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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Batalla de Iñaquito

CÉSAR AUGUSTO ALARCÓN COSTTA

PIZARRO Y ALMAGRO

Muy temprano surgieron las disputas entre los conquistadores Francisco Pizarro y Diego de Almagro, quienes habiendo recibido del Rey de España sendas gobernaciones, no tenían claro a cual de las dos jurisdicciones pertenecía el Cusco, lo que les llevó a enfrentarse violentamente en una cruenta batalla por el dominio de esa ciudad, la misma que finalmente fue tomada por Almagro, a costa de numerosos muertos y prisioneros entre quienes figuraban los hermanos Hernando y Gonzalo Pizarro.

Equivocadamente, Almagro creyó que perdonándoles la vida retornaría la paz. La realidad fue diametralmente opuesta, tan pronto como estuvieron libres, conspiraron y apresaron a Almagro para acto seguido ordenar su ejecución. En venganza los almagristas asesinaron a Francisco Pizarro en Lima y proclamaron como nuevo gobernante al hijo de Almagro. Con esto se desató una espantosa y sanguinaria confrontación entre los partidarios de los conquistadores.

Frente a los desórdenes Carlos V, designó a Cristóbal Vaca de Castro como nuevo Gobernador del Perú, quien el 26 de septiembre de 1541 pasó por Quito y presentó su nombramiento ante el Cabildo de la ciudad, al tiempo que asumió sus funciones, ordenó la estructuración de las fuerzas militares para someter al usurpador Almagro, a quien derrotó y apresó en la batalla de Chupas. Poco después el prisionero fue ejecutado en el mismo sitio que tiempo atrás su padre perdió la vida.

Mientras esto sucedía, Gonzalo Pizarro, que andaba en su expedición al "país de la canela" oi "dorado", retornó a Quito a inicios de junio de 1543, y poco después se radicó temporalmente en Charcas, actual Bolivia.

EL VIRREINATO

Carlos V, con el propósito de organizar la administración de las colonias, dispuso la creación del Virreinato de Perú y nombró como titular de ese cargo a Blasco Núñez de Vela, anciano de carácter fuerte e intransigente voluntad, decidido a imponer el mandato real sin miramientos ni contemplaciones, para lo cual nunca dudó mandar a ejecutar a quienes mostraban cualquier indicio de resistencia o indisciplina.

La creación del Virreinato y la rigidez de funcionario, generaron inmediata resistencia de los colonizadores que veían peligrar sus privilegios y concluir su tiempo de arbitrariedades y tropelías, razón por la cual forjaron una reacción que empezando por descontento e insatisfacción, llegó incluso a plantearse la independencia de España. A la cabeza de esta reacción estuvo Gonzalo Pizarro que fue nombrado por los sediciosos como nuevo Gobernador.

GONZALO PIZARRO

Poco después de su llegada, el Virrey Núñez de Vela fue apresado en Lima y deportado, sin embargo, su propio custodio lo liberó frente a Tumbes, desde donde marchó a Quito para organizar un ejército, el mismo que salió en marzo de 1545 con rumbo a Piura, ciudad desde la cual fue perseguido por Pizarro, viéndose forzado a regresar a Quito y desde allí continuar viaje a Pasto y Popayán.

Habiendo organizado un ejército de algo más de trescientos soldados y contando en su bando con veteranos como Sebastián de Benalcázar, regresó a Quito decidido hacer la guerra. los de Pizarro estaban acampando en la orilla izquierda del Guayllabamba y los del Virrey armaron su campamento al frente, pero aprovechando la oscuridad de la noche avanzaron en silencio y entraron en Quito que prácticamente estaba abandonada.

LA BATALLA

El Virrey no quiso oír consejos de nadie para buscar acuerdos, su empeño en la guerra era ciego y su decisión inquebrantable. Pizarro tan pronto como descubrió que sus adversarios habían tomado la iniciativa, también movilizó sus tropas. Los dos bandos acamparon al norte de la ciudad, en lo que en ese entonces se llamaba Iñaquito y que ahora corresponde al lado occidental de la Alameda y El Ejido. Era la tarde del lunes 18 de enero de 1546, día de Santa Prisca. La batalla fue feroz y sangrienta, los de Pizarro que doblaban en número y armamento gritaban "libertad", los del virrey respondían "lealtad".

En medio de la lucha cayó el virrey mal herido. De inmediato los vencedores le rodearon, y entre ellos estuvo Suárez de Carvajal, sobrino Illán Suárez, tiempo atrás ejecutado en Lima por orden del virrey; sediento de venganza Carvajal quiso degollarlo en el acto, pero por consejo de Pedro de Puelles, ordenó a un esclavo negro que cortase la cabeza del vencido, la misma que fue exhibida como trofeo y atada a una picota por varias horas, antes de ser sepultada al día siguiente junto al destrozado cuerpo. Tan pronto como terminó el combate llegaron los desafueros, el odio y la venganza cobró más víctimas que la acción de armas. Así terminó en Quito la vida del primer Virrey del Perú. El vencedor Pizarro fue objeto de adulos y no pocos le pedían proclamarse rey. Permaneció en Quito hasta inicios de julio y luego se dirigió a Lima.

Frente a la rebelión, la corona designó al sacerdote Pedro de La Gasca como nuevo Presidente, quien asumió su misión con la clara determinación de imponer la autoridad de España. Luego vinieron nuevos enfrentamientos entre las fuerzas reales y las rebeldes hasta el 9 de abril de 1548, cuando en Jaquijaguana, en medio de masivas deserciones, Gonzalo Pizarro fue apresado y ejecutado.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador