| |
Esoterismo iniciático
La ciencia secreta del esoterismo
iniciático egipcio está representado por una vela
y por una serpiente; estos dos símbolos tenían
una significación característica referente, el
uno a la fuerza magnética o el fluido vital y el otro
al principio del bien o principio del mal.
La serpiente tan desvirtuada
en la cosmogonía bíblica es mucho más noble
y misteriosa. La serpiente se esconde en la tierra, el hombre
se esconde en su propia conciencia, interiorizándose,
autorrealizándose. La serpiente lejos de significar pecado
o caída significa el espíritu de la ciencia divina.
Nace el huevo y esta alegoría hace íntima relación
con el hombre que naciendo del huevo del vientre de su madre,
puede con su espíritu elevarse a la esfera de la secreta
incognosividad.
Por otra parte la serpiente
representa al hombre que se arrastra en la miseria del mundo
carnal o material, pero que puede elevar su intuición
a niveles insospechados si así se propusiera. La culebra
muchas veces cambia de piel, casi en forma cíclica y esto
es el hecho más evidente que tenemos a mano para hablar
de que el hombre al igual que ella es un mutante en sus diferentes
grados de conciencia, en tanto la estrella flamígera siga
iluminando el sexto chacra en el centro del hombre.
Y por último la serpiente
animal divino para la religiosidad esotérica egipcia,
por su hábito de enroscarse en si misma nos habla de que
lo que acaba vuelve a empezar, es decir el axioma de la iglesia
católica que con la muerte culmina la vida queda sin vigencia,
la muerte no existe porque simplemente la vida consciente del
hombre se transforma.
La vela que es en los barcos impulsada por el viento, es decir
energía invisible pero con poder material invisibles,
de acuerdo a esto, la fuerza magnética, la electricidad
fluida o el electroplasma no se lo ve, no tienen corporalidad,
no tiene realidad física aparente, sin embargo su influencia,
su uso es real e indiscutible.
La vela, aquella que es el
motor natural de locomoción de las naves marinas simboliza
el magnetismo curativo que tuvo sus orígenes en el Antiguo
Egipto y que no es más que la normal transposición
de fuerza vital o fluido electroplasmático que escapa
de la mano y se proyecta al que la recibe. La cabeza en el magnetismo
está considerada como el generador, como la bobina máxima
del psiquismo humano, y en esto los egipcios fueron sin duda
profundos conocedores y estudiosos de las diferentes modalidades
que presenta la fuerza magnética presente en el huevo
electroplasmático del ser humano, bajo la acción
de la fuerza contraria de la polaridad.
¿Qué es esto de la fuerza contraria de la polaridad?
Es la existencia de las fuerzas positivas y negativas; y si en
esto nos remitimos a la biblia, el hombre al ser tomado del polvo
de tierra significa polaridad negativa y que le corresponde al
lado derecho de su cuerpo, en tanto que, la mujer tomada de la
primera costilla debajo de la fuente de vida que es el corazón
del hombre, y que pertenece al lado izquierdo que es la fuerza
de vida, la chispa divina, el polo positivo; la distribución
del fluido magnético no se trata de una simple imposición
de manos, toda vez que, debemos recordar el atuendo ceremonial
del faraón egipcio que tenía un casco y que en
su parte superior se proyectaba una figura como de culebra, así
se nos presenta estos personajes en los diferentes museos y para
quien tiene la mirada interior habla de que la cabeza es un acumulador
de energía psíquica que siempre se transforma por
el brazo y la mano izquierda.
|
|