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Espejo y el poder de las palabras
Glenda Viñamagua
Eugenio Espejo nació
en Quito en febrero 21 de 1747, realizó sus estudios en
una escuela pública y se graduó de profesor de
filosofía a los 15 años en el Colegio San Gregorio
, obtuvo un doctorado en medicina a los 20 años y tres
años más tarde se graduó en derecho.
Espejo fue sinónimo
de erudición y denuncia en la colonia, esto le sumió
en muchos conflictos entre ellos la privación de su libertad
y el extrañamiento. En 1783 al negarse a aceptar un nombramiento
de Médico, en la misión que definiría los
límites de la Real Audiencia en los ríos Marañón
y Pará se lo detiene por primera vez.
En 1785 se le pide que se aleje
de Quito por las críticas que hace a los médicos
corruptos y a los betlemitas en su obra "Prevención
de las viruleas". Espejo va rumbo a Perú, pero se
queda en Riobamba, en donde saca a luz su faceta de abogado,
al defender a la población indígena y a los curas
de Riobamba por el cobro de impuestos. Esto sumado a las "Cartas
riobambenses" motivaron un juicio por injurias en su contra.
En 1789 se lo extraña
a Santa Fe de Bogotá acusándole de la autoría
del libelo "El retrato de gorilla",un ataque a Carlos
III. Espejo presenta pruebas de no ser el autor de este documento
y se le permite regresar a Quito. Este viaje obligado lejos de
ser un triste episodio en su vida fue muy favorable, aquí
alcanza madurez en su obra y con la ayuda de su amigo y ex discípulo
Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre
trabaja el "Discurso dirigido a la muy ilustre y muy leal
ciudad de Quito representada por el Ilustrísimo Cabildo,
Justicia y Regimiento y a todos los señores socios provistos
a la erección de una Sociedad Patriótica, sobre
la necesidad de establecerla luego con el título de Escuela
de la Concordia".
En 1791 regresa a Quito y hace realidad su "Discurso"
al lograr instalar la sociedad patriótica de Amigos de
Quito. En noviembre 11 de 1793 Carlos IV diluyó esta sociedad.
Apartir de esta fecha Espejo
se recluye en la Biblioteca y desde allí continúa
con su labor. Sus escritos a favor de la independencia de la
colonias circularon en la clandestinidad, Espejo intuyó
que esto daría origen a un nuevo apresamiento razón
por la que intentó salir de la Audiencia de Quito hacia
otra Audiencia de América, pero los rumores acerca de
esta decisión de Espejo alertaron al presidente y el 30
de enero de 1795 lo apresó en una mazmorra en la que murió
en diciembre del mismo año.
Obra
En su obra trató de
expresar el sentir de una sociedad que necesitaba liberase de
la opresión y que tenía a su favor la época
de la ilustración marcada por la historia. Asumió
su preparación experimentando en su propio ser "el
bello espíritu" trabajado en el "Nuevo Luciano".
En Espejo se nota el trayecto
de la denuncia mordaz en su primera etapa a la denuncia y propuesta
en su etapa final cuando su prosa ya se muestra madura.
Su producción literaria
inicia en 1779 con el Nuevo Luciano, Marco Poncio Catón,
La Ciencia Blancardina, obras que se complementan; continua con
Reflexiones sobre las viruelas, Defensa de los curas de Riobamba,
Cartas riobambenses, Discurso de la Concordia, Primicias de la
Cultura, Memorias sobre quinas, Voto de un ministro togado, I
Sermón de Santa Rosa de Lima , II Sermón de Santa
Rosa de Lima; dedicadas estas dos últimas a Juan Pablo,
su hermano clérigo en 1793 y 1794 respectivamente.
En todas sus creaciones, incluso
en las de caracter científico , luce un tono de inconformidad,
su ansia de revolución, de cambio en toda la sociedad,
aun apesar de ir por la cuerda floja con su propia libetad, y
al final de esta cuerda, el destino le coloca una zancadilla
que terminaría con su vida.
Las Cartas riobambenses
Nacen a partir de la Defensa
de los Curas de Riobamba, su común denominador es la ironía.
Y es que ¿qué otro elemento se puede utilizar para
contrarestar la opresión, qué otro elemento puede
resultar tan letal?.
Juegos de palabras muy bien
utilizados y puestos en boca de la madamita Monteverde provocan
la jocosidad y el hundimiento de ella de Juan Pérez y
Covarrubias, y de Vargas dos personajes que la acompañan
en sus relatos.
Resulta muy ingenioso por parte
de Espejo el haber utilizado el género epistolar para
la denuncia, por el carácter confidencial que se supone
tiene una carta.
La crítica que se siente
en la cartas es tan juguetona como hiriente, pues la denuncia
se presenta con un disfraz tan bien trabajado, en una suerte
de doble sentido que indudablemente llevó a la reflexión
y al resentimiento de María Chiriboga, Marco de León
y Velasco, e Ignacio Barreto, alcalde y cobrador de tributos,
los tres fueron los verdaderos aludidos y atacados en la Obra.
Carta sexta
Sobre la pasiones bien ordenadas de mi Juan
Riobamba y Marzo veinticinco
de mil setecientos ochenta y siete- Juanito amado: Te estarás
riendo de mi humorada de escribirte tantas cartas.
También me río
yo de haberla tenido en tiempo tan santo. Pero no era dable que
yo la pudiese detener con peligro de mi vida. Sabe mi precioso
Juan, que las mujeres reventamos si algo se nos queda dentro.
Pero lo hecho, hecho, y vamos adelante. Creo, pues que estos
ímpetus de la naturaleza, llamabas tú, a lo filosófico,
pasiones naturales.
Si hemos de haber bajo de este
conocimiento, ya sé que tú tienes muy ordenadas
las tuyas. Cóleras racionales a su tiempo, sueño
por la noche, vigilias en el día, gana de come, ni urgente,
ni muy parco, ni voraz; efectos corteses y nobles; apetitos de
la carne sin bajeza; pensamientos sublimes y levantados hacia
personas y objetos nada vulgares; en fin el gozo, la tristeza,
la filosofía, el estudio, e cortejo y todas tus pasiones
van en compás y a toro; son redondas como un globo, cuadradas
como un dado y ordenadas como ellas sola. Por eso obras bien,
oportunamente y con acierto. ¿Quién puede decir
lo contrario? Por eso es que, siendo negocio mío y de
mi sexo, te mueres por él; piensas noblemente, te dedicas
a un cuidado que no puede mirar con indiferencia el que no esté
sacrificado a las pasiones más desordenadas. Estos mis
paisanos, al contrario de ti, las tienen pésimas mal conducidas
y en una palabra, las más desordenadas. La que más
domina a algunos de ellos es la suma alegría, de manera
que algún día, pienso han de quedar muertos repentinamente
de risa. Lo peor es que los bellacos se ríen de ti, te
tienen en nada, y cantan públicamente con la pasión
más desordenada lo que se sigue, y has de leer:
Novel golondrina, ¿adónde
vuelas ciega, de tu nido,
sin advertir que en la esfera
hay también sus precipicios?
¿Por qué, siendo
pajarraco
que al sol sus luces no ha visto,
ser quieres águila real,
sólo porque tienes pico?
¿Por qué, por
qué, golondrina,
te vaticinas prodigios,
tú que, en vez de canto, tienes
un muy molesto silbido?
¿Ha de ser lo muy parlero
ese mérito exquisito
que te sirva de aura dulce,
a dar en la esfera un giro?
O al contrario, ¿no
ha ser
lo parlero aquel motivo
por quien el mundo conozca
que e mayor tu voz que el tino?
Luego, novel golondrina,
evita nuevos peligros
sin nuevo canto canto ni vuelo, si naciste pajarillo.
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