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El Arte
de la Real Audiencia de Quito impresiona la mundo
Para los autores, en la
Real Audiencia de Quito, en particular en Quito, se desarrollaron
un arte y una arquitectura muy propios y claramente identificables,
lo que dio lugar a uno de los espacios del mundo colonial americano,
al mismo nivel que México, Perú o Bolivia.
El barroco y el período
ilustrado de Ecuador centran los análisis del libro "Arte
de la Real Audiencia de Quito, siglos XVII-XIX", que se
presentó en la Casa de América de Madrid y en el
que colaboraron prestigios investigadores españoles y
suramericanos.
Durante el acto de presentación,
que contó con la asistencia del secretario de Estado de
Cooperación Internacional, Miguel Ángel Cortés,
y del embajador de Ecuador en España, Francisco Carrión,
la coordinadora y catedrática de Historia del Arte de
la Universidad Estatal de Cuenca (Ecuador) Alexandra Kennedy
explicó que la idea del volumen nació hace dos
años con la premisa de "contribuir a la historia
del arte ecuatoriano".
CULTURA Y PERSONALIDAD
"Arte de la Real Audiencia
de Quito" recoge una serie de propuestas que ayudan a comprender
la historia del arte de un país que, a pesar de la gran
riqueza de sus manifestaciones arquitectónicas, urbanísticas
y artísticas, no ha contado hasta ahora, según
sus autores, con una publicación rigurosa y documentada.
El volumen, publicado por la
editorial española Nerea, reconstruye en sus más
de 200 páginas el tejido que conecta el arte y la sociedad
ecuatorianos, presentando la producción artística
quiteña entre 1650 y 1850 desde un punto de vista social,
religioso y estilístico.
Para los autores, en la Real
Audiencia de Quito, en particular en Quito, se desarrollaron
un arte y una arquitectura muy propios y claramente identificables,
lo que dio lugar a uno de los espacios del mundo colonial americano,
al mismo nivel que México, Perú o Bolivia.
ENTRE BARROCOS Y ROCOCÓS
Aunque las fórmulas
pictóricas, escultóricas y espaciales que adoptaron
el barroco y el periodo ilustrado ecuatorianos eran en su origen
europeas, se transformaron en sus proporciones y en su sentido
de la decoración, lo que, en opinión de los autores,
devino una novedosa cultura material que adoptó la respuesta
de los indígenas, los nuevos mestizos, los criollos y
los españoles de paso.
Así, escribe Alexandra
Kennedy en la introducción, "el carácter ecuatoriano
de este arte no reside en las formas mismas, sino en cómo
fueron interpretadas por dicha población".
Los análisis de los
especialistas se centran también en los distintos actores
sociales que conformaron el arte quiteño, entre los siglos
XVII y XIX, desde la participación indígena o de
las mujeres en los claustros, y su modo peculiar de utilizar
la imagen, hasta el intento de desvelar cómo funcionaron
dichas imágenes y espacios en sus vidas particulares.
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