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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

El arte transgresor

Victoria Tobar

Solo lo que se mueve vive, solo lo que cambia, solo lo que se transforma; y en este contexto el mayor y mejor arte de vivir, es aquel que pasa el limite todos los días , todas las horas, todos los minutos..., la superación del momento rígido, que aherroja el pensamiento, con más o menos fuerza, con más o menos evidencias, según los tiempos; si éstos son ágiles, dinámicos, crean el ambiente estimulante para el crecimiento individual y colectivo.

La figura de un personaje histórico que me sirve para sintetizar lo dicho es Galileo Galilei, el gran retador y cultor del movimiento, sobre todo por estar frente al gran poder inquisitorial que lo lleva a abjurar de sus ideas, estando supremamente convencido del: "...y sin embargo se mueve.", sí se mueve la tierra coquetamente alrededor del sol, tan antiguo, tan viejo, tan explosivo y variante.

El arte transgresor, vaya tema, si, planteado como auténtica rebeldía ; porque siempre será más fácil, mucho más, cruzar las extremidades del entendimiento y dejar que lo hagan los otros o que no lo haga nadie, sentarse a esperar. También la inmovilidad, el aquí me quedo, sirve en definitiva al todopoderoso movimiento, si no como hito de partida, como eslaboncillo entre el pasado que fenece y el futuro que nace a cada rato; y que renace en la sucesión de instantes férreamente atados, haciendo de la existencia personal y social, la historia grande, con las historietas pequeñas, así correspondientes, así relativas , así imbricadas y así conexas.

El arte transgresor con mayúscula, está destinado a revolver, a convulsionar la conciencia, a alterar la rutina de las frases hechas, de los lugares comunes, de los guiones previamente establecidos, para descubrir con fuerza renovada, su propia posibilidad de SER. Es el antídoto de la pereza mental y sensorial.

El arte como hermosa y valiente oportunidad de transgredir y transgredirse, de violentar la laxitud y la inercia, el arte debe aplastar a la comodidad, el arte transgresor conceptual y paradójicamente instintivo, es en definitiva el único y verdadero arte, sea en el ámbito que sea; porque no puede ofendérselo denominándolo entretenimiento, o peor aún "hobby ", por lo menos no en el estricto y exigente ámbito de la real creatividad, pues necesita trabajo, mucho trabajo, necesita disciplina y esfuerzo, no diría sacrificio porque suena masoquista; pero, el trabajo "Etico y Estético", pertinentes al campo del "arte verdadero", es una exigencia "mayor", que no se compadece con ninguna condescendencia, y va de principio a fin en las vidas que con el se comprometen, creando más y más responsabilidades directas y colaterales.

No a la improvisación

"El arte transgresor" está peleado definitivamente con la improvisación y no puede coexistir con ella.

Transgredir en este caso se equipara al sinónimo de conmover y la acción complementaria y comunitaria, entre el que crea y el que recepta. En el caso de la palabra impresa, están los "yo" y los :tu", los nosotros y vosotros. El arte pasa del aposento del "uno" que entrega, al "otro" que recibe y se multiplica, y al hacerlo se diversifica; y crece, y ese crecimiento es en sí mismo : La Gran Transgresión.

La norma de la reproducción en la excelencia (palabra un tanto manida en este momento), debe cumplirse, al rebasar en la ejecución del movimiento, su propia posibilidad intrínseca, traducida en lo que se llama el espíritu de superación

Decía que el creador de a de veras, no se entretiene, ni es para entretener, es para exigir, está para determinar el avance de la especie en todas sus posibilidades inmanentes: las de pensante, las de sintiente, las de intuyente. La creación artística auténtica, transgrede el dejarse estar, confirma que si a la humanidad le tomó siglos ponerse en dos pies; puede llegar a ponerse alas y volar.

El arte de ser mamíferos parlantes, debe ser transgresor para ser "arte".
Por otra parte es cierto que el arte se pertenece a la sociedad que lo genera, pero simultáneamente, le puede ser casi ajeno, por ser independiente, por su reiterada condición de transcendente-transgresor, porque averigua, inquiere, investiga la estética del movimiento; y en el y con el, invade los bordes, los límites del espacio y del tiempo, para revivirlos, para remozarlos, para visionarlos, para anticiparlos.

Significantes y significados

En este punto es imprescindible aclarar, los significantes y los significados, porque el verbo transgredir en su acepción común y corriente, digámosla civil, es la que consta en el diccionario: "infringir, violar", que se asocia con el hábito o rutina, que violenta la ley; el transgresor, el antisocial vulgar; pero, el "artista", es el transgresor ideológico

Filosófico, es el "espíritu renovador"; lejísimos está también de la alharaca infantil, o la rabieta inmadura, de armar "el suceso" para llamar la atención, como objetivo principal, o conseguir notoriedad inmediata, por el espectáculo oropelesco, que potencialmente hasta podría tener implicaciones de fondo; por ello la "responsabilidad del arte" y particularmente de la "palabra", es terrible, porque camina sí, por terreno minado y entre más auténtica y madura, más comprometida.

Cuidar la forma es la vía menos dura, mucho menos que la de cuidar el fondo; y, más duro aún es conciliar en la expresión noblemente antigua y renovada, actual y visionaria, el intenso reto del artista; y es el reto del "escritor" de vanguardia, en toda esta novedad alumbrada por el sol.
En el caso de la palabra poética que compendia la síntesis de la estética, el reto es inmenso, porque puede, si no caer, conceder , al entretenimiento del que hablamos, y eso no estaría mal, pero es un escalón menor.

En las acciones humanas hay diferencias, los verbos comer y digerir, como leer y reflexionar, son igualmente diferentes; y todos como enunciado y acción imprescindibles en la vida del ser; por ello debo subrayar que el trabajo del "poeta", es tan intenso y profundo como el de un científico, es más la poesía y la ciencia son hermanas de nacimiento. Esto también para ratificar el respeto que como aprendiz de la poesía y como eventual, desgraciadamente, sierva de ella, he aprendido a tenerla, cada día un poquito más; y que es lo que prioritariamente amo y me gusta de mí y de mis semejantes, incluidos en ellos los mejores poetas de la tierra, en su status, los niños de entre tres y seis años de edad.

Alguno(a)s transgresores

Este ensayo a la vez propia e impropiamente dicho, puede terminar aquí; pero, si el tiempo lo permite y en hablando del "arte transgresor", que se proyecta en el "arte de vivir", iniciado en la ruptura de la matriz, para entrar directamente en la dimensión planetaria, no quisiera dejar de señalar como muestras transgresoras: en la historia, la época renacentista, y, en el ámbito del género a "mujeres", como la Sor Juana Inés de la Cruz, de tantísimos biógrafos y sobre todo de Octavio Paz; y a mis Manuelas: Sáenz, Cañizares, Espejo, (las más o menos conocidas). De la monja transgresora tengo incluso un análisis del cual extraigo un texto:

Sor Juana pese a las apariencias es la antípoda del acomodo circunstancial, aunque la mediocridad, a la ligera le hubiere acusado en su hora, o más bien en su deshora, porque ella estuvo adelantada a su tiempo, acusado digo de oportunismo o arrivismo; Sor Juana, sí es una ajedrecista genial de la supervivencia, pero, no de su individual solamente, sino de su conciencia colectiva; que le impelía a mirar, para "ver" , para "conocer", para "saber"; y ello implicaba tener un puesto, una butaca en el teatro social y vaya que le correspondía la primera fila..., aunque el boleto de entrada, lo pague al final a la salida, suscribiendo con su sangre la famosa confesión , con el autocalificativo denigrante de: "Yo la peor de todas"; nada más y nada menos, que en el obvio juego de contrastes, era absolutamente opuesto a la verdad.

 
 
 
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