Leonardo Flores Muñoz
San José, Costa Rica
La narrativa hispánica
se enriquece con la aparición de la novela "Contigo
voy a la gloria" de Adriano Sánchez Roa. Hablamos
de una prosa rica y hermosa que identifica al lector con su realidad
a través de imágenes preciosas y totalmente ingeniosas.
Es de Perogrullo decir que
la ausencia de estas narraciones se apreciaban, sobre todo con
la reducción de la calidad de vida, ante la mundialización
de los negocios, debido a que estamos frente a una novela romántica
que es contestataria al orden establecido.
Paradójicamente, la
crítica y los galardones internacionales han apuntado
a desconocer la creación preñada de contenidos
sociales. Les encanta la literatura pura, enfocada en el simple
lenguaje, y basada en temas intransigentes, que no cuestionan
los capitales vs. la pobreza.
Sánchez Roa es un constructor de sueños en medio
de la más seca utopía, introduciéndose en
la memoria enarbolada de esperanza. Es como cambiar el status
a partir de la misma realidad que vivimos y que queremos cambiar
por otra anhelada, esa es "Contigo voy a la gloria.
Es un tremendismo que sólo
cabe en la pluma del dominicano, pero que se incrusta en el cerebro
pretencioso, tras la frustración y deshumanizada política
de los organismos internacionales.
Reivindica la privacidad del amor y arremete con la hibridación
de los grupos que se suponen contestatarios.
Definitivamente, esta novela
rompe las fronteras establecidas de la
narrativa común, y se expone a trascender en la simpatía
del lector
latinoamericano y español.
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