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MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

La guerra de los cuatro días

César Augusto Alarcón Costta

¿Nacionalidad peruana?
Tan pronto como se conoció el resultado, tomaron cuerpo las acusaciones sobre la nacionalidad del señor Bonifaz, quien conforme su partida de bautismo, nació en Quito el 19 de septiembre de 1870 y fue "hijo del Secretario de la Legación Peruana señor don Neptalí Bonifaz y de la señora Josefina Ascásubi Salinas". Hasta 1914, cuando tenía 44 años de edad, hizo reiteradas manifestaciones de su nacionalidad peruana, así en las partidas de nacimiento de sus hijos hizo constar que el padre era peruano, lo mismo que en poderes conferidos en París en 1912 y en El Havre en 1914. En medio de la controversia, adujo que esas expresiones fueron propias de su "despreocupada juventud", y en una carta dirigida al doctor Leopoldo Izquieta Pérez escribió: "Mi peruanismo se limita a la época de la dominación de Alfaro".

Durante los primeros meses de 1932 el tono del debate alcanzó niveles de creciente irritabilidad y controversia. Desde una perspectiva la confrontación se la miraba como un capítulo más de la inveterada disputa por el poder entre liberales y conservadores, sin embargo, más allá de la epidermis partidista, la conciencia de la Patria se sintió agredida y era inadmisible que alguien que se había declarado peruano ocupe la primera magistratura del Ecuador. No era un problema de méritos personales ni de tendencia ideológica, la naturaleza del conflicto era profunda y su explicación respondía a las raíces históricas. Quienes pensaban que tan solo se trataba de enfrentamientos partidistas, llegaron a creer que se podía solucionar mediante acuerdos de coparticipación burocrática, sin embargo se equivocaron completamente en su comprensión e interpretación, el problema era esencial de identidad y dignidad nacional, de tal manera que cuando escapó de las manos de las élites, fatalmente desembocó en la cruenta guerra civil.

La confrontación

El 13 de agosto hubo dos manifestaciones en Quito, una a favor y una en contra, resultando un muerto y dos heridos. El 14 en Riobamba los antibonifacistas también salieron a las calles. El 15 unos tres mil manifestantes en Guayaquil se pronunciaron contra Bonifaz. El 16 un manifiesto público pidió al Congreso la descalificación, por la noche en la Capital los jóvenes de izquierda estuvieron en las calles con similar exigencia, igual que el 17 en Latacunga y el 18 en Ibarra. Mientras pasaban los días la conflictividad se agudizaba entre defensores y opositores.

La descalificación

El 19 de agosto de 1932, el Congreso Nacional, tras un encendido debate, votó la moción formulada por diputado del Azuay Antonio Barzallo, cuyo texto decía: "Que el Congreso Nacional declare que el señor Neptalí Bonifaz, aunque ha obtenido la mayoría numérica de votos en las elecciones presidenciales últimas, no reúne las condiciones que requieren la Constitución y las leyes para ejercer el cargo de Presidente de la República". El resultado fue 46 a favor y 38 en contra.

La decisión del Congreso enardeció los ánimos. El presidente de la Cámara de Diputados renunció y asumió ese cargo el vicepresidente José María Velasco Ibarra. El 22 el señor Bonifaz se retiró a su hacienda Guachalá. La incertidumbre agitaba a los sectores populares y a los cuarteles. El viernes 26, el Comandante del regimiento "Bolívar" hizo formar a los soldados y les dijo que su deber era mantener el respeto a la Constitución representada en el Congreso. En la noche dos disparos se efectuaron desde el cuartel del batallón "Manabí", ubicado en las calles Montúfar y Manabí. A las dos de la madrugada del 27, en el Regimiento "Bolívar" ubicado en el antiguo Hospital Militar en el barrio San Juan, el teniente Balseca apoyado por los oficiales, disparaba y gritaba ¡Viva la Constitución!, ¡Viva el Congreso!. La tropa no estaba de acuerdo y respondió con tiros, se registraron varias bajas, hasta que los oficiales salieron.

Al clarear ese día 27, los integrantes de la Compactación Obrera se manifestaban por las calles en respaldo a Bonifaz. La tensión se elevó en toda la ciudad. El Batallón Constitución, en su cuartel adjunto a la Plaza de Santo Domingo, también fue escenario de la ruptura entre la oficialidad y la tropa influenciada por la Compactación. El Presidente encargado Alfredo Baquerizo Moreno se refugió en la legación argentina y desde allí nombró Ministro de Gobierno al señor Carlos Freile Larrea, quien asumió el Poder. Mientras tanto varias unidades Ejército se acercaban a Quito desde el norte y desde el sur para someter a la tropa sublevada y hacer respetar la patriótica decisión del Congreso Nacional.

La guerra en Quito

En la madruga del 29, el comandante del Ejército general Angel Isaac Chiriboga ordenó el avance final sobre Quito. Las tropas sublevadas, que habían designado al coronel Carlos Salvador como su jefe, ocupaban sitios estratégicos. Hacia la tarde los bonifacistas se replegaban combatiendo con tenacidad. El 30 el enfrentamiento prosiguió con ferocidad en las calles. El 31 los combates continuaban y los francotiradores desde ventanas, terrazas y tejados no cesaban en su accionar. El 1° la encarnizada lucha se prolongó hasta las cinco de la tarde, hora en que se hizo efectivo el armisticio. Ese mismo día renunció el Encargado del Poder Freile Larrea y en su lugar asumió el Presidente del Congreso Alberto Guerrero Martínez.

Con heroica sangre de innumerables de ecuatorianos, derramada en la "Guerra de los Cuatro Días": 29 de agosto - 1° de septiembre de 1932, se enfrentó y derrotó a quienes pretendieron llevar al poder al señor Bonifaz.

 
 
 
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La Hora 2002
- Quito - Ecuador