¿En qué consiste
la suerte?
- Víctor Manuel Guzmán
Villena
- victormanuelguzman@yahoo.com
¿En qué consiste
la suerte? Para determinar que una persona tiene suerte conviene
hacer dos aclaraciones fundamentales:
En primer lugar, y por lo que
respecta a la persona en cuestión, el resultado que se
produce es totalmente "accidental". Tiene que haber
algo azaroso siempre que hablemos de suerte. (No podríamos
decir que un individuo tiene suerte porque le ha llegado el correo
a su casa, a no ser que haya ocurrido una catástrofe en
la que se haya perdido todo el correo con mensajes importantes
excepto el de algunos individuos entre los que se encuentra el
nuestro).
En segundo lugar, el resultado
en cuestión es de gran importancia en tanto que se trata
de un resultado positivo o negativo, una pérdida o un
beneficio. (Si X gana a la lotería, ha tenido suerte;
si Z es golpeado por una piedra, tiene mala suerte; pero si consideramos
un acontecimiento fortuito, en este caso no se puede hablar de
suerte).
¿Positivo o negativo?
Así pues, la suerte
implica tres cosas: 1º) un beneficiario y un afectado; 2º)
un acontecimiento que resulte ser favorable (positivo) o adverso
(negativo) desde el punto de vista de los intereses del individuo
afectado, y que además,3º) sea fortuito (inesperado
e imprevisto).
La suerte (buena o mala) cuenta
siempre con un elemento normativo de bueno o malo; alguien tiene
que verse afectado ya sea de forma positiva o negativa por un
acontecimiento antes de que su ejecución pueda ser propiamente
calificada positiva o negativamente. Es única y exclusivamente
porque tenemos intereses, por lo que las cosas nos pueden afectar
para bien o para mal; de ahí que la suerte entre en acción.
No podemos decir que una persona
tenga suerte porque se encuentre palomas en una plaza, o porque
vea una nube sobre su cabeza, en tanto que estos fenómenos
no afectan al bienestar de una persona. (Sería muy distinto
si se hubiera apostado al respecto.)
Para ventura o desventura
En caso de que nadie pueda
decir si los acontecimientos se desarrollan para bien o para
mal para los individuos involucrados, en caso de que todo sea
ambiguo y oscuro y no haya forma de discernir si lo que acontece
es para mejor o para peor, la suerte sale de la escena. Considérese
la historia clásica del Quijote de Cervantes. Con un individuo
normal, esos episodios estrafalarios, a saber el famoso encuentro
con los molinos de viento, por ejemplo, serían una desgracia.
Pero para el caballero andante de la Mancha con su extraña
locura y su modo excéntrico de considerar las cosas, todo
fue para bien en tanto que demostración de la seriedad
de su dedicación a la misión caballeresca. La incertidumbre
que se impone en este caso por lo que respecta a la ventura o
desventura sirve para mantener el tema de la suerte en suspenso:
la posibilidad de beneficio o pérdida es crucial para
la suerte. Un elemento inerte, a saber, una roca o un martillo
no pueden tener suerte. Pueden ocurrir cosas que los conserven
o que los deterioren, pero la ausencia de cualquier elemento
de afectividad significa ausencia de intereses y por lo tanto
descarta la entrada en acción de la suerte.
Un acontecer positivo
Se podría equiparar
"el fracaso de un acontecer negativo" con "un
acontecer positivo", y en consecuencia, "el fracaso
de un acontecimiento positivo" con "un acontecimiento
negativo"; los modos directos e indirectos de la suerte
llegan a identificarse. Dicha identificación resulta plausible
ya que, considerando la ecuación mencionada más
arriba, fracaso de lo negativo -acontecimiento positivo-, parece
totalmente apropiada. Evitar perder puede que no sea ganar, pero
es, sin lugar a duda, algo positivo. En cualquier caso, la buena
suerte no está en una ganancia de hecho del tipo que sea,
sino en correr un riesgo y salir victorioso de él.
¿Tuvo Colón suerte
cuando descubrió América? El hecho de que llegó
al continente de forma fortuita es hoy indiscutible. Pero evaluar
este hecho es bastante complejo. Aparentemente la dificultad
estriba en el horizonte temporal en el que nos situemos. En aquel
momento le sirvió para hacerse famoso. A medio plazo,
le ocasionó una indecible miseria e innumerables problemas
para el resto de su vida. A largo plazo, le sirvió para
inmortalizarlo. Hablando en términos generales, no obstante,
para juzgar si se tiene o no suerte nos servimos de los acontecimientos
inmediatos más que del devenir posterior. Es tener mala
suerte si a uno se le inunda su casa, incluso si en el transcurso
de las reparaciones posteriores se encuentra un tesoro. La buena
suerte puede contrarrestar la mala suerte del principio, pero
esto no nos permite quitarle la categoría de mala suerte
como tal.
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