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15 de septiembre de 1835:
Darwin llega a Galápagos
César Augusto Alarcón
Costta
Arca de Noé en el Pacífico,
islas encantadas o patrimonio de la humanidad, son algunos de
los tantos nombres con que usualmente se hace referencia al archipiélago
de Galápagos, porción del territorio ecuatoriano
de extraordinario impacto en el desarrollo de la ciencia moderna.
El descubrimiento
El dominico Thomás de
Berlanga, luego de haber tomado posesión de su cargo de
Obispo de Panamá, por encargo del Rey de España,
emprendió viaje hacia el Perú con el propósito
delimitar las gobernaciones de Pizarro y Almagro, así
como para informarle sobre los conflictos entre los conquistadores
y el manejo de los tributos. El obispo zarpó de Panamá
el 23 de febrero de 1535, pocos días después, la
nave soportó una tormenta y fue llevada por la corriente
marina hacia el sur oeste, hasta que el 10 de marzo de 1535,
accidentalmente tuvo lugar el descubrimiento de las islas Galápagos.
En su carta al Rey, el obispo le informó sobre el archipiélago
y su sorprendente fauna, en la que se destacaban: galápagos,
lobos marinos, iguanas y aves que no huían de los humanos.
A mediados de marzo, los viajeros emprendieron su retorno al
continente y llegaron a Bahía de Caráquez el 9
de abril, desde donde siguieron al sur.
Incorporación a la
Patria
Una vez constituido el Estado
del Ecuador, en 1831 uno de los próceres de nuestra Independencia,
el coronel José de Villamil patrocinó la organización
de la "Empresa Colonizadora Floriana" con el propósito
de poblar y cultivar en el archipiélago. A fines de ese
año realizó los correspondientes trámites
ante las autoridades del gobierno del general Juan José
Flores e inmediatamente recibió la autorización
y además le fue puesta a su disposición la goleta
"Mercedes".
El 22 de enero de 1832, esa
nave partió de Guayaquil al mando del capitán Santiago
Ruegg. En calidad de comisionado del Gobierno para tomar formal
posesión del archipiélago a nombre del Ecuador,
fue el coronel Ignacio Hernández. Viajaron además
los socios de la empresa colonizadora Joaquín Villazmil
y Lorenzo Barck, así como algunos voluntarios dispuestos
a iniciar una nueva vida. La nave llegó a San Carlos el
9 de febrero y tres días después, el 12 de febrero
de 1832 tuvo lugar la ceremonia de posesión.
Charles Darwin
Tres años después,
las islas fueron visitadas por el naturalista Charles Darwin,
autor de la teoría sobre la evolución de las especies,
quien nació en Shrewsbury, Inglaterra, el 12 de febrero
de 1809 y falleció el 19 de abril de 1882, en Down House;
fue enterrado en Westminster, Londres, junto a Isaac Newton.
Se licenció en Cambridge en teología, matemáticas
euclidianas y estudios clásicos.
La expedición del
Beagle
Darwin, en calidad de naturalista,
formó parte de la expedición inglesa, dirigida
por el capitán Robert Fitzroy a bordo del buque Beagle,
cuyo propósito fue explorar los mares, levantar cartas
de navegación, trazar rutas de comercio. Zarparon de Inglaterra
el 27 de diciembre de 1831 y tras completar una vuelta al mundo,
retornaron el 2 de octubre de 1836 cargados de muchos mapas,
estudios, experiencias, muestras de suelos, vegetales y animales.
Dentro de su travesía,
el 15 de septiembre de 1835, los expedicionarios llegaron a las
islas, desembarcaron el 16 y empezaron sus trabajos. Sus oficiales
levantaron el mapa más completo del archipiélago
elaborado hasta ese momento. Charles Darwin por su parte realizó
sus estudios naturalistas, de manera particular le llamó
la atención las enormes tortugas, cuyos caparazones presentaban
significativas diferencias, dependiendo de la isla de la que
provenían. Estas observaciones se complementaron con las
que efectuó de los pinzones, aquellos pequeños
pájaros cuyos cuerpos son semejantes, mientras sus picos
presentan diferencias muy notorias.
Tan pronto como retornó
a Inglaterra, empezó su largo e intenso trabajo de análisis
y estudio científico. Lo que al inicio parecían
simples características morfológicas propias de
los aspectos relativos a la variedades del reino animal, poco
a poco le fue conduciendo a profundas reflexiones sobre las causas
generadoras de aquellas diferencias. La especie original probablemente
fue una, sin embargo, las condiciones ambientales de cada isla
y sus posibilidades alimenticias debieron exigir la correspondiente
adaptación y con ella, las respuestas biológicas
cuya especialización se manifiesta en los cambios observados.
Dentro de la formulación
de su famosa teoría sobre la evolución de las especies,
las gigantes galápagos y los pinzones nuestras islas,
constituyeron elementos esenciales que le permitieron al naturalista
inglés, abrir inéditos espacios para la ciencia
y provocar uno de los debates más intensos de la historia
del pensamiento moderno. Esta contribución de nuestra
Patria no es mera casualidad, puesto que su historia, gente,
situación astronómica y biodiversidad, constituyen
una sola identidad, que trasciende lo inmediato y se revela como
compendio de extraordinaria significación universal. Con
apenas el 0.2 por ciento de la superficie terrestre, el Ecuador
es uno de los países poseedores de una de las mayores
diversidades biológicas del planeta.
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