Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Crimen contra "El Quiteño Libre"

César Augusto Alarcón Costta

"El Quiteño Libre", "voz del Ecuador silencioso", como lo llamó don Luis Robalino Dávila, fue la tribuna del pensamiento libre, del corazón valiente y de la inquebrantable dignidad de la juventud de nuestra Patria, que se levantó con coraje y determinación para enfrentar al régimen del general Juan José Flores, quien desde el nacimiento de la República en 1830, había instituido el abuso en el ejercicio del poder.

La Sociedad del Quiteño Libre

El coronel Francisco Hall, veterano de la guerra de la Independencia, vino desde su natal Inglaterra convocado por el ideal libertario para combatir en el ejército de Bolívar. Fue un hombre muy ilustrado que vivía con modestia en Quito y debido a su profunda convicción libertaria, desde fines de 1832 se constituyó en el centro de confluencia de los jóvenes de la ciudad, con quienes organizó la "Sociedad del Quiteño Libre", cuya primera reunión se realizó en casa de don Manuel Matheu, Marqués de Maenza. La Sociedad estuvo presidida por el general José María Saénz, como Secretario actuó José Miguel Murgueitio y entre los socios figuraron: Ignacio Zaldumbide, Pedro Moncayo, Manuel y Roberto Ascásubi, Vicente Sanz, Manuel Ontaneda, comandante Pablo Barrera.

El espíritu patriótico les llevó a fundar "El Quiteño Libre", semanario dominical, publicado a partir del 12 de mayo de 1835 en la imprenta de Pedro Muños Ayala y vendido en la Botica del doctor Manuel Ontaneda, combatió con frontalidad la corrupción, el abuso y la arbitrariedad del gobierno floreano. Denunció los privilegios de quienes prestaban dinero al gobierno con intereses usurarios y se beneficiaban inescrupulosamente del Estado. Criticó el negocio particular de Flores con la sal que perjudicaba a mucha gente que vivía honradamente del comercio de ese producto básico. Se opuso a la posibilidad de reelección de Flores para un segundo período. Cuestionó la circulación de moneda falsa y las prerrogativas de los altos funcionarios.

Frente a la convocatoria a elecciones de legisladores, el periódico patrocinó la candidatura a diputado por Pichincha de Vicente Rocafuerte, quien había retornado a Guayaquil desde México donde residió muchos años. El Congreso Nacional se reunió a partir del 10 de septiembre de 1833. Cuatro días más tarde Flores solicitó las facultades extraordinarias y la mayoría servil, sin mayor reparo, atendió la petición y además, para complacer al gobernante descalificó al diputado Rocafuerte.

Rocafuerte diputado

La arbitrariedad no tuvo límite alguno. Los adictos al régimen pisoteaban todo. Flores ordenó el destierro de Vicente Rocafuerte, Pedro Moncayo, Roberto Ascásubi y del señor Muñiz. Cuando fueron trasladados Guayaquil para ser embarcados hacia extraños destinos, el 12 de octubre de 1833 en el puerto estalló la insurrección dirigida por Pedro Mena, que luego se la conoció con el nombre de la "Revolución de los Chiguaguas".

En esos mismos días la juventud quiteña, enardecida ante la indignante mezcla de corrupción y atropello que insultaba a la Patria, se organizó para levantar al pueblo contra el gobierno. Entre idealismo y espontaneidad se deslizó la inmadurez y el exceso de confianza; tomaron contacto con un sargento de apellido Peña y otro de nombre Segundo Medina, quienes aparentando también ser opuestos al régimen lograron engañarles. De común acuerdo trazaron un plan, a cambio de dinero los dos militares debían desarmar a sus compañeros y entregar las armas a los jóvenes patriotas.

La masacre de los patriotas

En la noche del 19 de octubre de 1833, cerca de cien conjurados se reunieron en dos casas frente a la Plaza de San Francisco, mientras otros estaban reunidos en el atrio de la Catedral, diagonal a la Casa de Gobierno, con treinta y ocho fusiles, catorce de los cuales eran de la época de la Independencia desenterrados poco antes y los restantes entregados por Pacífico Chiriboga.

Cuando todo parecía estar listo, salió a flote la trampa forjada por el gobierno de Flores. Sus agentes Peña y Medina eran provocadores infiltrados entre los patriotas. El ejército estaba armado y preparado para consumar una matanza, los partidarios del Presidente estaban en la misma casa de gobierno para dirigir la operación. El general Juan José Flores, salió de Quito el día anterior con dirección a Latacunga, para que nadie le acuse de haber dado la orden de la masacre; en su lugar, en calidad de Encargado quedó el vicepresidente José Modesto Larrea.

En medio de la noche y a la hora en que debía producirse la insurrección, lo que en realidad se desató fue una carnicería contra los jóvenes patriotas. En lugar de entrega de armas, rugieron los disparos, un grito de "Viva el Quiteño libre" fue la valiente respuesta de la juventud idealista que saboreó la traición. Las fuerzas del gobierno persiguieron a los insurgentes. Calles, quebradas y montañas fueron las vías del escape. Al amanecer el día 20 Quito fue testigo de un cuadro de terror, los cadáveres desnudos del coronel Hall, Albán, Conde, Echanique estaban colgados de los postes.

Un nuevo baño se sangre se consumó esa noche. La masacre no es extraña para los héroes de la Patria. Huaynacápac hizo pasar por las armas a 30.000 bravos caranquis en la laguna que desde entonces se llama "Yaguarcocha" (Lago de sangre), en 1593 la soldadesca limeña asesinó a los protagonistas de la Revolución de las Alcabalas, en 1810 otra partida de asesinos enviados desde esa misma ciudad, masacró a los Próceres de nuestra Independencia.

Se puede asesinar a los héroes, se puede romper las imprentas, silenciar las voces y clausurar los periódicos, pero no se puede matar las ideas ni encadenar la libertad. "El Quiteño Libre" es la expresión de dignidad de la Patria Ecuatoriana.

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador