El Tarot
Víctor Manuel Guzmán
Villena
victormanuelguzman@yahoo.com
Pero lo que parece más
cercano a la verdad es que éstas fueron introducidas en
Europa por los gitanos. Cuando esta raza llegó a Inglaterra,
se llamaron a sí mismos gypsies ya que decían descender
de los egipcios.
Samuel Roberts en su obra Los
Gitanos, asegura con amplias pruebas que realmente son de origen
egipcio, descendientes de los sacerdotes del culto a Sarapis,
quienes tuvieron que salir de su tierra al ser desterrados, cuando
este culto fue destruido en Alejandría. Aquellos que se
salvaron trajeron con ellos los libros más antiguos del
conocimiento oculto del egipto milenario, el Libro de Enoch y
el Libro de Thoth (Las Cartas del Tarot).
Mucho más reciente,
el noble francés, estudioso de las ciencias iniciáticas
conocido como el Conde de Gébelin, descubre que el nombre
de tarot proviene de dos antiguas palabras egipcias: Tar que
significa camino y Ro que significa real. Así que quiere
decir Camino Real al Conocimiento. Lo que sabemos a ciencia cierta
es que el tarot ha representado símbolos de carácter
universal conocidos por los antiguos rosacruces, quienes usaron
la frase Rota mundi y cuyos símbolos el famoso escritor
y místico Sir Francis Bacon utilizó en sus anotaciones
criptográficas, como son los números 22, 56 y 78.
Nótese que el tarot está compuesto por 78 cartas.
Ideas universales
El tarot es realmente el cuerpo
simbólico y gráfico de las ideas universales, las
que se encuentran conectadas con la mente del ser humano a nivel
subsconciente, es en este aspecto que representa todo su contenido
místico y codificado. Estos principios han existido siempre,
es por esto que el tarot es la expresión absolutamente
simbólica de la cábala.
Debido a la facilidad y flexibilidad
de su manejo por las manos del ser humano, el tarot se conecta
y se vuelve uno con la consciencia de aquél que lo maneja
con el más estricto respeto y conocimiento de que tiene
en el mismo el contenido de los mayores misterios universales.
Un serio estudio
Las cartas del tarot deben
ser seriamente estudiadas por el que desee utilizarlas tomando
en consideración varios aspectos: El tarot se encuentra
dividido en la arcana mayor y la arcana menor. La arcana mayor
está compuesta de 22 cartas que representan los misterios
mayores, las 22 letras del alfabeto hebreo y a la vez están
en correspondencia con los 22 caminos del Arbol de la Vida.
La arcana menor consiste en
las mismas 56 cartas comprendidas en la baraja española,
aunque sus diagramas gráficos no son iguales, representan
los misterios menores del mundo manifestado. Cada carta del tarot
representa una ley o principio universal, tanto correspondiente
a los mundos espirituales como al mundo material. Las cartas
del tarot funcionan sinergísticamente por la Ley de la
Correspondencia, estando sincronizadas entre sí mismas
con los eventos circundantes, según se encuentran planteados
y conectados por el inconsciente del hombre. El tarot es una
representación directa del Arbol de la Vida, de los 22
caminos, de sus correspondencias planetarias y de los cuatro
mundos de la cábala. Mediante el tarot nuestro subsconciente
se puede comunicar con nosotros y mostrarnos las condiciones
tal como se encuentran trazadas en los archivos del akasha (la
luz astral), según el delineamiento karmático existente.
Conocimiento cabalístico
El estudiante serio de la cábala
no debe nunca utilizar el tarot para cuestiones de carácter
adivinatorio, sino como una forma de analizar los cuadros y las
condiciones astrales según se presentan en un asunto que
nos interesa conocer; debemos recordar siempre que la lectura
del tarot no nos indica las condiciones definitivas a suceder,
sino la forma en que se encuentran las mismas aspectadas cósmicamente
en el momento del instante presente.
Una vez que se puedan ver estas
condiciones tal como se presentan, éstas deberán
analizarse en cuanto a sus causas, efectos y repercusiones karmáticas,
utilizando el conocimiento cabalístico para realizar las
correcciones que sean pertinentes, a fin de poder saltar un nuevo
futuro paralelo pero superior.
En sí mismo, este es
el objetivo del conocimiento en su totalidad, que no es otro
que el llevar a cabo la corrección de las acciones pasadas
para evitar los efectos negativos posteriores y no tener que
enfrentarnos nuevamente en esta vida o en la futura con aquellos
hechos que seguirán saliéndonos al paso hasta que
lo resolvamos de una vez y por todas.
Ninguna ley karmática
puede ser eliminada, pero si transcendida si se hacen las correcciones
necesarias. También mediante el uso del ritual cabalístico
podemos neutralizar y transmutar las fuerzas negativas que trabajan
detrás de las condiciones planteadas.
Existen varias tipos de tarot,
pero estimo que tres son los que más se aproximan a la
verdad esotérica: el de Marsella, el Egipcio,el de Arthur
Edward Waite y el Aleister Crowley.
Aunque el de Marsella se encaja
muy bien por sus formas geométricas y por ser sencillo,
basándome en los estudios encuentro que las cartas del
tarot de Crowley, quien fue un profundo estudiante de toda la
filosofía esotérica y un iniciado de las artes
ocultistas, son las más apropiadas y gráficamente
representativas de las leyes cabalísticas, pero recomendado
únicamente para expertos y los que tienen altos conocimientos
en magia, esoterismo y simbología.
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