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Laura
Seidem, tras los "Misterios de la Danza Árabe"
La danza árabe, parte
del ancestro ecuatoriano
Influencias como la telenovela
el Clon, canmtantes como Shakira y otros elementos están
despertando el dormido ancestro morisco en los ecuatorianos y
latinoamericanos en general.
No se ha preguntado el amable
lector ¿porqué, alguna vez, cuando escuchó
ritmos orientales algo se sublimó -sublevó talvez-
dentro de su pecho un cúmulo de sensaciones de velos,
fuegos y sensualidades?
Pues, bueno, después
de 400 años de ocupación de los moros en la península
ibérica, los españoles y portugueses llevan el
viento del 'simún', la magia de las arenas, el encanto
de las medinas, y la sensulidad de fantásticas odaliscas
en sus venas. Y claro, de rebote los latinoamericanos, descendientes
de las gentes de esos dos pueblos navegantes, sienten en sus
venas la tormenta del alfange y el vuelo "sexi" de
tules y caderas de cadenciosos movimientos y cuerpos cimbreantes.
EL FENÓMENO DEL CLON
Todo lo anterior, mucho tiempo
antes de que "El Clon" se tomara los hogares latinoamericanos
a través de la pantalla plateada de los televisores. Pero,
bueno, de todos mosdos la famosa telenovela ha servido de acicate
para que los atávicos ritmos de las tierras del Señor
Mahoma inflamen los fuegos de la sangre.
En el Ecuador son muchos los
grupos que han dedicado sus esfuerzos artísticos en la
disciplina de los bailes mediorientales, y lo hacen muy bien
por cierto, pero es preciso destacar elaccionar, en este sentido,
de Laura Seidem, cultora académica de este tipo de arte.
Ella enfatiza intensa fusión entre las culturas ecuatoriana
y de Medio Oriente, manifestadas en la arquitectura, idioma,
incluso similitudes religiosas, que sin duda desembocan a ese
viejo instinto que la especie humana tiene por danzar.
LO SACRO
Laura Seidem nos habla de la
magia de los cuatro elementos del cosmos, y su acción
sobre los chakras y la armonía de los cuerpos espirituales
en su corelación con los universos físicos y espirituales.
"De hecho, las danzas
árabes nacieron de bailes rituales dedicados a la Deidad.
Las bailarinas danzaban desnudas, presentándose al Ser
Supremo como las creó. Era un ritual de fertilidad",
explica Laura.
"Estas manifestaciones
artísticas, a lo largo de los milenios se fusionaron en
los imperios de la región como el egipcio y el turco",
dice la bailarina.
LOS HOMBRES TAMBIÉN
La artista nos revela una inquietante
información: decenas de hombres, los más audaces,
se acercan a ella con miras a la posibilidad de recibir también
instrucción en danza árabe. "Los hombres poseen
mucha sensualidad, que el entorno social les obliga a guardárselo,
generando así frustraciones", explica Laura Seidem.
Ella sostiene que los hombres ganarían mucho en salud
física y espiritual conla práctica de este tipo
de danza, y nos revela la existencia de "odaliscos",
tan sensuales como sus contrapartes femeninas. Por eso, Laura
tiene en mente un curso especial para hombres.
UN GRAN SHOW
Para Laura Seidem, la danza
árabe, siendo parte del ancestro latinoamericano, y una
expresión cultural universal, debe ser expuesta a lo grande,
y no solo a nivel de presentaciones de salón. En ese contexto
la coreógrafa y bailarina planifica producciones sobre
escenarios grandes, sobre megaescenarios si es posible, con músicos
expertos en música medioriental, con escenografías
e iluminaciones capaces de recrear esas fantasías de los
cuentos de las legendarias "Mil y Una Noches", esa
magia sensual de las noches de Arabia.
Laura ejerce una cátedra
en la facultad de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica
del Ecuador, y comparte su tiempo de fin de semana con sus clases
en la Compañía Nacional de Danza, donde, en horarios
varios atiende a alumnas de diversas edades, desde niñas
pequeñas, hasta mujerer adultas, y por supuesto a adolescentes
y jóvenes.
Laura Seidem es estudiosa de
la filosofía de la danza oriental, coreógrafa,
escenógrafa, bailarina, inclusive diseñadora de
prendas de odaliscas.
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