Los efectos prodigiosos de
la música
- Víctor Manuel Guzmán
Villena
- victormanuelguzman@yahoo.com
¿Qué extraño
y maravilloso poder poseía Orfeo que con su lira no sólo
conseguía que las aves y animales se reunieran en torno
a él, sino que detenía los cantos de las sirenas
con el suyo propio. Es que Orfeo poseía el poder mágico
de la música, un poder que produce efectos sobre el ser
humano, como cambiar el estado de ánimo, puede relajarnos,
divertirnos o conmovernos, hacernos pensar, puede ayudarnos a
recordar.
Es pues, un hecho incontrovertible
que la música afecta a las emociones, las cuales a su
vez influyen en numerosos procesos corporales; puede cambiar
el metabolismo, aumentar o disminuir la presión sanguínea,
afectar a la energía muscular, a la digestión,
a las secreciones internas y a la respiración. Incluso
las redes neuronales del cerebro son sensibles a los principios
armónicos.
En experimentos efectuados
con animales se ha comprobado que ciertos tipos de música
(El Danubio Azul, por ejemplo) tiene una influencia directa en
la producción de leche y huevos por parte de vacas y gallinas.
Algo semejante se ha observado con las semillas de las plantas
estimuladas musicalmente que habían conservado las características
perfeccionadas de mayor tamaño, mayor floración
y más hojas. La música cambió los cromosomas
de las plantas.
Llave para entrar a los
estados superiores
¿Es la música
un medio para la comunicación y la multiplicación
de estados de conciencia? Los antiguos creían que el uso
del sonido era la llave más poderosa para abrir las puertas
a los estados superiores de conciencia y utilizaban la música
como vehículo para viajes a otros mundos porque ofrecía
la revelación de las leyes divinas y cósmicas.
La música es sabiduría,
porque es la forma de desarrollo espiritual más directa
e intensa que se conoce. Beethoven, por ejemplo, en sus nueve
sinfonías contiene numerosos temas y referencias tonales
que pertenecen al sendero de la autotrascendencia. Sus últimos
cinco cuartetos de cuerda están considerados por muchos
como piezas de música más místicas jamás
creadas.
También en las obras
de Juan Sebastian Bach encontramos una belleza eterna e inmutable,
pero este profundo sentimiento místico de la vida era
completamente natural en estos dos compositores; no les fue revelado
por ninguna escuela esotérica. Existen en cambio muchos
músicos que han transmitido en sus obras verdades infinitas
buscando inspiración en temas ocultistas.
Fuente de creatividad
Aunque no todos los compositores
se ajusten a los principios esotéricos ni sean capaces
de transmitir las mismas verdades eternas, lo cierto es que la
metafísica y el misticismo suministran una enorme fuente
de creatividad al arte de la música. Un arte que, como
Mozart, Beethoven, Wagner y otros grandes genios musicales han
demostrado, puede mover y transformar la conciencia más
poderosamente que ningún otro.
La idea de que el poder de la música especialmente la
palabra entonada, puede influir en el curso del destino humano
e incluso en el orden del universo, se remonta a la música
de los vedas.
El filósofo chino Confucio
creía que si la música sublime y hermosa prevalecía
en un reino, así florecía la sociedad tanto en
la prosperidad espiritual como material, pero si la música
se alteraba, ocurrían cambios sociales. Por su parte,
Platón llegó a decir que los estilos musicales
no podían ser alterados sin que, como resultado se derrumbaran
las instituciones políticas más importantes.
Aunque resulte paradójico,
la utilización de la música militar también
ha ejercido una influencia fundamental en el curso de los acontecimientos
históricos, porque en épocas pasadas se utilizaba
con la intención de provocar resultados devastadores en
el campo contrario. Tan eficaces eran los tambores y trompetas
en los campos de batalla, que los ejércitos derrotados
adoptaban con frecuencia una música similar o idéntica
a la de sus vencedores.
En otras ocasiones, el influjo
de la música sirvió para unificar, sirviendo para
unir naciones enteras. Por ejemplo la Guerra de Secesión
Norteamericana fue una revolución musical: es un hecho
histórico que la difusión de canciones patrióticas
de libertad fue uno de los métodos más persuasivos
por el que los Francmasones reagruparon al pueblo americano.
La Canción Libertaria se convirtió en una obsesión
y se cantaba en todas partes: en las manifestaciones políticas,
en las celebraciones patrióticas, en todo tipo de ceremonias.
Tales canciones jugaron un papel principal en la formación
del sentido de nacionalidad de los norteamericanos.
La música también
tiene su aplicación en el campo de la medicina. Desde
las sociedades primitivas hasta nuestros días , los cantos
y danzas rituales sirven como un aporte en la cura de enfermedades,
es decir tiene fines terapéuticos. Su empleo como terapia
o vía para la auto-transformación se abierto campo
en la sociedad moderna y ha sido incorporada al campo de la medicina
por sus poderosos efectos curativos.
Esoterismo y música
Existe una tradición
esotérica musical que se manifiesta a través de
grupos rosacrucianos, cabalistas, pitagóricos y alquimistas,
que fluye desde la Edad Media hasta nuestros días. Esta
estrecha conexión entre esoterismo y música parece
inseparable, como si los dos campos se iluminaran y complementaran
entre sí. Para muestra algunos ejemplos:
Claude Debussy fue Gran Maestro
de la Sociedad Secreta el Priorato de Sión, y se sintió
fascinado por las obras ocultas de Edgar Allan Poe.
Maurice Ravel estuvo intrigado
por muchos aspectos del ocultismo. Erik Satie fue miembro de
la Orden Rosacruz francesa. W. Amadeus Mozart fue francmasón
y tanto sus óperas como los trabajos instrumentales contienen
claves espirituales y símbolos expresivos de los ideales
y rituales masónicos. El total de las obras completas
de Mozart es de 626, entre las cuales descuellan 18 óperas,
20 misas y 49 sinfonías. Las obras masónicas más
notables que se conocen de este ilustre músico son: El
Viaje del compañero; Para el cierre de la Logia; La alegría
del francmasón; Pequeña cantata francmasónica;
música fúnebre masónica; Cantata andante
maestoso; La flauta mágica en concreto, fue un trabajo
de simbología masónica en su totalidad; El elogio
de la amistad.
Webern estudió entre
otras cosas, numerología cabalista. La obra musical de
Sibelius tiene un contenido masónico estimulado por ser
miembro de una Logia Masónica de Helsinki. La música
masónica ritual de Sibelius fue desconocida hasta que
dicha música, en forma de un manuscrito fue obsequiada
a la Gran Logia de New York por la Gran Logia de Finlandia, en
prueba de fraternidad, llevaba la firma de Sibelius. Esta composición
fue ejecutada por primera vez en los Estados Unidos en 1935,
en la Logia de Investigación Americana. Ese mismo año
una edición revisada de esta misma obra fue enriquecida
con tres trozos adicionales, incluyendo el tema de su famosa
composición Finlandia, que contienen palabras masónicas.
Josef Hauer fue un iniciado
Rosacruz que vio cada nota de la escala como poseedora de un
efecto espiritual específico. Lo mismo puede decirse de
algunos músicos contemporáneos como Gustav Holts,
cuyos estudios profundos de astrología le llevaron a componer
su imperecedera Suite de los Planetas y de Norman Thomas Miller,
cuyos poemas tonales, enclavados dentro de la música de
la Nueva Era, poseen un fondo de las enseñanzas de la
Gran Hermandad Blanca. En otra línea más ecléctica
se encuentra Stockhausen, que no sólo pretende haber reflejado
la Música de las Esferas procedentes de Sirio y de los
seres cósmicos que allí habitan, sino que afirma
provenir de una civilización de esta estrella.
|