Vida sencilla y pensamiento
elevado
Víctor Manuel Guzmán
Villena
victormanuelguzman@yahoo.com
Las palabras son pronunciadas
por un hombre vestido con un dhoti color azafrán, quien
además lleva la cabeza rapada en señal de renunciación.
Lo escuchan centenares de devotos vestidos con una indumentaria
similar y de jóvenes ataviadas con saris de vivos colores.
Casi todos llevan en su frente una marca de barro especial llamado
tilak, con el cual designan su cuerpo como un templo de Dios.
Esta imagen narrada es cotidiana en todas las ciudades del mundo
donde existe una congregación Krishna.
Sus fieles son seguidores de
Hare Krishna. Su día comienza a la madrugada con un servicio
de adoración que se prolonga durante varias horas, donde
se leen escrituras védicas y hacen prácticas devocionales,
consistentes en la meditación y el canto congregacional.
Luego se dispersan para trabajar en sus especialidades que van
desde la traducción de los libros sagrados, labores agrícolas
hasta la venta ambulante de las varitas de incienso. Al anochecer
nuevamente se reúnen para sus servicios vespertinos y
luego generalmente reciben clases de su libro sagrado el Bhagavad-Gita
para luego descansar con su espíritu elevado y entregado
a su creencia.
Orígenes remotos
La religión Krishna
tiene orígenes remotos. Hace aproximadamente 5 mil años
el señor Krishna (nombre de Dios en idioma sánscrito)
narró a sus discípulos el Bhagavad-Gita o canto
del Señor, que es el libro sagrado o "biblia"
de los Hare Krishna. A comienzos del siglo XVI, Sri Caitanya
restableció en la India el culto que había venido
desapareciendo.
Posteriormente Ghaktivendata
Swami Prabhupada logró su difusión a nivel mundial.
Y fue así como envió discípulos suyos a
constituir su iglesia en diversas partes. Actualmente existen
millones de devotos en todo el mundo.
Contracultura de los 60
Para muchos sociólogos
el culto de Krishna tuvo un lugar representativo en la llamada
"Contracultura de los años 60", porque antepuso
su filosofía de vida sencilla y pacifista a la desatada
brutalidad de los grupos violentos que aparecieron en esa época.
Contrapusieron el color azafrán de sus trajes y lo pegajoso
de sus cantos, a las negras chaquetas de cuero y a la música
estridente y ácida de los pandilleros en moto. A base
de su filosofía demostraban al mundo lo ilógico
e irracional del odio racial y de las guerras.
Tal fue su influencia que muchos
de sus dirigentes de esta contracultura fueron contagiados de
la filosofía de esta religión y comenzaron a preconizar
el pacifismo entre sus huestes. Grandes artistas como los Beatles
y Carlos Santana recibieron la influencia de los compases orientales
y los incorporaron a sus melodías. Una muestra de ello
aparece en "My Sweet Lord" (Mi dulce señor)
que interpretaba el ex beatle George Harrison, donde entremezclados
con los propósitos que tomarán largo tiempo, fluyen
las frases del Hare Krishna, mantra ritual de esta religión
nacida en la India.
Respecto a este canto, las
escrituras védicas de la India milenaria enseñan
que el método más simple para la comprensión
de Dios es cantar sus santos nombres; y Krishna tiene infinidad
de ellos. Es esta la razón por la cual sus devotos cantan
durante cuatro veces al día, varias rondas
"Hare Krishna, Hare
Krishna,
Krishna Krishna, Hare Hare,
Rama Rama, Hare Rama,
Rama Rama, Hare Hare".
Hace varios siglos la cultura védica existía en
todo el mundo conocido, pero con el pasar del tiempo se localizó
en India. Actualmente la popularidad en aumento del yoga, la
meditación y el misticismo, revelan un avance ostensible
de la cultura hindú dentro del hemisferio occidental.
Los seguidores de Krishna aseguran
que su filosofía está trayendo una solución
al convulsionado mundo globalizado occidental, al revelar las
verdades universales de las escrituras védicas y demuestran
que un estilo sencillo de vida, basado en la conciencia de Dios,
podrá establecer una paz mundial permanente. Explican
además que la gente en occidente siente ansiedad, soledad
y completa frustración por estar absorta en el consumismo,
y que mientras exista la acumulación material de riquezas
y lujos habrá profundos sentimientos de insatisfacción
y pérdida de la identidad.
Estos sentimientos se manifiestan
en los países occidentales por el aumento alarmante del
crimen, la drogadicción, el alcoholismo, la prostitución,
el desasosiego de la juventud y el racismo. Por los que los seguidores
de Krishna plantean que la solución a estos problemas
está en su filosofía, donde buscan educar a la
humanidad acerca del significado real de la vida, dando instrucción
y demostración, tanto del conocimiento material como del
espiritual.
Para ellos es patente que en
la civilización moderna existe una gran falta de información
acerca de la perfección de la vida humana y aseguran que
los programas educativos de la fe Krishna se han establecido
para instruir a todo el mundo su filosofía, que va de
acuerdo con el lema "Vida sencilla, pensamiento elevado".
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