Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

José Tomás Ordóñez, luchador libertario

Roque Rivas Z

Participó activamente en la gesta del 3 de Noviembre de 1820, que dio lugar a la independencia de Cuenca y, aunque resultó herido cuando intervino con otros patriotas para desarmar a las milicias realistas, no se arredró; por el contrario, cumplió con la misión que le había señalado la historia.

Su nombre: José Tomás Ordóñez Torres. Según registra la historia, este prócer cuencano prestó un servicio decisivo para echar abajo el régimen colonialista y hacer que los sueños de libertad se impongan, pese a las acciones represivas que ejercían las autoridades española.

Ordóñez Torres y otros patriotas jóvenes habían sido influenciados por la llama libertaria que encendió el Primer Grito de la Independencia realizado en Quito once años antes: el 10 de Agosto de 1809. También sentían en su espíritu la urgencia de reivindicar la sangre de los patriotas que habían sido inmolados y masacrados cruelmente el 2 de agosto de 1810.

Por eso furtivamente se organizaron para ayudar a gestar la independencia, acciones en las que también participaron los ilustres ciudadanos Joaquín Tovar, Fernando Guerrero y Francisco García Calderón.

Pero Ordóñez Torres formó parte del contingente de jóvenes que exigieron al alcalde Juan Antonio Jáuregui, convoque a un cabildo abierto para discutir la suerte de la ciudad. Y aunque la referida autoridad se negó a atender el pedido y dispersó a los miembros del movimiento con el uso de la fuerza, las presiones continuaron.

Los patriotas no se dieron por vencidos y nombraron una comisión para que se entreviste con el gobernador Antonio Díaz Cruzado, a fin de solicitarle el consentimiento para reunir el cabildo.

Mientras tanto, Antonio García Tréllez, jefe civil y militar de las tropas realistas, apresó a Díaz Cruzado por estimar que éste era condescendiente con las presiones libertarias y lo envió a Quito. Sin embargo, este procedimiento autoritario favoreció a los patriotas, ya que García Tréllez cayó y fue remplazado por el doctor José María Vásquez de Noboa, quien convocó al cabildo ampliado para el primero de noviembre.

En estas circunstancias, secretamente se dieron los pasos para que la gente del sector El Valle asistiera con motivo del día de los difuntos y permaneciera concentrada y lista hasta el tres de noviembre en que se daría el golpe definitivo.

Precisamente Ordóñez Torres junto con José Sevilla, aparecían como la cabeza visible del movimiento que exigían el cabildo. En la mañana del 3 de noviembre, por orden del gobernador, se procedió a la lectura de un Bando Real en la Plaza Mayor, con la presencia del escribano y una pequeña escolta militar.

Fue entonces cuando los rebeldes se lanzaron sorpresivamente contra la escolta y la desarmaron; luego se concentraron en San Sebastián.

Ordóñez Torres y otros actuaron en esta audaz acción y aunque resultó herido no se arredró; continuó liderando al pueblo reunido en la Plaza de San Sebastián desde donde se trasladaron después al barrio El Vecino, para levantar barricadas.

El jefe de la escolta intentó detener el ataque pero le resultó infructuoso porque las fuerzas patriotas se unieron férreamente y obtuvieron el triunfo entre el día 4 y la madrugada del 5 de noviembre, tomándose la Plaza de Armas.

Los militares realistas comandados por García Tréllez atacaron al pueblo, sin conseguir someterlo. Fue necesaria incluso la intervención del cura Javier Loyola, quien obligó a la fuerza realista a replegarse a la plaza, donde finalmente se rindieron siendo proclamada la independencia de Cuenca. Se designó entonces a José María Vásquez de Noboa como Jefe Civil y Militar y se convocó al Consejo de la Sanción.

El 15 de noviembre se reunió la Gran Asamblea compuesta por representantes del Cabildo, del Clero, del cuerpo de las milicias y de las diferentes comarcas así como representantes del pueblo. En dicha Asamblea se aprobó el llamado plan de gobierno de Cuenca, cuyas proyecciones se viabilizaron con la consecución de la independencia.

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador