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Eticidad del filosofo Mario
Bunge
Oswaldo Rivera V.
En esta época de dudas,
debates, cambios y corrupciones, la ética y la moral adquieren
trascendencia frente a los problemas económicos, administrativos
y sociales. Los esfuerzos y triunfos, a pesar de los obstáculos,
encuentran la construcción de un orden nuevo. Pese a ello,
se riegan inconsistencias y conductas oscuras inyectadas por
ilícitos.
Mario Bunge, filósofo argentino, aborda esta temática
fundamentándose en el profesionalismo y en el campo de
la ciencia. El aporte se relaciona con la ética, descartando
las arbitrariedades de muchos pensadores para construir una ética
científica, cuyo método implique orientación
conductual deseable dentro del individuo y la sociedad. Su estudio
epistemológico analiza concienzudamente los valores establecidos
y el mal uso de algunos adelantos científicos y tecnológicos.
SEÑALAMIENTOS
Este filósofo ofrece
un sistema viable. Hoy en día, los alumnos carecen de
nociones científicas, de lógica moderna, de análisis
del lenguaje, de investigaciones verificables e historia de las
ideas; sobre esas bases tendrá conciencia de la parte
científica, sistematizarán y enriquecerán
las opiniones que integran la visión del mundo y de la
vida, evaluarán las consecuencias y encontrarán
niveles de solución.
Bunge se afirma en el descubrimiento de pautas "regulares
de la estructura y del proceso del ser y del devenir". Formar
la personalidad para lo grande y significativo permite encontrar
mejores caminos reconociendo los hechos y la búsqueda
de soportes racionales e empíricos sostenidos fuertemente
por códigos morales de reflexión filosófica
donde las normas internas infundan "amor por la verdad,
por la independencia de juicio y libertad".
El desarrollo científico, la técnica, el aire,
en cuanto acciones, enriquecen el progreso y la ética
científica examina y controla las propensiones de estragos,
el privilegio, la opresión, el dogma y la corrupción.
Por esto, Bunge afirma: "La corrupción del mal empleo
de la ciencia continuará mientras se encuentren dirigentes
de esa nueva y floreciente empresa que se llama investigación
científica que estén dispuestos a lamer o adorar
al becerro de oro con tal de conseguir treinta dineros para comprar
armamentos y hombres".
Bunge expresa que se debe justificar la conducta cotidiana con
valor supremo de la verdad, practicando la moral y serias actitudes:
"honestidad intelectual, independencia de juicio, coraje
espiritual, amor por la libertad intelectual, sentido de justicia
evaluando fundamentos." Un código interno de alcance
ético que responda y añade: "La sumisión
de la ciencia al poder sojuzgador constituye la forma más
deplorable de la corrupción."
ETICA Y CIENCIA
En la obra 'Ética y
Ciencia', 'La Casualidad', 'Intuición y Ciencia', 'Teoría
y Realidad', examina la cultura y los efectos de la civilización.
Formula interrogantes acerca de las riquezas acumuladas y que
no sabemos qué hacer, ni justificar cualquier arbitrariedad.
'Ética y Ciencia' entrega estudios sobre la disparidad
de los códigos morales, las transformaciones políticas,
el surgimiento de nuevas clases sociales, las convulsiones que
son tratadas mediante la ética descriptiva, analítica
y de la ciencia.
Sustentándose en las éticas señaladas aspira
a desprenderse del "muestrario de opiniones y construir
una ética científica como ciencia de la conducta
deseable que emplee el método científico y los
conocimientos acerca del individuo y la sociedad".
Aplica la lógica, el acto de evaluar dentro de la ciencia,
las normas, el lenguaje real, los valores corrientes de la vida
científica y tecnológica, la mentalidad ética
de la ciencia. Todos estos aspectos cubren la acción del
ser humano y su dirección al desenvolvimiento de la existencia.
EQUILIBRIO
Para Mario Bunge la ciencia
está relacionada con la filosofía científica
que mantiene códigos: conocimientos seguros, exponerse
a la crítica, justificar los frutos científicos
y su aplicación para que haya equilibrio en los beneficios
comunes. Con ello, la ética obtiene su materia prima que
es la moral; resultado de las fuerzas sociales; y tiene vigor
para constituirse en "ciencia de la conducta deseable y
normativa" que discierne las pautas a las cuales se ajusta
la conducta con el auxilio de la antropología, la psicología,
la psicología y la sociología.
El desarrollo material y espiritual genera grandes posibilidades
de equilibrio económico y relación estrecha entre
el progreso y la ética, cuyos productos serán apreciados
con objetividad y respaldos por el ámbito ético
en una síntesis comunicativa que sacuda las intenciones
de dominio y explotación.
El filosofo, fundándose en el conocimiento y en normas
internas de investigación pide "proceder hasta llegar
a la verdad, con "independencia de juicio y libertad, sentido
y claridad; justificar lo que se afirme, no atarse a dogma alguno,
renovarse cada día, tolerar la investigación y
ser intolerante a la ignorancia organizada y analizar que no
toda tecnología es Buena".
En el análisis del valor, el filósofo indica que
el individuo solo puede ser servido por la sociedad porque "un
humanismo sin ciencia y neutral es inoperante; una ciencia sin
humanismo es peligrosa. Y para no corromperse, la investigación
científica debe guiarse por principios humanistas".
LAS CIENCIAS Y LAS ARTES
En medio de las angustias sociales
y aproximaciones de enunciados, confusiones de fines por medios,
servicios a los intereses estrechos debilitan la "misión
de la ciencia que no es acatar sino innovar, no es ocultar sino
descubrir".
En este sentido priman los bienes comunes y la "ciencia
-dice - es un medio de producción con una modalidad ética
precisa: no puede haber ciencia deshonesta, ciencia en búsqueda
deliberada del error, o que eluda la crítica o que suprima
la verdad". Sin embargo, necesitamos recta conducta de investigación
y producción que no alteren la salud y la vida de los
consumidores, a pretexto de presiones comerciales.
El progreso necesita aumento de las ciencias y las artes configuradas
por valores, así la posibilidad objetiva se enriquecerá
notablemente y desplegará bienestar, seguridad, cultura,
libertad y profundidad política cubierta de moral sustentadora
de caminos rectos para evitar que la riqueza excesiva sirva más
de peligro que de ayuda a los pueblos.
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