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Vertientes culturales de Loja
(Primera Parte)
Los Paltas
Cubilán es el primer
hito conocido de la cultura lojana. Allí fueron encontrados,
en 1977, numerosos instrumentos lítico: hachas de mano,
puntas de lanza, raspadores, cepillos, perforadores, cuchillos,
trabajados en ágata, calcedonia, jaspe, madera petrificada,
ópalo y riolita, todos materiales de excelente calidad,
por los más antiguos habitantes de la provincia de que
se tiene noticias.
Estos restos fueron labrados
por hombres que vivieron hace unos 10.500 años en lo que
hoy es la provincia de Loja.
Loja estuvo habitada por Cariamangas,
Catacochas, Guachanamaes, Catamyus, Chapamarcas, Chantacos, Colambos,
Gonzanamaes, Malacatos, Piscobambas, Vilcabambas, Yanganas y
Zarumas. (Juan de Velasco).
Esta diversidad de nombres
tenía, sin embargo, una denominación común
los Paltas, que constituye la raíz substancial de la cultura
lojana.
La conquista Inca
Con la conquista incásica
quedaron subordinados los Paltas por más de medio siglo,
tiempo suficiente para que su cultura quedara signada definitivamente
con los caracteres de los incas, quienes implantaron de grado
o por la fuerza sus sistema político, económico,
social y cultural; sin que ello significara la extinción,
ni mucho menos, de la cultura palta.
Como había ocurrido
con elementos culturales de otros pueblos, los Paltas terminaron
por absorber la cultura incásica, sin haber perdido su
identidad esencial.
La extinción y abandono
de la lengua Palta, fue más bien una de las fatales consecuencias
de una posterior presencia cultural: la ibérica.
Los españoles
La tercera vertiente es la
ibérica. Su relación con la cultura nativa fue
la única que puede establecerse entre un pueblo conquistador
y un pueblo conquistado: conmocionante y devastadora.
Los alardes de audacia y valor
en las hazañas de la conquista y la posterior implantación
de estructuras esclavistas y feudales, con el correspondiente
aparato económico, legal, político e ideológico;
la imposición de una lengua distinta; de una religión
distinta, al influjo de la espada y la cruz.
La obstinada persistencia de
algunos elementos de la cultura nativa obedece a que su vitalidad
ha sido realmente extraordinaria.
La vertiente negra
En 1573, Juan de Salinas, al
informar sobre Loja decía: Negros esclavos hay pocos y
así mismo libres, lo cual indica que ya, con los primeros
colonizadores vino un contingente africano, probablemente de
Guinea, traído para trabajar en los sitios cálidos
de la provincia y también en Zamora; este contingente
se llegó a establecer principalmente en Catamayo.
De modo que, la cultura lojana,
en sus rasgos fundamentales, tiene antecedentes de procedencia
americana, europea y africana, imbricados o fundidos hasta donde
pueden obrar algo así como cinco siglos de historia, contados
a partir de cuando los Paltas enfrentaron las primeras arremetidas
de la conquista incásica.
Los elementos de estas cuatro
vertientes estuvieron dados y en interacción, desde los
primeros tiempos de la colonia. A partir de entonces, en lo étnico
se inicia un proceso de mestización muy dinámico
y amplio, que se desarrolla paralelo con un proceso de fusión
de elementos culturales.
Constructores de pueblos
Loja se consagra con una vocación
conquistadora y fundadora, hasta el día de hoy.
El mismo Capitán Alonso
de Mercadillo, fundador de Loja, aún antes de fundar la
ciudad, con ánimo obstinado e indomable, penetró
en tierras orientales ocasionando que gente suya descubriese
el Amazonas, mucho antes de Orellana. Fundó,a sí
mismo, la Gobernación de Yaguarzongo y pobló Valladolid,
Santiago de las Montañas, Loyola, Santa María de
Nieva, Logroño, Nueva Sevilla de Oro, y osadamente planteó
al Rey, la creación de un reino en el Marañón.
Tiempo después, Diego
Vaca de Vega funda San Francisco de Borja y establece la Gobernación
de Mainas.
Siguen fundando ciudades
Gente de Loja, con sólo
su valor y decisión, sin ayuda oficial, ha persistido
por siglos en la colonización de todo el suroriente ecuatoriano.
A partir de 1960, con la grave
sequía que recrudece en la provincia, unida a la mala
aplicación de peores leyes agrarias, la necesidad de la
tierra se exacerba.
El chazo lojano, duro producto
de más de cuatro siglos de mestizaje, tiene que desarraigarse
de su pegujal y buscar el oriente, acuciado ahora por la necesidad
de la mera subsistencia. Una verdadera diáspora disemina
a muchos lojanos por todo el territorio nacional. Todo, ante
el despiadado silencio e indiferencia nacionales.
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