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Muestrario de la Danza Ecuatoriana
Carlos Paolillo
Promotor y crítico
De danza venezolano
El Tercer Festival Internacional
y Encuentro Mujeres en la Danza dio un paso firme en su consolidación
como hecho artístico y social de clara proyección
continental. La importante muestra proveniente de América
Latina y Europa confirmó la cada vez más amplia
convocatoria del evento. Pero también la danza nacional
ecuatoriana tuvo un significativo espacio dentro del festival,
que sirvió para ofertarla en toda su gama de posibilidades,
logros y carencias. A ella va dedicada especialmente este comentario.
Mujeres en la Danza se ha convertido en una suerte de muestrario
necesario de la realidad de la danza del Ecuador, a la cual hemos
hecho seguimiento desde los mismos orígenes de esta iniciativa.
Esta tercera edición del festival y encuentro convocó
a más de treinta agrupaciones nacionales inscritas dentro
de las más diversas tendencias de la danza escénica,
siendo el resultado un equilibrado ámbito caracterizado
por el rigor y la disciplina, en algunos casos y un vigoroso
impulso, en otros.
FIGURAS
Emblemáticos artistas
e instituciones de la danza del Ecuador alternaron dentro de
la programación del evento: la Compañía
Nacional de Danza presentó a su sólido conjunto
de intérpretes en Pájaros en la cabeza, de Isabel
Bustos, obra sobre el recurrente tema de la migración
y el desarraigo; mientras que el Ballet Ecuatoriano de Cámara
ofreció Recordando el olvido, de Rubén Guarderas,
atractivo estudio escénico sobre el gentilicio ecuatoriano,
oportunidad bien aprovechada por su versátil y carismático
elenco.
Comisionados especialmente por Mujeres en la Danza fueron presentados
los trabajos Días de agua, maíz y luna, impecable
ritual escénico de Susana Reyes en su esencialidad conceptual
y su belleza formal y Bach-Recercar, buscar, indagar, de Kléver
Viera para su agrupación El arrebato, indagación
de altas valoraciones y notable exhaustividad dentro de los parámetros
de espacio y tiempo teatrales. Igualmente, Viera representó
su acto solista El prioste o el Cristo que ríe, dolorosa
metáfora sobre las carencia de identidad y el sometimiento
cultural.
El Ballet Contemporáneo Humanizarte, a su vez, trajo Huérfanos
y clandestinos, de Byron Paredes, imágenes oníricas
de un submundo desolado, al tiempo que el Ballet del Teatro centro
de Arte de Guayaquil recreó sin mayores aportaciones Bolerode
Ravel, la célebre coreografía de Maurice Béjart.
PROPUESTAS
La presencia de la danza ecuatoriana
en el festival Mujeres en la Danza se extendió a través
de disimiles agrupaciones y propuestas: Alterego (La conquista,
de Galo Terán), Scena XV (Buró, de Juan Arellano)
y el estreno de la nueva agrupación inscrita dentro de
la estilización folklórica, Ballet Metropolitano
(Raíces, de Freedy López).
Pendoneras de la paz (Testimonio escénico), inédito
proyecto de desarrollo humano a través de la danza, junto
a las propuestas de María Sol Garcés (Pájaro
de barro), el Instituto Superior de Danza (Sentimiento andino),
la Escuela de Ballet de Guadalupe Chaves (La vida por pantalla
plana) y el Ballet de Danzas Españolas de la Escuela de
Luisa Cecilia González (Romance gitano), además
del concurso de los grupos de danza tradicional Ballet Folklórico
Universitario 'Masca Danza', Ballet Folklórico Universitario
de Loja 'Aymara' y Retrovador, permitieron un acercamiento a
otra realidad de la danza ecuatoriana, aquella surgida de honestos
impulsos individuales o colectivos que aún no arriban
-bien porque no forma parte de sus intereses fundamentales o
por insuficiencias en sus procesos de desarrollo- a reconocibles
estadios profesionales.
ALGO MUY ESPECIAL
Una plataforma del festival
de especial interés por su fuerza reveladora lo constituyó
el Encuentro Ecuatoriano Venezolano de Jóvenes Coreógrafos,
en cuya sección nacional destacaron claramente por la
coherencia de sus discursos las obras Dan-Son-Azul, de Yulia
Andara y El oficio del tiempo, de Fausto Espinoza.
La clausura del evento fue festiva y multitudinaria. El Encuentro
Afroecuatoriano reunió a siete agrupaciones que tienen
en común el culto por los ritmos nacidos en la provincia
de Esmeraldas: Petita Palma 'Tierra caliente', Fundación
de Desarrollo Social Afroecuatoriana 'Azúcar', Ochun,
Academia Folklórica Cultural 'Tierra Negra-Internacional',
Raíces negras, Jolgorio y Grupo Musical Etnia.
El Tercer Festival y Encuentro Mujeres en la Danza mostró
con amplitud la danza del Ecuador. Fue esclarecedor verla con
sus diferentes matices y niveles unida alrededor de una misma
realidad social y cultural.
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