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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Renuncia el presidente Borrero

César Augusto Alarcón Costta

El asesinato del Presidente Gabriel García Moreno, consumado el 6 de agosto de 1875, generó un fatídico vacío de poder caracterizado por el desconcierto y la anarquía. Las élites políticas, carentes de un proyecto nacional y de una estructura orgánica, se enredaron en una serie de confrontaciones inútiles, que costó mucho tiempo, recursos y vidas a la Patria.

Conforme la Constitución de 1869, a García Moreno le sucedió su Ministro de lo Interior Francisco Xavier León, que ejerció el cargo hasta el 6 de octubre de 1875, fecha en la debido a sus alteraciones mentales, fue reemplazado transitoriamente por el Ministro de Hacienda y Obras Públicas Javier Eguiguren, quien a los pocos días también dejó las funciones y asumió el Poder Ejecutivo el Presidente del Senado doctor Rafael Pólit.

Elección presidencial

La nación estaba conmocionada. Se perseguía los sospechosos de haber participado en el magnicidio, el 11 de agosto fue fusilado el mayor Gregorio Campuzano. El 2 de octubre el pueblo de Quito se manifestó ardorosamente contra las pretensiones políticas de Ministro de Guerra Francisco Javier Salazar y de su hermano Luis Antonio Salazar. Entre el 17 y el 20 de octubre los ciudadanos acudieron a las urnas y eligieron como nuevo Presidente Constitucional, al jurisconsulto cuencano doctor Antonio Borrero Cortázar. Conforme el escrutinio, cuyos datos los recoge el historiador Eduardo Muñoz Borrero en su obra "En el Palacio de Carondelet", el triunfador obtuvo 38.637 votos, seguido por 3.583 del general Sáenz y 2.836 del doctor Flores.

El caudal de votos fue la expresión categórica de la esperanza del pueblo en el doctor Borrero, hombre de perfil progresista, conocido por su apego a las leyes y vocación democrática. Sin embargo, aquella confluencia de criterios no alcanzaba la fuerza de un consenso ni la coherencia de una alianza. Paradójicamente los conservadores confiaban en la adhesión del nuevo mandatario al esquema jurídico dejado por García Moreno, mientras los liberales esperaban forjar uno nuevo, mediante la convocatoria a Asamblea Constituyente.

Inestabilidad política

Las expectativas y las tensiones eran grandes luego de quince años de una conducción política caracterizada por la mano dura del gobernante conservador; la sociedad requería un respiro democrático en un ambiente en el que las exportaciones empezaban paulatinamente a crecer, generando nuevos ingresos y nuevos grupos de poder, al mismo tiempo que las ideas liberales paulatinamente ganaban terreno con el pensamiento de Juan Montalvo.

Carencia de liderazgo

El 9 de diciembre de 1875 asumió sus funciones del nuevo Presidente. Desde el primer día se presentó como un legalista que buscaba el acuerdo social para dar el trámite jurídico a las reformas políticas. Pero la presión liberal era muy fuerte y los conservadores no estaban dispuestos a enfrentarla. En poco tiempo, lo que fue entusiasmo electoral pronto se convirtió en decepción generalizada. La falta de liderazgo no le permitió asumir la conducción de la Patria hacia su autorealización con libertad y dignidad. El gobierno perdió sustento y empezó a desmoronarse. La convicción legalista no era suficiente en tiempos de agitación política. El espíritu democrático y el ímpetu del pueblo que intuitivamente busca su progreso y autorealización, es mucho más que el solo respeto a un texto legal.

La sublevación

El 8 de septiembre de 1876, el jefe militar de Guayaquil, general Ignacio de Veintemilla, con el auspicio de los ex presidentes generales José María Urvina y Francisco Robles, y de muchos otros personajes y sectores, se proclamó Jefe Supremo. La sublevación generó también adhesiones de los sectores conservadores en torno al Gobierno de Borrero. Cada sector contaba son sus respectivas fuerzas. "Constitucionalistas" llamábanse los de Borrero y "Convencionales" los de Veintemilla. Tres meses de nuevas tensiones vivió el Ecuador, que sin ninguna orientación clara, se agitaba infructuosamente en torno a partidos y caudillos incapaces de dirigir a la nación.

Galte y Los Molinos

El 14 de diciembre de 1876, apenas pasado el medio día, tanto en Galte (provincia de Chimborazo) como en Los Molinos (provincia de Bolívar), simultáneamente se produjeron los feroces combates; solo en Galte quedaron más de cien muertos y 660 heridos.

Demasiado alto fue el precio pagado por la Patria en estas dos inútiles batallas, tan cargadas pasión con huérfanas de auténtico liderazgo.

El día 18 renunció Borrero, el 19 Quito se pronunció a favor de la transformación política, en la noche del 24 de diciembre Veintemilla entró a la Capital, para iniciar un régimen de siete años de frustración, demagogia, derroche y desengaño, que también dio lugar a otra cruenta revuelta política.

 
 
 
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La Hora 2002
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