Secciones

Nacional
Local
Cultural
Economía
Mundo
Farándula
Artículos de Opinión
Portadas Impresas

Vida Social
Obituarios
Caricatura del Día
Todos los Titulares
Avisos Judiciales

 Revistas

Judicial
Artes
Humor Político
Chasqui
Ecuador DEBATE
Ciencia y Tecnología
Autos y Velocidad
Autonomías
La Descentralización
en Ecuador
Cuadernos sobre Descentralización
Quito Capital de
la Cultura
Especial de Aniversario
Todo Manabí
en el mismo sitio

 Pasatiempos

Cocina
Horóscopo
Horóscopo Sexual
Cines y Carteleras
Cine por TvCable
Guía de Televisión
Lotería Nacional
Embrujos y Hechizos

 Cultura

Cultura del Ecuador
Historia del Ecuador
Palabra e Imagen
Pintores del Ecuador
Galería virtual de Arte
Lectura, literatura y educación
Clásicos de la Poesía

 Servicios

Diarios del Mundo
Museos del Mundo
Webs del Ecuador
Universidades
Bibliotecas
Becas Estudiantiles
Idioma Gratis
Entidades
Financieras
Licitaciones
Recupere su
Vehículo
Turismo
Un país para todos
Ayuda a Migrantes
Ayuda con un click
Consultas Médicas
Consultas
Oftalmólogicas
Buscadores
Consulta Padrón Electoral - TSE

MIERCOLES 25 DE SEPTIEMBRE DEL 2002
 
 

Un epistolario elocuente

Martí y su amigo Mercado

Lisandro Otero

En esa misiva explicaba que cuanto había hecho por la independencia de Cuba tenía por fin último impedir la expansión de Estados Unidos por las tierras americanas.

Esas palabras han servido de divisa a las luchas antimperialistas del pueblo cubano tras el triunfo de la revolución de 1959.

Martí sintió la necesidad de elucidar el sentido de sus lides y se dirigió a Mercado, haciéndolo depositario de su último mensaje. No era ésa la única esquela que le dirigía.

Durante una amistad que los unió por veinte años Martí escribió a Mercado, en reiteradas ocasiones, explicándole sus acciones, estremecimientos y motivaciones. Fue uno de sus íntimos, un confiable depositario de sus confidencias, y por eso pensó en él unas horas antes de morir en combate.

Cuando Martí llegó a México por vez primera, en 1875, Mercado le abrió las puertas de su casa y le relacionó con los cubanos que ya residían aquí, especialmente con el poeta Pedro Santacilia, yerno de Juárez.

En estos días está circulando en México un volumen con la correspondencia de José Martí a Manuel Mercado, publicada por el Centro de Estudios Martianos de La Habana y DGE Ediciones de México.

Son ciento veintinueve cartas que fueron custodiadas celosamente por los hijos de Mercado y donadas a Cuba en 1945. Fueron publicadas por primera vez por la UNAM en 1946.

En la nota editorial de la actual edición, presentada por Pedro Pablo Rodríguez, se nos habla de las diversas compilaciones del epistolario de Martí: las realizadas por Gonzalo de Quesada y Aróstegui, concluida en 1933, y la realizada por su hijo Gonzalo de Quesada y Miranda consumada en 1953.

Cintio Vitier, en su espléndido prólogo califica de "viril e intensa ternura" el sello que anima esta correspondencia. Vitier destaca los párrafos en los cuales Martí se complace en los primores del paisaje mexicano y aquellos en los que predominan "las batallas íntimas de la conducta y las encrucijadas agónicas de un espíritu siempre lastimado, cuando no desgarrado..." En sus misivas también se transparenta su decisión de cumplir con sus deberes de independizar a Cuba.

Alfonso Herrera Franyuti, a quien debemos el esclarecedor tomo sobre "Martí en México", traza un bosquejo fiel de la vida de Mercado, el "amigo silencioso", y su carácter íntegro y recto. Fue Subsecretario de Gobernación y senador y estuvo ligado al presidente Lerdo de Tejada y a los círculos liberales. Por su gestión Ana, la hermana de Martí, tuvo una sepultura digna y no fue arrojada a la fosa común, destino de los desamparados como esa familia de emigrantes.

En ese último cuarto de siglo Martí entró y salió de México, viajó a Cuba, a Guatemala, a Estados Unidos, pero siempre regresaba y reiteradamente reanudaba la amistad con su fraterno amigo mexicano. Y desde donde quiera que estuviese se dirigía a Mercado para confesarle que su "fuego íntimo era contenido por sus urbanidades".

Por eso Cintio Vitier encomia la "imagen radiante de la casa de Mercado en el cariño agradecido, humilde y grave de Martí". Ese expatriado cuya debilidad principal era su insaciable necesidad de afecto, tiene presente, como --él mismo dice--, que las guerras van sobre caminos de papeles y no cesa de escribir sus artículos y crónicas y sus numerosas cartas en las cuales va conformando la organización final de una insurrección armada que permitirá a su isla acceder a la independencia del imperio español. PL

 
 
 
 Temas
Arquitectura
Caleidoscopio
Ciencia
Cine
Danza
Escaparates
Filosofía
Historia
Música
Museos
Talentos
Teatro
Plástica
Plumas
Variaciones
 
 
 
 

La Hora 2002
- Quito - Ecuador