Eloy Alfaro regresa
César Augusto Alarcón
Costta
La Revolución Liberal
conducida por el general Eloy Alfaro, fue un proceso caracterizado
por violentos enfrentamientos, no solo contra los sectores políticos
conservadores, sino también contra los sectores del propio
liberalismo profundamente fraccionado entre alfaristas y placistas.
Uno de los episodios más dramáticos de esta disputa,
tuvo lugar cuando, al término del primer período
presidencial del general Leonidas Plaza, llegó el momento
de escoger al nuevo presidente.
De un lado Alfaro veía
el momento para retomar la conducción política
del Estado para continuar con su obra revolucionaria iniciada
en 1895; desde el lado opuesto, Plaza no disimulaba su decisión
de elevar a la primera magistratura a quien le permita continuar
gobernando tras bastidores para evitar el radicalismo alfarista.
Estas dos posiciones representaban las fuerzas sociales, ideológicas
y económicas que en aquel momento se disputaban la hegemonía
política.
El efímero Lizardo
García
A pesar de los intentos de
Alfaro por unificar al liberalismo tras una sola candidatura,
fue imposible evitar que Leonidas Plaza termine imponiendo la
candidatura oficial de Lizardo García, a quien se le declaró
electo con 74.369 votos, en una de aquellas típicas elecciones
forjadas por el gobierno en funciones. El 1º de septiembre
de 1905, García asumió la Presidencia y su mentor
Leonidas Plaza viajó a Washington en calidad de ministro
plenipotenciario.
La fuerza histórica
de la Revolución Liberal estaba latente en sectores muy
representativos de la Patria y no podía ser ignorada,
contenida o desvirtuada por la simple sagacidad de Plaza. El
naciente gobierno de García, no tenía la robustez
ni la energía para oponerse al vigoroso liderazgo del
Viejo Luchador, que nunca dejó desmayar su voluntad de
dirigir al Ecuador por el sendero del progreso.
La insurgencia
En diciembre de 1905 estuvo
en plena marcha el proyecto alfarista para tomar por segunda
ocasión el poder político. La noche del 31 fue
la ocasión propicia para la insurrección. Mientras
en el Palacio de Gobierno tenía lugar el baile de fin
de año, a la una de la mañana del 1º de enero
de 1906, el coronel Emilio María Terán, en Riobamba,
asumió el control del batallón "Quito"
y mediante telegrama informó al propio Presidente García,
la proclamación de la Jefatura Suprema de Eloy Alfaro.
Al mismo tiempo en Guaranda los revolucionarios también
asumieron el control civil y militar de la plaza.
"Campaña de
20 dias"
A partir del primer día
del nuevo año empezó una cruenta lucha, a la que
Roberto Andrade la llamó "Campaña de 20 días",
con violentos enfrentamientos en distintas zonas de nuestra geografía.
Las fuerzas gubernamentales avanzaron desde Quito con dirección
a Riobamba al mando del comandante Antonio Espinar y desde Guayaquil
con el comandante Manuel Andrade Lalama. A las once de la mañana
del 4 de enero estas tropas del gobierno se enfrentaron con los
insurgentes en Chancahuán cerca de Licán en la
provincia del Chimborazo, y lograron derrotar a los insurgentes,
sin embargo el espíritu revolucionario se manifestaba
como una ola irrefrenable.
En la madrugada del mismo 1º
de enero Eloy Alfaro salió de Guayaquil con rumbo a la
sierra por la provincia Bolívar. En Ambato el coronel
Ulpiano Páez jefe del "Pichincha", se pronunció
por Alfaro y avanzó a Latacunga desde donde, el 4 de enero
logró que las tropas del batallón "Carchi"
se unan a la causa rebelde. El general Nicanor Arellano desde
Tulcán también se sumó y avanzó a
Ibarra donde el batallón "Esmeraldas" el día
5 se unió a la revolución.
A las once de la mañana
del 15 de enero en el Chasqui (provincia de Cotopaxi) fue el
escenario de un feroz combate, en el que cayeron más de
200 defensores del gobierno. Al conocer este resultado, Lizardo
García firmó su renuncia y el 16 buscó asilo
en la legación de Colombia.
El día 17, Eloy Alfaro entró victorioso en Quito
y asumió la Jefatura Suprema, pero aun quedaba un episodio
que superar, el general.
Leonidas Plaza llegó
a Guayaquil el 18 y desesperadamente pretendió organizar
sus fuerzas contra el nuevo gobierno; primero proclamó
un aparente gobierno en torno a la figura del vicepresidente
doctor Alfredo Baquerizo Moreno y designó su respectivo
gabinete, sin embargo, al mismo tiempo la policía de Guayaquil
se pronunció por Eloy Alfaro, liberó a los presos
políticos y junto a los revolucionarios liberales conducidos
por Delfín Triviño, Luis Quirola y Apolinario Campi,
combatió en las calles de la ciudad hasta derrotar a las
huestes de Plaza, que abatido fugó con rumbo a Panamá.
El nuevo gobierno
Alfaro convocó a Asamblea
Constituyente, fue elegido Presidente Constitucional y tomó
posesión del cargo el 1º de enero de 1907. De este
segundo período quedaron importantes obras y leyes, como
la Constitución Política de 1906 que institucionalizó
el laicismo y la libertad de cultos, la primera Ley de Protección
Industrial, la Ley de Marcas y Fábricas, la llamada "ley
de manos muertas", en virtud de la cual, las propiedades
del clero pasaron a la beneficencia pública. El 25 de
junio de 1908 llegó el ferrocarril a Quito; en 1910 el
Presidente Alfaro lideró una de las más grandes
manifestaciones de unidad nacional de nuestra historia levantada
frente a la amenaza de agresión peruana. Desde luego,
también se registraron violentos acontecimientos como
la muerte del coronel Antonio Vega Muñoz el 9 de diciembre
de 1906 en Cuenca, la represión a los estudiantes universitarios
de Quito el 25 abril de 1907, el intento de asesinato de Eloy
Alfaro el 19 de julio del mismo año en Guayaquil.s
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