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La guerra de los cuatro días
César Augusto Alarcón
Costta
¿Nacionalidad peruana?
Tan pronto como se conoció el resultado, tomaron cuerpo
las acusaciones sobre la nacionalidad del señor Bonifaz,
quien conforme su partida de bautismo, nació en Quito
el 19 de septiembre de 1870 y fue "hijo del Secretario de
la Legación Peruana señor don Neptalí Bonifaz
y de la señora Josefina Ascásubi Salinas".
Hasta 1914, cuando tenía 44 años de edad, hizo
reiteradas manifestaciones de su nacionalidad peruana, así
en las partidas de nacimiento de sus hijos hizo constar que el
padre era peruano, lo mismo que en poderes conferidos en París
en 1912 y en El Havre en 1914. En medio de la controversia, adujo
que esas expresiones fueron propias de su "despreocupada
juventud", y en una carta dirigida al doctor Leopoldo Izquieta
Pérez escribió: "Mi peruanismo se limita a
la época de la dominación de Alfaro".
Durante los primeros meses
de 1932 el tono del debate alcanzó niveles de creciente
irritabilidad y controversia. Desde una perspectiva la confrontación
se la miraba como un capítulo más de la inveterada
disputa por el poder entre liberales y conservadores, sin embargo,
más allá de la epidermis partidista, la conciencia
de la Patria se sintió agredida y era inadmisible que
alguien que se había declarado peruano ocupe la primera
magistratura del Ecuador. No era un problema de méritos
personales ni de tendencia ideológica, la naturaleza del
conflicto era profunda y su explicación respondía
a las raíces históricas. Quienes pensaban que tan
solo se trataba de enfrentamientos partidistas, llegaron a creer
que se podía solucionar mediante acuerdos de coparticipación
burocrática, sin embargo se equivocaron completamente
en su comprensión e interpretación, el problema
era esencial de identidad y dignidad nacional, de tal manera
que cuando escapó de las manos de las élites, fatalmente
desembocó en la cruenta guerra civil.
La confrontación
El 13 de agosto hubo dos manifestaciones
en Quito, una a favor y una en contra, resultando un muerto y
dos heridos. El 14 en Riobamba los antibonifacistas también
salieron a las calles. El 15 unos tres mil manifestantes en Guayaquil
se pronunciaron contra Bonifaz. El 16 un manifiesto público
pidió al Congreso la descalificación, por la noche
en la Capital los jóvenes de izquierda estuvieron en las
calles con similar exigencia, igual que el 17 en Latacunga y
el 18 en Ibarra. Mientras pasaban los días la conflictividad
se agudizaba entre defensores y opositores.
La descalificación
El 19 de agosto de 1932, el
Congreso Nacional, tras un encendido debate, votó la moción
formulada por diputado del Azuay Antonio Barzallo, cuyo texto
decía: "Que el Congreso Nacional declare que el señor
Neptalí Bonifaz, aunque ha obtenido la mayoría
numérica de votos en las elecciones presidenciales últimas,
no reúne las condiciones que requieren la Constitución
y las leyes para ejercer el cargo de Presidente de la República".
El resultado fue 46 a favor y 38 en contra.
La decisión del Congreso
enardeció los ánimos. El presidente de la Cámara
de Diputados renunció y asumió ese cargo el vicepresidente
José María Velasco Ibarra. El 22 el señor
Bonifaz se retiró a su hacienda Guachalá. La incertidumbre
agitaba a los sectores populares y a los cuarteles. El viernes
26, el Comandante del regimiento "Bolívar" hizo
formar a los soldados y les dijo que su deber era mantener el
respeto a la Constitución representada en el Congreso.
En la noche dos disparos se efectuaron desde el cuartel del batallón
"Manabí", ubicado en las calles Montúfar
y Manabí. A las dos de la madrugada del 27, en el Regimiento
"Bolívar" ubicado en el antiguo Hospital Militar
en el barrio San Juan, el teniente Balseca apoyado por los oficiales,
disparaba y gritaba ¡Viva la Constitución!, ¡Viva
el Congreso!. La tropa no estaba de acuerdo y respondió
con tiros, se registraron varias bajas, hasta que los oficiales
salieron.
Al clarear ese día 27,
los integrantes de la Compactación Obrera se manifestaban
por las calles en respaldo a Bonifaz. La tensión se elevó
en toda la ciudad. El Batallón Constitución, en
su cuartel adjunto a la Plaza de Santo Domingo, también
fue escenario de la ruptura entre la oficialidad y la tropa influenciada
por la Compactación. El Presidente encargado Alfredo Baquerizo
Moreno se refugió en la legación argentina y desde
allí nombró Ministro de Gobierno al señor
Carlos Freile Larrea, quien asumió el Poder. Mientras
tanto varias unidades Ejército se acercaban a Quito desde
el norte y desde el sur para someter a la tropa sublevada y hacer
respetar la patriótica decisión del Congreso Nacional.
La guerra en Quito
En la madruga del 29, el comandante
del Ejército general Angel Isaac Chiriboga ordenó
el avance final sobre Quito. Las tropas sublevadas, que habían
designado al coronel Carlos Salvador como su jefe, ocupaban sitios
estratégicos. Hacia la tarde los bonifacistas se replegaban
combatiendo con tenacidad. El 30 el enfrentamiento prosiguió
con ferocidad en las calles. El 31 los combates continuaban y
los francotiradores desde ventanas, terrazas y tejados no cesaban
en su accionar. El 1° la encarnizada lucha se prolongó
hasta las cinco de la tarde, hora en que se hizo efectivo el
armisticio. Ese mismo día renunció el Encargado
del Poder Freile Larrea y en su lugar asumió el Presidente
del Congreso Alberto Guerrero Martínez.
Con heroica sangre de innumerables
de ecuatorianos, derramada en la "Guerra de los Cuatro Días":
29 de agosto - 1° de septiembre de 1932, se enfrentó
y derrotó a quienes pretendieron llevar al poder al señor
Bonifaz.
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