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Susana Reyes
"Memorias de arcilla"
esencia de la cosmovisión andina
Maytté Gavilanes M.
y Red. Artes
El Museo Antropológico
del Banco Central fue el escenario, perfecto, en donde la memoria
colectiva recobró su fuerza. Susana Reyes, bailarina y
coreógrafa, estrenó su última obra "Memorias
de Arcilla, danza butoh de los Andes".
En la puerta principal, una
fogata era el preludio de este encuentro con la vida, el movimiento
y la danza de Susana Reyes. Confieso que el fuego y su calor,
no solo que atraparon mi atención, sino que me cautivaron.
En la entrada, una mujer madura
avivaba el fuego y daba la bienvenida a los visitantes.
Un intenso olor a copal inundaba
el ambiente en el Museo; el lugar estaba totalmente lleno. Los
espectadores buscaban un espacio y la mejor ubicación
para admirar el trabajo creativo y libre de Susana Reyes, mientras
tanto la música, de Moti Deren, hablaba por si misma,
evocando la voz de los antepasados.
Susana Reyes, buscadora incansable,
en su trayectoria artística ha creado un lenguaje propio,
tremendamente expresivo y unitivo, más allá de
cualquier técnica. Su lenguaje corporal es profundo y
espontáneo, imposible encasillarlo en tendencias. Su arte
ha desatado nudos y ha roto barreras, para Susana la danza es
y ha sido un camino de recuperación integral del ser humano
y de la sociedad.
En el escenario, en el centro
de un graderío circular, la fusión de elementos
rituales, provocaron en la mente y los sentidos del espectador
imágenes, fuertes, distintas y profundas. La tierra, la
arcilla, las vasijas, el agua, la música ancestral y el
viento simulaban un vientre maduro e infinito que sutilmente
se transformó en un florecimiento; un vientre vasija,
en donde el tiempo tuvo otras dimensiones, un vientre nutricio
que se volvió alimento para una historia viva, una historia
que dejó huellas.
Memorias de Arcilla, como trabajo
artístico, recoge la esencia de la cosmovisión
andina y el hondo sentir de la danza butoh. La nueva obra de
Susana Reyes es el fruto de una profunda introspección
y el compromiso vital por brindar, al público, un arte
puro y humano. Memorias de Arcilla contó con el invalorable
apoyo y afecto de muchos hacedores de sueños, que creen
en la vida, entre ellos el Museo del Banco Central, el Ilustre
Municipio de Quito, el programa Agosto: Arte y Cultura.
Memorias de Arcilla recorre
por siete momentos, son siete caminos en donde las sensaciones
afloran y sentimientos como la nostalgia, el gozo, el dolor,
la esperanza, el desconcierto, la ruptura, la muerte, la levedad
del ser humano, la integración, lo infinito y el esplendor
se expresan y encuentran un espacio vital, sin buscar, sin tener
que representar nada, sino ser integralmente, solamente eso,
ser.
Es un diálogo diáfano
entre almas libres y puras, es una conversación entre
el mundo interior de la bailarina y la esencia de cada ser humano.
Se rebusca en los recuerdos individuales, se recobra la memoria
colectiva, se vive la historia de nuestros antepasados y es en
ese momento en que la obra se vuelve de todos.
La danza de Susana Reyes impactó
en el público. Ahora éstas memorias viajarán
a Alemania y Venezuela para despertar en otros la historia de
sus ancestros.
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