Sebastián Cordero,
cine con calidad total
Han pasado cinco años
desde que "Ratas, ratones y rateros" cambió
la historia del cine ecuatoriano. A partir de entonces, Sebastián
Cordero se ha convertido en el referente obligado de la producción
cinematográfica nacional. Es al cine lo que Álex
Aguinaga al fútbol. Nació en 1972 y estudió
cine y guión en la University of South California, en
Estados Unidos. Su última película, "Crónicas",
alimentó aún más a su prestigio.
Sebastián Cordero ha
estado vinculado a la docencia universitaria y es un firme creyente
de que "la mejor forma de aprender a hacer cine es haciéndolo".
Sencillo en su forma de ser y muy claro al opinar, Cordero trabaja
en nuevos proyectos en su productora Cabeza Hueca. ARTES lo visitó
para conversar con él. El cine ecuatoriano, el público,
sus perspectivas y sus proyectos fueron los temas.
En entrevistas anteriores has
afirmado que el cine aún no demuestra ser, en Ecuador,
un negocio lucrativo. Según la experiencia que has tenido
en tus últimas dos películas. ¿Crees que
esto ha cambiado?
No todavía. Creo que
se va confirmando el hecho de que no es buen negocio. Si es que
piensas en términos globales, a nivel mundial el cine
puede ser un gran negocio. En este momento hay mejores perspectivas
para el cine latinoamericano. Existe un interés de parte
de compañías extranjeras por producir cine del
continente. Claro, siempre y cuando sean películas vendibles
a nivel mundial. Eso es algo muy subjetivo: ¿qué
es una película comercial? Antes de hacerla hay muchos
factores que podrían determinar eso pero al final, antes
de que la película este hecha es muy relativo y difícil
decirlo. A lo que voy cuando afirmo que no es lucrativo es a
lo siguiente: si consigues un grupo de inversionistas locales
para hacer la película y logras distribuir la película
únicamente en el
Ecuador, el mercado ecuatoriano no alcanza para sostener el presupuesto
de la película. Tal vez una película de bajo presupuesto
hecha en video digital entre amigos puede ser, pero ahí,
al mismo tiempo los resultados en taquilla son mucho más
bajos.
En este momento, no es que la cosa sea imposible. Con "Ratas,
ratones y rateros" tuvimos la mala suerte de que el estreno
coincidiera con la crisis económica de 1999 y el 2000.
La moneda se devaluó tanto que la
entrada al cine costaba ochenta centavos. Era absurdamente bajo.
Ante eso se volvió imposible recuperar la inversión.
Si no se hubiera dado esa
devaluación, hubiéramos tenido ganancias. "Crónicas"
es una película más cara. No importa qué
tan bien o mal nos hubiera ido, sólo con Ecuador no se
puede recuperar una inversión así. Pero fue una
película financiada por una empresa internacional. Desde
un principio, los productores plantearon un proyecto con potencial
de distribución global. Les encantaba el guión
y pensaban que tenía oportunidad. Por ello se consiguieron
actores con un buen poder de convocatoria.
¿Hay algún
caso exitoso de un apoyo estatal que haya rendido frutos y que
se puedan aplicar al Ecuador?
Argentina o Brasil tienen casos
fantásticos. También en otros lugares, me parece
que en Colombia, hay proyectos de apoyo en los que las empresas
que producen cine pueden deducir eso al ciento diez por
ciento de sus impuestos.
¿Qué tan lejos
o qué tan cerca está el Ecuador de llegar a proyectos
así?
En el Ecuador hay varia gente
que está moviéndose para tratar de que eventualmente
se haga algo, pero todavía son esfuerzos demasiado sueltos.
A la comunidad de cineastas, a pesar de que todos nos conocemos
y somos amigos, todavía le falta más empuje para
pasar una
ley.
A veces da la impresión
de que para que una película latinoamericana sea exportable
debe tener una temática violenta ¿Qué piensas
de eso?
No necesariamente. De hecho,
eso es algo reciente. Últimamente ha habido una ola de
películas crudas, con elementos de violenta como Amores
Perros o Ciudad de Dios. Pero entre películas recientes
ha habido otras como Tu mamá también, El Crimen
del Padre Amaro o Sexo, Pudor y Lágrimas. En el mismo
Brasil, Estación Central o Diarios de Motocicleta no son
películas de temáticas violentas. Hay una tendencia
a interesarse por este tipo de tramas pero no creo que es un
factor
indispensable para que nuestro cine sea exportable.
¿Qué opinión
te merece el público ecuatoriano?
Creo que tienen mucho interés
en el cine nacional. Siempre hay cierto recelo de parte del público.
Siempre hay un poco de duda acerca de la calidad de una película
ecuatoriana. Ese prejuicio, antes del
de "Ratas, ratones y rateros", estaba muy marcado.
Luego de ver la película la gente se sorprendió
mucho. Llegó la onda de "si se puede" hacer
cine de alta calidad en Ecuador. Ahora hay menos de ese escepticismo
pero la gente siempre entra con una duda. Lo interesante es que
hay un público considerable para cine arte y cine independiente,
eso
es muy bueno. Ese mismo publico es el que esta interesado en
el cine ecuatoriano. Pero en cifras, el país no es grande
y nuestro mercado no es suficiente. Además, en los países
desarrollados, el cine es el
entretenimiento mas barato que hay. Aquí, por el nivel
de vida, es un lujo y al final es una minoría la que va
al cine.
Estudiaste en la University
of South California, conocida por ser la Meca de las producciones
de Hollywood. ¿Cómo te inclinaste al cine más
artístico que haces?
Me decidí por Los Ángeles
porque era la Meca del cine y el lugar donde mejor podría
aprender mi oficio. A mi me interesa igual, eventualmente en
mi carrera, poder hacer cine en Estados Unidos y seguir haciendo
también
aquí. Poder ir y venir.
¿Te gustaría
trabajar en producciones monumentales?
Claro, si es que hay una película
de presupuesto muy grande pero tiene un buen guión. Para
mi, el tamaño de una película no define para mi
si va a ser buena o no. Es un asunto de contenido. Depende de
que tal es el
guión o que tal es la calidad del proyecto. Me gustaría
mucho el reto de trabajar en una infraestructura ya muy armada.
También me parece muy
atractivo trabajar con un guión que no sea escrito por
mi mismo: entrar como director a plantear una propuesta visual,
estética, con algo que ya existe. Me parece muy interesante.
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