Marieta de Veintemilla, 'La
Generala'
Roque Rivas Z
Mujer de armas tomar, Marieta
de Veintemilla, jugó un activo protagonismo político
en la vida del Ecuador durante algunos años en el siglo
diecinueve. Nacida el 8 de enero de 1855, vivió en el
Palacio de Gobierno desde cuando tenía 21 años
(1876); lo hizo a lado de su tío Ignacio, cuando éste
accedió al poder.
Durante el cuestionado régimen,
enjuiciado y rechazado por liberales y conservadores, ella participó
directamente en acciones militares para sofocar una asonada,
haciéndose acreedora al mote de "La generala",
por parte de las tropas.
Su jornada más legendaria
fue probablemente la del 10 de enero de 1883, cuando asumió
la dirección de la defensa de Quito en medio de las balas
y el revólver en mano. Sin embargo, las fuerzas opositoras
triunfaron y ella fue arrestada.
Nueve meses más tarde
cuando salió de la cárcel, Marieta se asiló
en la Embajada de Francia. Luego, como era evidente las simpatías
que despertaba en el populacho, el gobierno la forzó a
exiliarse en Perú y después en Chile desde donde
ayudó a denunciar el escándalo de la "venta
de la Bandera".
Su trayectoria
Vino al mundo y vivió
circunscrita a la política e intelectualidad de la época.
Su nacimiento registrado un día 8 de septiembre, se dio
precisamente a bordo de una embarcación a la entrada de
Guayaquil, cuando su padre, José de Veintemilla Villacís,
hombre de formación militar, y su madre Marieta Marconi
Ferreti, regresaban a Ecuador luego de haber vivido en Perú.
En el plano familiar, fue más
bien infortunada. Su madre murió cuando ella tenía
apenas cuatro años y, como su padre no podía encargarse
personalmente de su educación, la internó en el
Colegio de los Sagrados Corazones de Quito, en donde recibió
las primeras enseñanzas.
En 1869 perdió también
a su padre, quien murió asesinado por las fuerzas represivas
de Gabriel García Moreno. Ante estas circunstancias, Marieta
quedó al cuidado de su tío Ignacio, quien le prodigó
cuidados y educación.
Llegó al Palacio
Cuando apenas tenía
21 años de edad, se inmiscuyó directamente en la
conducción del gobierno. Ocurrió en 1876, año
en que su tío Ignacio de Veintemilla asumió la
jefatura de suprema de la República y ella pasó
a vivir junto a él en el Palacio de Gobierno.
Su talento y su belleza, que
por entonces eran indiscutibles, la convirtieron en el centro
de atención, tanto que por algún tiempo fue ella
quien concitaba las reuniones en el Palacio, de los allegados
al régimen y de la sociedad capitalina en general.
Su influencia en el gobierno
de su tío Ignacio, fue notable, incluso cuando el mandatario
viajaba a Guayaquil o a otro lugar del Ecuador, ella era quien
tomaba las decisiones desde Quito. En ausencia de su tío,
sus dotes de mando afloraban, tanto que obedecían sus
órdenes hasta el propio ministro de Guerra.
Enfrentó una asonada
En 1882 se produjo una violenta
reacción de conservadores y liberales, quienes se unieron
para derrocar a Veintemilla. Ante esta situación, Marieta,
en persona, enfrentó al Ministro de Guerra, coronel Cornelio
Escipión Vernaza, quien aupaba la insubordinación.
En estas circunstancias, Marieta
acudió al cuartel y abofeteó al ministro, para
luego enfrentar a los batallones a los que reprochó su
actitud y los arengó obligándoles a gritar vivas
a favor del general Veintemilla, su tío. Y mientras éste
se hacía fuerte y resistía en Guayaquil, Marieta
asumió en Quito la defensa del régimen, erigiéndose
en indomable conductora militar, al frente de las tropas del
gobierno. Fue desde entonces que en que las tropa la llamaban
"La Generala" o "La Generalita".
Encarcelada
Pero todos los esfuerzos desplegados
por "La Generala" se derrumbaron por la traición
de uno de los oficiales. Eso hizo que Marieta fuera capturada
y encerrada en un calabozo inmundo, donde sufrió toda
clase de vejámenes.
Expulsada a Lima, por el gobierno
de José María Plácido Caamaño, aprovechó
este destierro de alrededor de 15 años, para escribir
y publicar allí su obra: "Páginas del Ecuador".
Posteriormente, en 1995, tras
el triunfo de la revolución liberal regresó a Guayaquil
y se entrevistó con el general Eloy Alfaro, para pedirle
que nombrara a su tío, Comandante del Ejército
Liberal. Sin embargo, después rompió con el nuevo
régimen.
Hacia 1898 Marieta volvió
a Quito para tratar de recuperar los bienes que habían
pertenecido a su familia; por esta época publicó
además sus: "Disgregaciones libres" y escribió
algo sobre sicología.
Entre 1900 y 1904, volvió
a trabajar para promover la candidatura de su tío e incluso
pretendió encabezar un levantamiento armado. Pero sus
esfuerzos no tuvieron éxito y desistió de su intento.
Retirada de la vida pública,
Marieta se radicó sus últimos años en Pomasqui,
cerca de Quito, donde murió enferma de paludismo el 11
de mayo de 1907. Vivió 61 años...
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