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Las piedras símbolos
de poder
En la enorme variedad de
tamaños, formas, cualidades, colores y grados de pureza,
las piedras son una sólida expresión de la cosmogonía
y de las jerarquías del universo, pudiendo servir al ser
humano como soporte y vehículo simbólico de conocimiento,
y también -al igual que todos los símbolos sagrados-
como despertador de la conciencia y ordenador de la mente.
Víctor Manuel Guzmán
Villena
Siguiendo la máxima
hermética que dice "Lo de abajo es igual a lo de
arriba; y lo de arriba, igual a lo de abajo", podríamos
afirmar que así como las estrellas son el reflejo de las
manifestaciones sensibles de energías invisibles que se
hallan en dimensiones metafísicas, del mismo modo el reino
mineral es la expresión terrestre de esas energías
celestes que en formas pétreas "maduran en las extrañas
de la tierra".
Tanto las piedras comunes,
que representan a los astros ordinarios; como las semipreciosas
y preciosas, relacionadas con determinadas estrellas y constelaciones
zodiacales; y también los metales, que se encuentran en
su interior y recogen las energías planetarias, hasta
llegar al diamante, símbolo de la piedra angular. Los
minerales constituyen un código simbólico y expresan
un lenguaje mágico y sagrado que la antigüedad conoció
desde remotos tiempos. Se cree que ellas atraen determinadas
energías, ya que sirven de altar y lugar de residencia
de los dioses; son capaces de realizar milagros y curaciones,
pues tienen propiedades sobrenaturales, mágicas-teúrgicas
y simbólicas; desde siempre fueron usadas como amuletos
y talismanes, y en muchos casos como oráculos a través
de los cuales algunos pueblos han forjado su destino.
Piedras sagradas
Hay ciertas piedras en todas
las tradiciones que han sido particularmente veneradas, ya que
los antiguos consideraron que poseían una significación
especial, pues las tomaron (como el propio Grial) se consideran
moradas de la deidad; las llamadas "betilos", símbolos
del centro primordial que después de la caída se
ocultó en el interior de la tierra (y de la piedra), y
cuyo poder y resplandor se establece al fin del ciclo.
Este centro que está
también representado en el símbolo de la Montaña
Sagrada, como el monte Meru, el Sión y hasta el Gólgota
para mencionar únicamente algunos de los innumerables
montes sagrados que aparecen prácticamente en todas las
tradiciones, considerada por muchos pueblos como residencia de
los dioses y brillan en todo su esplendor durante su fase ascendente
del ciclo cósmico, pero se oculta en el mundo subterráneo
(en la caverna y en la piedra) en su fase descendente.
Igual significado de habitáculo
divino tiene la piedra negra que representa a la diosa madre
Cibeles o el Omphalos del oráculo de Delfos que era representada
por una piedra, símbolo de ese centro y morada de los
dioses. Esta piedra representaba el punto de comunicación
entre el cielo, la tierra y el mundo subterráneo, debemos
mencionar los dólmenes y menhires celtas, así como
los obeliscos egipcios que jugaron un papel similar.
Algunos de esos betilos son
aerolitos, piedras caídas del cielo como es el caso de
las "piedras negras" que figuran en las tradiciones,
tal cual la piedra negra engastada en una de las paredes de la
Kaaba en la Meca y la propia piedra negra de la Cibeles. A estas
piedras se les asigna un origen divino, pues el centro que ellos
representan es en verdad un eje que sirve como camino de descenso
de las energías cósmicas a las tierra y de ascenso
de la tierra al cielo.
Energías sutiles
Las innumerables esculturas
en piedra y piedras talladas que han representado a los distintos
dioses, espíritus, ángeles e ideas en todos los
pueblos pasan a representar las energías sutiles y los
hombres a su través, comprendiendo lo que significan y
traspasando su mero aspecto formal y material para utilizarlas
como soporte hacia el conocimiento de aquellas fuerzas superiores
en ellas depositadas, las que habrán de transmitirse a
los que son capaces de recibirlas. Lo último que hemos
mencionado con respecto a la piedra es válido para cualquier
símbolo sagrado en particular. Tal es el caso de ciertas
hachas prehistóricas que aparecen por doquier y son una
demostración más de la presencia, en las tradiciones
particulares, de ciertos símbolos que pertenecen a los
que llamamos la Tradición Primordial, como es el hacha
de piedra de Parucu Râma y el martillo de Thor, origen
del mallete masónico, instrumento capaz tanto de fulminar
como iluminar la esencia.
victormanuelguzman@yahoo.com
No solo símbolos
sino transmisoras
Los pectorales, los anillos
y las coronas de reyes y altos sacerdotes que siempre fueron
adornados con piedras preciosas, transmiten a sus portadores
las fuerzas y cualidades que ellas simbolizan. Reproduzco el
texto de un manuscrito del siglo XVII acerca del simbolismo de
las piedras de la corona de San Eduardo, en el que se la denomina
"diadema que asegura el triunfo". Estas piedras son:
1) Topacio: símbolo de las virtudes que debe ejercitar
el rey; 2) Esmeralda: símbolo de la justicia del rey;
3) Sardónica: símbolo de la elevación del
rey; 4) Crisolita: símbolo de la sabiduría y la
prudencia del rey; 5) Calcedonia: símbolo del coraje del
rey; 6) Jacinto: símbolo de la templanza y la sobriedad
del rey; 7) Jaspe: símbolo de la abundancia que debe gozar
el pueblo; 8) Crisópalo: símbolo de la búsqueda
de las cosas celestes en el rey; 9) Berilo: símbolo del
desprendimiento y la pureza del rey; 10) Zafiro: símbolo
de la continencia del rey; 11) Amatista: símbolo de la
función real que el rey no debe abandonar; 12) Onix: símbolo
de la humildad, caridad y sinceridad del rey. También
las concreciones fósiles, los corales y las perlas, que
en diversos lugares fueron utilizados con fines talismánicos
y curativos; lo mismo que los bezoar o piedras que se forman
en el interior de los cuerpos de los animales que en todo lugar
son considerados de valor mágico; y los llamados gamahez
que son piedras con relieves de formas vegetales, animales, humanas
o geométricas que se dibujan naturalmente en ellas y que
han sido veneradas en todas las tradiciones.
Podemos pues ver cómo
para el pensamiento tradicional los símbolos de la naturaleza
como la piedra, y lo mismo con los vegetales, animales y el cosmos,
son portadores de ideas, fuerzas y energías sutiles que
de algún modo en ellos se depositan. Constituyen un orden
y un modelo arquetípico cuya comprensión puede
hacer posible que el hombre -que contiene dentro de sí
todas esas energías y fuerzas, pues él las sintetiza
y gobierna- se comunique con aspectos más reales y superiores
de sí mismo y logre finalmente el hallazgo de esa piedra
misteriosa que es, para quien pueda traspasar las apariencias
de las cosas, el único verdadero tesoro -oculto en las
regiones más profundas de nuestro ser- al que podríamos
aspirar.
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