen su ciclo de vida. Son tan humanos
como los cinéfilos. De ahí que el concepto del
final feliz desaparezca para darle mayor fidelidad a la historia.
Que todo sea por los dioses del Olimpo.
LA TRAMA
Para griegos y troyanos la
consolidación de la paz ha sido una búsqueda perpetua,
pero endeble. Basta un motivo para resquebrajar la fraternidad.
Menelao, uno de los reyes de Grecia, convida a Héctor
y Paris, hijos de Príamo -rey de Troya- a una cena, sin
la más mínima sospecha que su esposa, Helena, era
amante de Paris.
La pareja huye sin medir la consecuencia que
provoca la deshonra. Ya conocido el idilio, Menelao
pide apoyo a Agamenón, su hermano, para invadir Troya.
Agamenón aprovecha la coyuntura para descubrir ante los
demás sus ánimos expansionistas por lo cual convoca
a todos los reyes de los estados de Grecia a luchar. Entre ellos,
llama a Ulises, rey de Itaca, y pide socorro a Aquiles el guerrero
más temido de todos los tiempos. Los troyanos asumen la
realidad y se aprestan para defender su ciudad, bendecida por
los dioses que nunca la dejaron caer ante extranjero alguno.
Desde ahí la película abre el debate, pues no hubo
rapto, sino la decidida huida de dos amantes.
RECURSOS DE LA PELÍCULA
La cinta invita al disfrute
no solo por el argumento,
pues actúan personajes de reconocimiento global. Brad
Pitt interpreta el papel de Aquiles, Eric Bana de Héctor
y Orlando Bloom el de Paris. La escenografía recrea de
manera expectante los lugares donde se desarrollan los hechos.
Bajo este recurso, se visualiza las antiguas Grecia y Troya.
Asimismo, posibilita entender de qué manera estaban divididas
las clases sociales. Bajo esa interpretación, los espacios
para el banquete, el juego, la guerra y el ocio popular eran
bien definidos. Donde estaba el rey, no permanecía el
vasallo. Se observa claramente el manejo piramidal del poder.
Los sitios de culto a los dioses son sagrados. Las
estatuas cobran relevancia en cada ciudad. Son
espacios de veneración y respeto, a pesar de la
idolatría. O como dirían los creyentes, de paganismo.
Apolo, Atenea, Poseidón y otros dioses escuchan
oraciones y consagraciones diarias. Por esa razón, los
troyanos creían que nunca iban a caer sus murallas. A
no ser que una señal les vaticine lo contrario. Esta causa
propicia para que los sacerdotes de esa época concentren
el poder en sus manos y se conviertan en consejeros principales
de reyes y príncipes, sin perder de vista que también
eran responsables de la educación de la nobleza. ¿Esto,
acaso, continúa?
EL VESTUARIO
El vestuario es una pieza clave.
Trajes largos a
manera de vestidos cubren a hombres y mujeres. Todos utilizan
una especie de taparrabos, aunque los reyes lucen túnicas
más largas y exhiben joyas en todo su cuerpo.
Los aretes no son una señal de género en aquellos
años. Al igual que la ropa, barba y cabello son abultados,
pero no es un rasgo que diferencie a la
gente por su estatus. Las sandalias son prendas de uso general.
Los guerreros, en cambio, usan armaduras de metal, muy pesadas
y trabajadas como piezas de
colección, ya que en cada escudo, espada, casco hay
sellos y dibujos que distinguen a los ejércitos de
ambos bandos.
ACTUACIONES
La atención se concentra
en cuatro personajes. Aquiles actúa como un mercenario
a tiempo completo. El dolor le toca únicamente una vez:
la muerte de Patroclo, primo y aprendiz. Por momentos sus características
son forzadas, pues emprende un pequeño vuelo mientras
pelea.
Héctor, representa el mejor guerrero de los
troyanos y hermano de Paris -amante de Helena-. Es el más
fuerte contendor de Aquiles. Sus cualidades son contrarias a
las del gladiador greco. A Paris le
construyen psicológicamente como el enamorado cobarde.
Arma el pleito y se marcha sin plantear un arreglo
íntegro. Príamo, rey de los troyanos, y Agamenón,
rey de los griegos, consolidan su histrionismo en un solo papel.
Uno como otro representan bien sus funciones. El primero como
ambicioso por el poder y que se sirve de la deshonra de su hermano
para fines protervos, mientras que el otro es la justicia en
boca de un verdadero gobernador. La aparición de Helena
es pobre. Es rostro, no contenido. Es figura, no diálogo.
LA SECUENCIA
La secuencia de 'Troya' es
lineal. No hay ningún manejo novedoso en lo que respecta
al tiempo. Se respeta a grandes rasgos la trama de Homero, con
agregados tecnológicos o como se llamaría 'gracias
a la magia del cine'.
La retina permanece frente a la pantalla aproximadamente 210
minutos. Por momentos, las escenas de combate producen brincos,
pero no caen en el morbo. A pesar de que el romance es
el eje épico, se da prioridad a la lucha. No se
desconoce que es una buena oportunidad para develar la confabulación
por el poder, el afán de expansionismo, la verticalidad
del manejo político, la guerra como consecución
de intereses ocultos. Véala. Amén.
VARIACIONES
· «Las joyas de
Homero (la Ilíada y la Odisea) han sido lectura obligatoria
para los amantes de la
reconstrucción histórica y la crítica literaria».
· «Hay una infinidad
de interpretaciones que desnudan la mitología clásica
y dejan entrever las lecciones de un pasado rico en sabiduría».
· «La cinta
invita al disfrute no solo por el argumento. Escenografía,
vestuario, maquillaje, banda sonora se conjugan en un buen esfuerzo».
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