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El arte transgresor
Victoria Tobar
Solo lo que se mueve vive,
solo lo que cambia, solo lo que se transforma; y en este contexto
el mayor y mejor arte de vivir, es aquel que pasa el limite todos
los días , todas las horas, todos los minutos..., la superación
del momento rígido, que aherroja el pensamiento, con más
o menos fuerza, con más o menos evidencias, según
los tiempos; si éstos son ágiles, dinámicos,
crean el ambiente estimulante para el crecimiento individual
y colectivo.
La figura de un personaje histórico
que me sirve para sintetizar lo dicho es Galileo Galilei, el
gran retador y cultor del movimiento, sobre todo por estar frente
al gran poder inquisitorial que lo lleva a abjurar de sus ideas,
estando supremamente convencido del: "...y sin embargo se
mueve.", sí se mueve la tierra coquetamente alrededor
del sol, tan antiguo, tan viejo, tan explosivo y variante.
El arte transgresor, vaya tema,
si, planteado como auténtica rebeldía ; porque
siempre será más fácil, mucho más,
cruzar las extremidades del entendimiento y dejar que lo hagan
los otros o que no lo haga nadie, sentarse a esperar. También
la inmovilidad, el aquí me quedo, sirve en definitiva
al todopoderoso movimiento, si no como hito de partida, como
eslaboncillo entre el pasado que fenece y el futuro que nace
a cada rato; y que renace en la sucesión de instantes
férreamente atados, haciendo de la existencia personal
y social, la historia grande, con las historietas pequeñas,
así correspondientes, así relativas , así
imbricadas y así conexas.
El arte transgresor con mayúscula,
está destinado a revolver, a convulsionar la conciencia,
a alterar la rutina de las frases hechas, de los lugares comunes,
de los guiones previamente establecidos, para descubrir con fuerza
renovada, su propia posibilidad de SER. Es el antídoto
de la pereza mental y sensorial.
El arte como hermosa y valiente
oportunidad de transgredir y transgredirse, de violentar la laxitud
y la inercia, el arte debe aplastar a la comodidad, el arte transgresor
conceptual y paradójicamente instintivo, es en definitiva
el único y verdadero arte, sea en el ámbito que
sea; porque no puede ofendérselo denominándolo
entretenimiento, o peor aún "hobby ", por lo
menos no en el estricto y exigente ámbito de la real creatividad,
pues necesita trabajo, mucho trabajo, necesita disciplina y esfuerzo,
no diría sacrificio porque suena masoquista; pero, el
trabajo "Etico y Estético", pertinentes al campo
del "arte verdadero", es una exigencia "mayor",
que no se compadece con ninguna condescendencia, y va de principio
a fin en las vidas que con el se comprometen, creando más
y más responsabilidades directas y colaterales.
No a la improvisación
"El arte transgresor"
está peleado definitivamente con la improvisación
y no puede coexistir con ella.
Transgredir en este caso se
equipara al sinónimo de conmover y la acción complementaria
y comunitaria, entre el que crea y el que recepta. En el caso
de la palabra impresa, están los "yo" y los
:tu", los nosotros y vosotros. El arte pasa del aposento
del "uno" que entrega, al "otro" que recibe
y se multiplica, y al hacerlo se diversifica; y crece, y ese
crecimiento es en sí mismo : La Gran Transgresión.
La norma de la reproducción
en la excelencia (palabra un tanto manida en este momento), debe
cumplirse, al rebasar en la ejecución del movimiento,
su propia posibilidad intrínseca, traducida en lo que
se llama el espíritu de superación
Decía que el creador
de a de veras, no se entretiene, ni es para entretener, es para
exigir, está para determinar el avance de la especie en
todas sus posibilidades inmanentes: las de pensante, las de sintiente,
las de intuyente. La creación artística auténtica,
transgrede el dejarse estar, confirma que si a la humanidad le
tomó siglos ponerse en dos pies; puede llegar a ponerse
alas y volar.
El arte de ser mamíferos
parlantes, debe ser transgresor para ser "arte".
Por otra parte es cierto que el arte se pertenece a la sociedad
que lo genera, pero simultáneamente, le puede ser casi
ajeno, por ser independiente, por su reiterada condición
de transcendente-transgresor, porque averigua, inquiere, investiga
la estética del movimiento; y en el y con el, invade los
bordes, los límites del espacio y del tiempo, para revivirlos,
para remozarlos, para visionarlos, para anticiparlos.
Significantes y significados
En este punto es imprescindible
aclarar, los significantes y los significados, porque el verbo
transgredir en su acepción común y corriente, digámosla
civil, es la que consta en el diccionario: "infringir, violar",
que se asocia con el hábito o rutina, que violenta la
ley; el transgresor, el antisocial vulgar; pero, el "artista",
es el transgresor ideológico
Filosófico, es el "espíritu
renovador"; lejísimos está también
de la alharaca infantil, o la rabieta inmadura, de armar "el
suceso" para llamar la atención, como objetivo principal,
o conseguir notoriedad inmediata, por el espectáculo oropelesco,
que potencialmente hasta podría tener implicaciones de
fondo; por ello la "responsabilidad del arte" y particularmente
de la "palabra", es terrible, porque camina sí,
por terreno minado y entre más auténtica y madura,
más comprometida.
Cuidar la forma es la vía
menos dura, mucho menos que la de cuidar el fondo; y, más
duro aún es conciliar en la expresión noblemente
antigua y renovada, actual y visionaria, el intenso reto del
artista; y es el reto del "escritor" de vanguardia,
en toda esta novedad alumbrada por el sol.
En el caso de la palabra poética que compendia la síntesis
de la estética, el reto es inmenso, porque puede, si no
caer, conceder , al entretenimiento del que hablamos, y eso no
estaría mal, pero es un escalón menor.
En las acciones humanas hay
diferencias, los verbos comer y digerir, como leer y reflexionar,
son igualmente diferentes; y todos como enunciado y acción
imprescindibles en la vida del ser; por ello debo subrayar que
el trabajo del "poeta", es tan intenso y profundo como
el de un científico, es más la poesía y
la ciencia son hermanas de nacimiento. Esto también para
ratificar el respeto que como aprendiz de la poesía y
como eventual, desgraciadamente, sierva de ella, he aprendido
a tenerla, cada día un poquito más; y que es lo
que prioritariamente amo y me gusta de mí y de mis semejantes,
incluidos en ellos los mejores poetas de la tierra, en su status,
los niños de entre tres y seis años de edad.
Alguno(a)s transgresores
Este ensayo a la vez propia
e impropiamente dicho, puede terminar aquí; pero, si el
tiempo lo permite y en hablando del "arte transgresor",
que se proyecta en el "arte de vivir", iniciado en
la ruptura de la matriz, para entrar directamente en la dimensión
planetaria, no quisiera dejar de señalar como muestras
transgresoras: en la historia, la época renacentista,
y, en el ámbito del género a "mujeres",
como la Sor Juana Inés de la Cruz, de tantísimos
biógrafos y sobre todo de Octavio Paz; y a mis Manuelas:
Sáenz, Cañizares, Espejo, (las más o menos
conocidas). De la monja transgresora tengo incluso un análisis
del cual extraigo un texto:
Sor Juana pese a las apariencias
es la antípoda del acomodo circunstancial, aunque la mediocridad,
a la ligera le hubiere acusado en su hora, o más bien
en su deshora, porque ella estuvo adelantada a su tiempo, acusado
digo de oportunismo o arrivismo; Sor Juana, sí es una
ajedrecista genial de la supervivencia, pero, no de su individual
solamente, sino de su conciencia colectiva; que le impelía
a mirar, para "ver" , para "conocer", para
"saber"; y ello implicaba tener un puesto, una butaca
en el teatro social y vaya que le correspondía la primera
fila..., aunque el boleto de entrada, lo pague al final a la
salida, suscribiendo con su sangre la famosa confesión
, con el autocalificativo denigrante de: "Yo la peor de
todas"; nada más y nada menos, que en el obvio juego
de contrastes, era absolutamente opuesto a la verdad.
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