La nada y la inmortalidad
En la Divina Comedia se
mezcla la vida real con la sobrenatural, muestra la lucha entre
la nada y la inmortalidad, una lucha donde se superponen tres
reinos, tres mundos, logrando una suma de múltiples visuales
que nunca se contradicen o se anulan.
Víctor Manuel Guzmán
Villena
victormanuelguzman@yahoo.com
El descenso
Los tres mundos infierno, purgatorio y paraiso reflejan tres
modos de ser de la humanidad: El vicio, el pasaje del vicio y
la virtud y la condición de los hombres perfectos.
Es entonces a través
de los viciosos, penitentes y buenos que se revela la vida en
todas sus formas, sus miserias y hazañas, pero también
se muestra la vida que no es, la muerte, que tiene su propia
vida, todo como una mezcla planteada por Dante que se vuelve
arquitecto de lo universal y de lo sublime.
Para Aliguieri el infierno
va descendiendo desde la superficie boreal estrechándose
gradualmente hasta el centro de la tierra; esta connotación
que el autor hace sobre el espacio de Lucifer se desprende del
centro de la tierra hacia dentro, tomando en cuenta que las penumbras
representan el mal, el abajo que para ese entonces no se convertía
en arriba, es tomado como lo no deseado, abajo del hombre lo
único que existe es indeseable.
La división es la
siguiente:
Primer círculo
Donde está el limbo.
En el se encuentra las personas que no fueron bautizadas, destacándose
entre ellos personajes de connotación histórica
que según la religión católica mueren sin
conocer la fe; este espacio lo denomina la "mansión
de los justos".
Segundo círculo
Está habitado por los
lujuriosos y las personas que pecan por amor utilizándolo
para bien propio.
Tercer círculo
Sus habitantes están
metidos en el fango los glotones, los soberbios y los envidiosos.
Cuarto círculo
Es el de pródigos y
avaros; aquí los clérigos, papas y cardenales están
cubiertos por un manantial de aguas oscuras que generan un pantano.
Los quinto y sexto círculos
Están conformados por
la ciudad de Dite rodeado por una laguna que encierra gran fetidez;
su entrada resaltada por una gran puerta, hace parte de la muralla
de hierro; aquí se encuentran los orgullosos, los herejes,
los libre pensadores y los materialistas.
El séptimo círculo
Vigilado por el Minotauro.
Está dividido en tres círculos llenos de piedras
y rodeado por un gran río de sangre. A partir de este
espacio cada círculo empieza a tener divisiones que albergan
una pena en particular, por ejemplo los espíritus malditos
que están divididos en tres: los violentos, los injuriosos
y los usureros.
El octavo círculo
Concentra a los fraudulentos.
Comprende diez fosas. La primera de los rufianes y los seductores;
la segunda de los aduladores y cortesanos; la tercera los simoníacos;
cuarta de los adivinos, aquí Virgilio explica a Dante
el origen de "Mantua"; quinta fosa los que trafican
con la justicia; sexta fosa los hipócritas; la séptima
los ladrones; octava los consejeros hechos llamas.
Aquí explican el trágico fin de Ulises; novena
fosa los escandalosos, cismáticos y herejes; la décima
fosa los charlatanes y falsarios.
Noveno Círculo
Está destinado para
los traidores. Antes de llegar a él, hay un pozo rodeado
de gigantes. Anteo lleva a los poetas a fondo del noveno círculo.
En el novelo círculo y último, están los
gigantes, masas brutales e inertes que son sepultados en la tierra,
confundidas con torres. Dentro de él hay un pozo de cuatro
zonas, o recintos, distintas oprimidas por hielos gruesos, en
él se encuentra el constructor de la Torre de Babel que
impidió al mundo hablar la misma lengua.
Los cuatro zonas (recintos)
son:
El primer recinto, la Caína,
para los traidores a sus parientes.
El segundo recinto, la Antenora,
traidores a su patria.
El Tercer recinto, la Plotomea,
los traidores a sus amigos y huéspedes.
El cuarto recinto, la Judesca,
los traidores a sus bienhechores.
El trono de Luzbel
En el centro de la tierra,
entre hielos que envuelven las tierras, está Lucifer con
medio cuerpo fuera de la superficie glacial, masticando a Judas
como juguete.
Es interesante que dentro de la cultura occidental siempre hemos
tenido una concepción del infierno lleno de llamas, en
cambio para Dante el hielo, la cueva y la oscuridad es la casa
de Lucifer.
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