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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Mar adentro  

César Ulloa Tapia
cesarulloa77@hotmail.com

¿Se puede hablar de dignidad cuando una persona depende de otra para un acto tan sencillo como el de llevarse una cucharada de sopa a sus labios? ¿Se puede hablar de libertad cuando la vida transcurre en una cama, mientras el tiempo se hace eterno? ¿Se puede hablar de plenitud cuando hay total conciencia de que una planta puede más? ¿Se puede permitir que haya millares de humanos conectados de manera artificial aun en contra de su voluntad y sabiendo que la muerte les coquetea? ¿Se puede prolongar la vida de un moribundo, jugando a dioses sin ninguna atribución válida que la de una compasión dañina para el enfermo? ¿Cuál es la línea entre la vida y la muerte, entre la libertad y la dignidad? 

Preguntas complejas, si se toma en cuenta que cada uno de nosotros es un laberinto de razones, sensibilidades y creencias. Para salir de cada callejón no solo vasta conocimiento, sino una cierta dosis de intuición, pero ante la pregunta mayor nadie tiene una respuesta concreta. De ahí que algunos filósofos como Fernando Savater hayan dicho que la interrogante más compleja de la vida es la muerte. Este intelectual en su último libro, "Los diez mandamientos en el siglo XXI", analiza este tema cuando se refiere al mandamiento que dice "no matarás", el cual tiene que ver con múltiples hechos como la guerra, el aborto, el homicidio, el suicidio y la eutanasia.

De esta última situación nos vamos a referir. El cineasta español Alejandro Amenábar abre el debate sobre la eutanasia en toda la comunidad, a partir de la entrega de uno de los mejores filmes de los últimos tiempos. "Mar adentro" hace visible la problemática de millones de personas que en total atributo de sus facultades deciden renunciar a la vida, porque no consideran digna su presencia por falta de posibilidades para valerse por sí mismas, porque están concientes y miran a diario como se mueren, porque sienten el dolor que causan a sus cercanos, porque no creen en aquella justicia que se convierte en un mecenazgo eterno, porque han pasado en una cama mientras alguien les cambia de  posición cada tres horas, porque no se aguantan a sí, porque la vida pasó sin dejarles un as en la manga. 

LA FIDELIDAD DEL DRAMA

Ramón Sampedro, personaje principal de la película, es tetrapléjico. No puede mover sus articulaciones desde el cuello hacia bajo. Ha estado en la cama durante 25 años, desde los 19. Su estado físico obedece a un accidente de juventud, donde el espíritu de marinero le llevó a desafiar al océano. Y a pesar de que era un experto nadador, intentó un clavado en un lugar con marea baja. Lamentablemente, no calculó la resaca y cayó de cabeza sobre la arena. La fuerza del impacto hizo que flote inconscientemente durante unos minutos hasta que alguien le rescató. Al igual que en algunos testimonios, Ramón cuenta que vio pasar su vida en segundos como si estuviera frente a una máquina que rueda secuencias muy rápidas y fotográficas. Los pasajes más importantes de su existencia pasaron en un santiamén. La muerte, en ese primer acercamiento, no fue un sendero hacia ningún túnel, puerta o luz blanquecina, sino un álbum de fotos casi virtual.  

El mar es el eje referencial del filme. Azul y profundo es el sosiego que espera el personaje principal ante dos décadas de inmovilidad. Las olas que van y vienen, le recuerdan su pasado, porque fue marinero. Antes del accidente era mecánico de barcos. Recorrió el mundo sin dinero, de lo cual se alegra. "Para viajar sin dinero, hay que ser marinero". De su paso por varios lugares, le queda una estela de imágenes inolvidables y vagabundas en su retina. Parece que la experiencia fue una anécdota lejana. No hay pasado vivo, ni futuro cercano, solo un presente repetitivo para el protagonista. Por esa causa exige su libertad, entendida como el acto de decidir sobre su vida...  

Después de un cuarto de siglo en cama, el tetrapléjico arma una batalla contra la función judicial de su país. No cree que nadie esté en la facultad, derecho y obligación de decidir sobre la vida de los demás. Mucho menos, si no sienten en carne propia la inmovilidad, dependencia y crisis de inercia de muchos moribundos, enfermos incurables y con una infinidad de males. Este llamado social tendrá en la Iglesia una detractora crucial. Al punto de que varios curas condenan la postura de Ramón, porque la vida está en manos de Dios, como un sacerdote menciona en la película. Sin embargo, no hay dogma que le detenga al marinero. En ese sentido, se enfrentan convicciones y creencias en el ámbito cinematográfico. Un punto invalorable de Amenábar, pues no se queda solo en el mostrar.  

TRAMA EN TRES ÁNGULOS   

Mar adentro es una suerte de madeja que se entreteje por tres historias a guisa de triángulo. Una abogada, una locutora de radio aficionada y una psicóloga enriquecen las lecturas paralelas. Julia es la defensora de Ramón, a quien le une algo común: una enfermedad incurable que le va mermando el uso de sus sentidos. Rosa es una locutora  que se acerca al protagonista, porque le vio en televisión motivándola a brindarle ánimos, mientras que la psicóloga es la profesional que pasó al plano de amiga durante el proceso de lucha contra la función judicial. Ella encabeza una organización que apoya la eutanasia. Como se puede notar, el papel de la mujer es decidor en la película.  

Ramón es el punto donde confluye la vida de las actrices. Con cada una lleva una relación particular. Para Rosa  es un soporte moral y anímico, ya que ha visto en él una dosis alta de madurez, ternura y humor incomparable en relación con los padres de sus hijos pequeños. Para la psicóloga, el marinero es una muestra viva de dignidad, lucha, coraje y defensa de principios, mientras que para Julia es un caso a defender por complicidad, sentido de pertenencia y luego por un amor castrado por la muerte lenta. A Ramón y Julia les ata la similitud de su presente, pero también el descubrimiento de que el amor no conoce deficiencias, que el amor no solo es el encuentro de los sexos, que el amor puede comenzar y continuar con una mínima caricia, pero con enorme fuerza.

APRENDIZAJES 

Amenábar construye un personaje que abre el debate sobre la libertad y su sentido de práctica, pensamiento y principio universal. A lo largo de la trama, nos muestra la crudeza de un caso real, que puede ser el de miles de personas. Uno de los hechos más plausibles y relevantes del filme es que nunca cae en el discurso del lamento, la clemencia o la pena, sino más bien que nos invita a la reflexión, pues a través de su personaje nos grita que el conocimiento de la muerte, nos posibilita ser mejores: "todo en vida". Por otro lado, el personaje nos mantiene atentos por la fuerte dosis de humor que inyecta como por sus criterios sobre la vida, aunque -contradictoriamente- luche por la muerte. Asimismo, nos manifiesta que a pesar de las deficiencias hay miles de maneras de salir a flote. Ramón escribía con la ayuda de sus labios.

A pesar de la fuerza del argumento, la película no cae en el morbo ni en la polémica gratuita y sin sustento. En cada escena nos envuelve el olor a mar, la valentía y defensa por la dignidad. Cabría preguntarse, ¿por qué ahora que se habla tanto del amor al prójimo, la eutanasia ha quedado en el rincón de las escobas? ¿La prolongación de la vida no será acaso la prolongación del dolor del enfermo y la de sus familiares y más cercanos? ¿Hasta dónde llega el amor por alguien, si se le mantiene inerte o como un objeto? ¿Por qué irse en contra de la voluntad de alguien si prefiere morir antes que vivir sin vivir? ¿Por qué dejar que la vida sea una muerte lenta en vida? Amén.     

Variaciones

"El cineasta español, Alejandro Amenábar, abre el debate sobre la eutanasia en toda la comunidad, a partir de la entrega de uno de los mejores filmes de los últimos tiempos: Mar adentro".

"El tetrapléjico, Ramón Sampedro, arma una batalla contra la función judicial de su país, porque cree que nadie está en la facultad, derecho y obligación de decidir sobre la vida de los demás".

"La película nos enseña aquello de que el amor no conoce deficiencias, que no solo es el encuentro de los sexos, que puede comenzar y continuar con una mínima caricia".

 
 
 
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