Estampería Quiteña,
un proyecto exquisito
La tradición artística
en Ecuador es bien conocida desde la Época Colonial, cuando
la Escuela Quiteña se volvió famosa por su originalidad.
Desde entonces, Ecuador ha sido la cuna de una gran habilidad
creativa. Es de esta tradición que nació la idea
de un taller de grabado y que se convirtió
en lo que es ahora la Estampería Quiteña.
En 1995, Juan Carrete vino
al Ecuador a presentar una exhibición de grabados españoles
pertenecientes a la Calcografía Nacional de España.
Cuando constató la calidad del trabajo realizado por artistas
grabadores ecuatorianos, estuvo realmente impresionado, especialmente
porque los artistas no contaban con ningún apoyo tradicional.
Como resultado de su visita,
propuso la idea de crear un taller de grabado en Quito con el
respaldo de Calcografía Nacional de España, una
división de la Academia de Bellas Artes de San Felipe.
Juan Carrete se contactó
con Margarita Anhalzer, presidenta de la Asociación de
Grabadores de Ecuador, y coordinaron con Calcografía Nacional,
la Agencia Española para Cooperación Internacional
(AECI), la Asociación de Grabadores del Ecuador (AGE)
y el Municipio de Quito.
Luego de tres años de
negociaciones, el proyecto del taller de grabado fue aprobado
por los dos gobiernos por un período de cinco años,
el cual puede ser renovado. De conformidad al acuerdo, el Municipio
de Quito provee la infraestructura necesaria y el mantenimiento
del taller, el AECI facilita los materiales necesarios para el
montaje y el funcionamiento del taller, así como da el
apoyo técnico y las becas para estudiar en España
y el AGE se encarga de la administración del Taller, de
los recursos humanos y la promoción del taller.
En abril, 1998, nació
Estampería Quiteña. Es la hija del matrimonio entre
españoles y ecuatorianos con muchos pretendientes que
saben que esta joven tiene tremendas posibilidades para aquellos
que son creativos y están, sobre todo, interesados en
el arte del grabado.a
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