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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Eloy Alfaro regresa

César Augusto Alarcón Costta

La Revolución Liberal conducida por el general Eloy Alfaro, fue un proceso caracterizado por violentos enfrentamientos, no solo contra los sectores políticos conservadores, sino también contra los sectores del propio liberalismo profundamente fraccionado entre alfaristas y placistas. Uno de los episodios más dramáticos de esta disputa, tuvo lugar cuando, al término del primer período presidencial del general Leonidas Plaza, llegó el momento de escoger al nuevo presidente.

De un lado Alfaro veía el momento para retomar la conducción política del Estado para continuar con su obra revolucionaria iniciada en 1895; desde el lado opuesto, Plaza no disimulaba su decisión de elevar a la primera magistratura a quien le permita continuar gobernando tras bastidores para evitar el radicalismo alfarista. Estas dos posiciones representaban las fuerzas sociales, ideológicas y económicas que en aquel momento se disputaban la hegemonía política.

El efímero Lizardo García

A pesar de los intentos de Alfaro por unificar al liberalismo tras una sola candidatura, fue imposible evitar que Leonidas Plaza termine imponiendo la candidatura oficial de Lizardo García, a quien se le declaró electo con 74.369 votos, en una de aquellas típicas elecciones forjadas por el gobierno en funciones. El 1º de septiembre de 1905, García asumió la Presidencia y su mentor Leonidas Plaza viajó a Washington en calidad de ministro plenipotenciario.

La fuerza histórica de la Revolución Liberal estaba latente en sectores muy representativos de la Patria y no podía ser ignorada, contenida o desvirtuada por la simple sagacidad de Plaza. El naciente gobierno de García, no tenía la robustez ni la energía para oponerse al vigoroso liderazgo del Viejo Luchador, que nunca dejó desmayar su voluntad de dirigir al Ecuador por el sendero del progreso.

La insurgencia

En diciembre de 1905 estuvo en plena marcha el proyecto alfarista para tomar por segunda ocasión el poder político. La noche del 31 fue la ocasión propicia para la insurrección. Mientras en el Palacio de Gobierno tenía lugar el baile de fin de año, a la una de la mañana del 1º de enero de 1906, el coronel Emilio María Terán, en Riobamba, asumió el control del batallón "Quito" y mediante telegrama informó al propio Presidente García, la proclamación de la Jefatura Suprema de Eloy Alfaro. Al mismo tiempo en Guaranda los revolucionarios también asumieron el control civil y militar de la plaza.

"Campaña de 20 dias"

A partir del primer día del nuevo año empezó una cruenta lucha, a la que Roberto Andrade la llamó "Campaña de 20 días", con violentos enfrentamientos en distintas zonas de nuestra geografía. Las fuerzas gubernamentales avanzaron desde Quito con dirección a Riobamba al mando del comandante Antonio Espinar y desde Guayaquil con el comandante Manuel Andrade Lalama. A las once de la mañana del 4 de enero estas tropas del gobierno se enfrentaron con los insurgentes en Chancahuán cerca de Licán en la provincia del Chimborazo, y lograron derrotar a los insurgentes, sin embargo el espíritu revolucionario se manifestaba como una ola irrefrenable.

En la madrugada del mismo 1º de enero Eloy Alfaro salió de Guayaquil con rumbo a la sierra por la provincia Bolívar. En Ambato el coronel Ulpiano Páez jefe del "Pichincha", se pronunció por Alfaro y avanzó a Latacunga desde donde, el 4 de enero logró que las tropas del batallón "Carchi" se unan a la causa rebelde. El general Nicanor Arellano desde Tulcán también se sumó y avanzó a Ibarra donde el batallón "Esmeraldas" el día 5 se unió a la revolución.

A las once de la mañana del 15 de enero en el Chasqui (provincia de Cotopaxi) fue el escenario de un feroz combate, en el que cayeron más de 200 defensores del gobierno. Al conocer este resultado, Lizardo García firmó su renuncia y el 16 buscó asilo en la legación de Colombia.
El día 17, Eloy Alfaro entró victorioso en Quito y asumió la Jefatura Suprema, pero aun quedaba un episodio que superar, el general.

Leonidas Plaza llegó a Guayaquil el 18 y desesperadamente pretendió organizar sus fuerzas contra el nuevo gobierno; primero proclamó un aparente gobierno en torno a la figura del vicepresidente doctor Alfredo Baquerizo Moreno y designó su respectivo gabinete, sin embargo, al mismo tiempo la policía de Guayaquil se pronunció por Eloy Alfaro, liberó a los presos políticos y junto a los revolucionarios liberales conducidos por Delfín Triviño, Luis Quirola y Apolinario Campi, combatió en las calles de la ciudad hasta derrotar a las huestes de Plaza, que abatido fugó con rumbo a Panamá.

El nuevo gobierno

Alfaro convocó a Asamblea Constituyente, fue elegido Presidente Constitucional y tomó posesión del cargo el 1º de enero de 1907. De este segundo período quedaron importantes obras y leyes, como la Constitución Política de 1906 que institucionalizó el laicismo y la libertad de cultos, la primera Ley de Protección Industrial, la Ley de Marcas y Fábricas, la llamada "ley de manos muertas", en virtud de la cual, las propiedades del clero pasaron a la beneficencia pública. El 25 de junio de 1908 llegó el ferrocarril a Quito; en 1910 el Presidente Alfaro lideró una de las más grandes manifestaciones de unidad nacional de nuestra historia levantada frente a la amenaza de agresión peruana. Desde luego, también se registraron violentos acontecimientos como la muerte del coronel Antonio Vega Muñoz el 9 de diciembre de 1906 en Cuenca, la represión a los estudiantes universitarios de Quito el 25 abril de 1907, el intento de asesinato de Eloy Alfaro el 19 de julio del mismo año en Guayaquil.s

 
 
 
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