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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

¿Nuestro país a la zaga de la creación coreográfica?

Patricio Jhayya

El teatro Bolívar, con aparente estilo arquitectónico postmodernista -mitad ruinas, mitad barroco-, del 8 al 17 de marzo de 2.005, fue vitrina de procesos coreográficos del mundo, pues en su escenario se ha desarrollado el 'III Festival Internacional de Danza-Encuentro de Mujeres de Danza'.

El evento dejó constatar que aún hay creadores danzarios ecuatorianos que no se atreven a ejecutar conceptos artísticos acordes con el siglo 21, época de rupturas, de fusión de estilos, del uso de textos y signos escénicos fuertes, incluidos el desnudo y multimedia.

SUSANA

Pero no toda esperanza de avanzar esta perdida. Aunque sean contados, algunos intérpretes dancísticos se colocan en la vanguardia nacional de este arte. Entre las innovadoras está Susana Reyes, promotora de este evento, junto a Motti Deren.

La bailarina -que ha cumplido 25 años de vida artística- durante el Festival estrenó un ritual prehispánico, titulado: 'Días de agua, maíz y luna', elementos importantes en la cosmovisión andina, y cuya interrelación propicia la vida humana y su continuidad espiritual después de la muerte.

La coreocomposición tiene tres actos que describen el tránsito del hombre desde su génesis terrestre, hasta cuando su alma (simbolizada en un pañuelo blanco) trasciende a niveles cósmicos superiores. Y del cielo, este espíritu se precipita en forma de lluvia. (purificado). Para el mundo de los andes, la vida es circular.

La propuesta de la ecuatoriana deslumbró por el uso de movimientos corporales misteriosos que, al decir de ella, son impulsos internos. "No sabía que al crear mis últimas coreografías, me había introducido en la danza Butho", afirma Susana Reyes.

LA PERLAS DE ECUADOR

Los ecuatorianos - con la excepción anotada- no han brillado en el Festival, pero si cabe destacar el esfuerzo que realizan algunos creadores o bailarines como Marcos Pizarro del Teatro Centro de Arte de Guayaquil.

En calidad de solista, Pizarro reeditó la coreografía 'El Bolero de Ravel', del francés Maurice Béjart, sobre la obsesión de repetir algo, pero a la vez cambiarlo todo. Si bien Pizarro no es bailarín de grandes virtudes, encima de la mesa de una taberna, ejecuta una pieza dancística que embruja.

Mención especial se merece el ecuatoriano Klever Viera, quien con técnica contemporánea presenta 'El prioste o el Cristo que ríe', fusión de elementos indígenas con la religión hispana. Baile sincrético que expresa la crisis de identidad étnica - cultural.

La Compañía Nacional de Danza presentó 'Pajaros en la cabeza', de Isabel Bustos, coreógrafa ecuatoriana radicada en Cuba. Los bailarines representan el conflicto emocional que causa la migración, pero su lenguaje corporal no logra conmover al auditorio.

Otros grupos nacionales, en el Festival Internacional, han demostrado haberse quedado a la zaga de la creación coreográfica. Todavía bailan al ritmo de la música mestiza y se enajenan a patrones de la sociedad de consumo que a la cultura le convierten en mercancía.

LA DANZA BUTHO

"Este lenguaje corporal o Butho emerge de la tierra y se expresa por el inconsciente del intérprete", corrobora el bailarín mexicano, José Bravo, quien señala que comulga con Susana en el propósito artístico de transmitir cultos ancestrales.

La danza Butho es una expresión del cuerpo surgida en el Japón de la postguerra y se amalgama con raíces de danza moderna, originaria de occidente.

El mexicano José Bravo, de 38 años, con danza Butho representa la vida del hombre de maíz, de aquel ser creado de una mazorca del grano divino en Mesoamérica. En el rito de apertura de su danza, traza cortes en su cuerpo cubierto de barro.

Al auditorio se le transmite la sensación que de su cabeza, brazos, tronco y piernas brota sangre, signo de sacrificio. Su coreografía se desenvuelve al sonido de objetos sencillos: madera, metal y piedra, utilizados por el hombre prehispánico. "Es regresar a lo esencial de la música", señala José Navarro, el intérprete musical que acompaña a Bravo en el escenario.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador