Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Espejo y el poder de las palabras

Glenda Viñamagua

Eugenio Espejo nació en Quito en febrero 21 de 1747, realizó sus estudios en una escuela pública y se graduó de profesor de filosofía a los 15 años en el Colegio San Gregorio , obtuvo un doctorado en medicina a los 20 años y tres años más tarde se graduó en derecho.

Espejo fue sinónimo de erudición y denuncia en la colonia, esto le sumió en muchos conflictos entre ellos la privación de su libertad y el extrañamiento. En 1783 al negarse a aceptar un nombramiento de Médico, en la misión que definiría los límites de la Real Audiencia en los ríos Marañón y Pará se lo detiene por primera vez.

En 1785 se le pide que se aleje de Quito por las críticas que hace a los médicos corruptos y a los betlemitas en su obra "Prevención de las viruleas". Espejo va rumbo a Perú, pero se queda en Riobamba, en donde saca a luz su faceta de abogado, al defender a la población indígena y a los curas de Riobamba por el cobro de impuestos. Esto sumado a las "Cartas riobambenses" motivaron un juicio por injurias en su contra.

En 1789 se lo extraña a Santa Fe de Bogotá acusándole de la autoría del libelo "El retrato de gorilla",un ataque a Carlos III. Espejo presenta pruebas de no ser el autor de este documento y se le permite regresar a Quito. Este viaje obligado lejos de ser un triste episodio en su vida fue muy favorable, aquí alcanza madurez en su obra y con la ayuda de su amigo y ex discípulo Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre trabaja el "Discurso dirigido a la muy ilustre y muy leal ciudad de Quito representada por el Ilustrísimo Cabildo, Justicia y Regimiento y a todos los señores socios provistos a la erección de una Sociedad Patriótica, sobre la necesidad de establecerla luego con el título de Escuela de la Concordia".
En 1791 regresa a Quito y hace realidad su "Discurso" al lograr instalar la sociedad patriótica de Amigos de Quito. En noviembre 11 de 1793 Carlos IV diluyó esta sociedad.

Apartir de esta fecha Espejo se recluye en la Biblioteca y desde allí continúa con su labor. Sus escritos a favor de la independencia de la colonias circularon en la clandestinidad, Espejo intuyó que esto daría origen a un nuevo apresamiento razón por la que intentó salir de la Audiencia de Quito hacia otra Audiencia de América, pero los rumores acerca de esta decisión de Espejo alertaron al presidente y el 30 de enero de 1795 lo apresó en una mazmorra en la que murió en diciembre del mismo año.

Obra

En su obra trató de expresar el sentir de una sociedad que necesitaba liberase de la opresión y que tenía a su favor la época de la ilustración marcada por la historia. Asumió su preparación experimentando en su propio ser "el bello espíritu" trabajado en el "Nuevo Luciano".

En Espejo se nota el trayecto de la denuncia mordaz en su primera etapa a la denuncia y propuesta en su etapa final cuando su prosa ya se muestra madura.

Su producción literaria inicia en 1779 con el Nuevo Luciano, Marco Poncio Catón, La Ciencia Blancardina, obras que se complementan; continua con Reflexiones sobre las viruelas, Defensa de los curas de Riobamba, Cartas riobambenses, Discurso de la Concordia, Primicias de la Cultura, Memorias sobre quinas, Voto de un ministro togado, I Sermón de Santa Rosa de Lima , II Sermón de Santa Rosa de Lima; dedicadas estas dos últimas a Juan Pablo, su hermano clérigo en 1793 y 1794 respectivamente.

En todas sus creaciones, incluso en las de caracter científico , luce un tono de inconformidad, su ansia de revolución, de cambio en toda la sociedad, aun apesar de ir por la cuerda floja con su propia libetad, y al final de esta cuerda, el destino le coloca una zancadilla que terminaría con su vida.

Las Cartas riobambenses

Nacen a partir de la Defensa de los Curas de Riobamba, su común denominador es la ironía. Y es que ¿qué otro elemento se puede utilizar para contrarestar la opresión, qué otro elemento puede resultar tan letal?.

Juegos de palabras muy bien utilizados y puestos en boca de la madamita Monteverde provocan la jocosidad y el hundimiento de ella de Juan Pérez y Covarrubias, y de Vargas dos personajes que la acompañan en sus relatos.

Resulta muy ingenioso por parte de Espejo el haber utilizado el género epistolar para la denuncia, por el carácter confidencial que se supone tiene una carta.

La crítica que se siente en la cartas es tan juguetona como hiriente, pues la denuncia se presenta con un disfraz tan bien trabajado, en una suerte de doble sentido que indudablemente llevó a la reflexión y al resentimiento de María Chiriboga, Marco de León y Velasco, e Ignacio Barreto, alcalde y cobrador de tributos, los tres fueron los verdaderos aludidos y atacados en la Obra.

Carta sexta
Sobre la pasiones bien ordenadas de mi Juan

Riobamba y Marzo veinticinco de mil setecientos ochenta y siete- Juanito amado: Te estarás riendo de mi humorada de escribirte tantas cartas.

También me río yo de haberla tenido en tiempo tan santo. Pero no era dable que yo la pudiese detener con peligro de mi vida. Sabe mi precioso Juan, que las mujeres reventamos si algo se nos queda dentro. Pero lo hecho, hecho, y vamos adelante. Creo, pues que estos ímpetus de la naturaleza, llamabas tú, a lo filosófico, pasiones naturales.

Si hemos de haber bajo de este conocimiento, ya sé que tú tienes muy ordenadas las tuyas. Cóleras racionales a su tiempo, sueño por la noche, vigilias en el día, gana de come, ni urgente, ni muy parco, ni voraz; efectos corteses y nobles; apetitos de la carne sin bajeza; pensamientos sublimes y levantados hacia personas y objetos nada vulgares; en fin el gozo, la tristeza, la filosofía, el estudio, e cortejo y todas tus pasiones van en compás y a toro; son redondas como un globo, cuadradas como un dado y ordenadas como ellas sola. Por eso obras bien, oportunamente y con acierto. ¿Quién puede decir lo contrario? Por eso es que, siendo negocio mío y de mi sexo, te mueres por él; piensas noblemente, te dedicas a un cuidado que no puede mirar con indiferencia el que no esté sacrificado a las pasiones más desordenadas. Estos mis paisanos, al contrario de ti, las tienen pésimas mal conducidas y en una palabra, las más desordenadas. La que más domina a algunos de ellos es la suma alegría, de manera que algún día, pienso han de quedar muertos repentinamente de risa. Lo peor es que los bellacos se ríen de ti, te tienen en nada, y cantan públicamente con la pasión más desordenada lo que se sigue, y has de leer:

Novel golondrina, ¿adónde
vuelas ciega, de tu nido,
sin advertir que en la esfera
hay también sus precipicios?

¿Por qué, siendo pajarraco
que al sol sus luces no ha visto,
ser quieres águila real,
sólo porque tienes pico?

¿Por qué, por qué, golondrina,
te vaticinas prodigios,
tú que, en vez de canto, tienes
un muy molesto silbido?

¿Ha de ser lo muy parlero
ese mérito exquisito
que te sirva de aura dulce,
a dar en la esfera un giro?

O al contrario, ¿no ha ser
lo parlero aquel motivo
por quien el mundo conozca
que e mayor tu voz que el tino?

Luego, novel golondrina,
evita nuevos peligros
sin nuevo canto canto ni vuelo, si naciste pajarillo.

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador