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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Juana la Loca edificó su propia leyenda

El Mundo

La reina Juana no estaba loca como los libros de historia nos han hecho creer. Así lo afirma Bethany Aram, profesora de Historia de la Universidad de Sevilla, en el libro La reina Juana. Gobierno, piedad y dinastía (Marcial Pons).

Aram sostiene que 'los cimientos de la leyenda surgen de la misma Juana y de su entorno familiar'. La obra 'explica un problema importante del pasado tan detalladamente que no será necesario ningún examen adicional más durante una generación o más', afirmó el hispanista y autor del prólogo Geoffrey Parker en la presentación del libro en Madrid.

Todos los que rodeaban a Juana (1479-1555) estaban interesados en promover esa imagen de loca. Su esposo, Felipe, para compensar que ella era la heredera; su padre, Fernando, por razones de Estado, y su hijo Carlos para desacreditarla y poder reinar en los territorios que sólo le pertenecían a ella a la muerte de su madre Isabel la Católica. E, incluso, sostiene Aram, la reina quiso fomentar esta idea con el fin de proteger los derechos dinásticos de sus hijos y evitar un segundo matrimonio, ya que enviudó a los 28 años.

La estudiosa, que ha contrastado durante 10 años documentos en 55 colecciones de manuscritos guardados en siete países, esta 'encantada' de la difusión de la película de Vicente Aranda Juana la Loca, pues con su obra cree demostrar que no era tan pasional como pensamos. Para Aram, el amor era un concepto político en el siglo XVI que significaba fidelidad a los intereses políticos: 'Se ha interpretado el amor político de Juana a la sucesión de sus hijos como una obsesión a su marido fallecido'. Una idea equivocada, opina ella, a la que contribuyó la concepción romántica que se tenía de la pasión en el siglo XIX, que no se ha revisado hasta ahora: 'La pintura, la historiografía y la ópera lo han exagerado'.
Esta tesis es compartida por el académico de Historia Julio Valdeón, y por Geoffrey Parker, quien afirmó que 'no podía haber mucha pasión, porque los reyes hacían el amor al lado de los criados, que nunca debían de perderles de vista'.

La reina murió a los 76 años y su relación con Felipe el Hermoso duró 10, así que Aram considera que este periodo 'no debe dominar nuestra concepción de ella'. El libro aborda asimismo el refugio de Juana en la religión y su papel decisivo en la historia: 'No reinó, pero aseguró la dinastía de los Austrias. Sin ella la historia de España hubiera sido diferente'.

 
 
 
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